¿Por qué Brasil bate récord de muertos por covid?

El país se enfrenta a la propagación de una variante más contagiosa que puede causar reinfecciones

Varias personas asisten al funeral de una víctima de la covid-19 en el Cementerio de Nossa Senhora Aparecida, en Manaos, Amazonas
Varias personas asisten al funeral de una víctima de la covid-19 en el Cementerio de Nossa Senhora Aparecida, en Manaos, Amazonas FOTO: RAPHAEL ALVES EFE

Brasil ha batido un nuevo récord por segundo día consecutivo en el número de fallecidos diarios por la covid-19 al registrar 1.910 este miércoles, y es, junto a Estados Unidos y la India, uno de los países más afectados por la pandemia, al contabilizar casi 260.000 decesos y más de 10,7 millones de casos, según datos oficiales. Ningún otro país que haya experimentado un brote tan importante sigue lidiando con un número de muertos sin precedentes y con un sistema sanitario al borde del colapso.

Estos son los factores que pueden explicar los malos datos que registra el país:

- Segunda ola. Desde el pasado noviembre, Brasil afronta una segunda ola más virulenta y letal que ha llevado al país a registrar un promedio de más de mil muertes asociadas a la covid durante los últimos 42 días.

- Variantes. La segunda ola coincide con la irrupción de la nueva variante conocida como P.1, que según estudios preliminares es más transmisible, infecta con una carga viral hasta diez veces superior y es capaz de evadir los anticuerpos generados por un contagio previo. Las variantes de coronavirus están llegando al país “agresivamente”, según ha explicado el Gobierno.

- Vacunación. La campaña de vacunación empezó en el país a mediados de enero, pero avanza de forma muy lenta, pues apenas ha recibido la primera dosis un 3,5 % de una población de 212 millones de habitantes. El epidemiólogo y neurocientífico de la Universidad de Duke, Miguel Nicolelis, ha indicado que el país necesita vacunar seis o cinco veces más personas por día para tener “alguna posibilidad de salir de esta crisis”.

- Restricciones. Hasta ahora, los brasileños han vivido sin grandes restricciones. Muchos tienen poca fe en un gobierno dirigido por un presidente que ha saboteado los confinamientos, ha minimizado repetidamente la amenaza del virus y ha promovido remedios no probados mucho después de que los científicos dijeran que claramente no funcionaban. De hecho, Jair Bolsonaro habló recientemente con desprecio de las mascarillas, alegando que son perjudiciales para los niños y provocan dolores de cabeza y dificultades de concentración. Hoy Río de Janeiro, una de las ciudades de Brasil más golpeadas por el coronavirus, decretó un toque de queda nocturno y el cierre de cualquier tipo de actividad comercial en sus playas durante una semana debido al avance de la pandemia. El decreto también limita el horario de funcionamiento de bares y restaurantes, que a partir de mañana estarán obligados a cerrar a las 17.00 horas, y el aforo, reducido al 40 % del total. Otros gobiernos municipales y regionales, como el estado de Sao Paulo, que cerrará todos sus negocios, salvo los esenciales, por dos semanas, también han optado por endurecer las medidas de distanciamiento para contener el virus.