Una manifestación contra la gestión del pandemia termina en fuertes choques con la Policía en Paraguay

El presidente Mario Abdo Benítez trata de calmar a la población con una remodelación exprés del Gobierno

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Paraguay aguarda hoy el mensaje del presidente, Mario Abdo Benítez, tras los violentos incidentes ocurridos la víspera en el centro de Asunción, cuando una protesta contra la gestión gubernamental de la pandemia de coronavirus derivó en una intervención policial y enfrentamientos que causaron varios heridos.

Abdo Benítez, del conservador Partido Colorado, no se ha manifestado públicamente sobre esos incidentes, cuyo origen fue una concentración ciudadana frente al Congreso para exponer el hartazgo ante la falta de productos y medicinas en los hospitales públicos y en la que se pidió la dimisión del mandatario.

La crisis sanitaria ha devenido en otra política, con los partidos de la oposición planteando juntar votos para emprender un juicio parlamentario al presidente.

Desde Presidencia anunciaron una intervención pública de Abdo Benítez, que a lo largo de la mañana recibió en la residencia gubernamental a miembros de su Gabinete y a aliados del oficialismo.

La violencia estalló unas tres horas después del comienzo de la concentración de centenares de ciudadanos que habían respondido a una autoconvocatoría pacífica a través de las redes.

La Policía intervino con gases, pelotas de goma y camiones lanzadores de agua, a lo que grupos de manifestantes respondieron lanzando piedras y cascotes, en unos enfrentamientos que se prolongaron en el microcentro capitalino hasta pasada la medianoche.

Tanto el comandante de la Policía Nacional, Francisco Resquín, como el ministro del Interior, Arnaldo Giuzzio, aseguraron que la violencia partió de un grupo de manifestantes, a los que tildaron de infiltrados que buscaban revertir el carácter pacífico de la protesta.

Esa inicial convocatoria ciudadana recogió un malestar expresado esta semana por el gremio de enfermeros y apoyado por familiares de pacientes de la covid-19, que denuncian la falta de medicamentos básicos en la sanidad pública para hacer frente a la pandemia.

Las denuncias del personal sanitario supusieron la renuncia, ayer, viernes, del ministro de Salud, Julio Mazzoleni, tras reunirse con Abdo Benítez, lo que, sin embargo, no ha amainado las críticas ante el precario estado de la sanidad pública, desbordado por la pandemia y por una gestión pública por parte del presidente paraguayo que la oposición califica de ineficiente y negligente.

Al Gobierno se le achaca a su vez que no se haya movido con prontitud para poner en marcha un plan de inmunización. Hasta ahora solo han llegado al país 4.000 dosis de la vacuna rusa Sputnik V, que se han aplicado a trabajadores sanitarios.

En la víspera de su renuncia, Mazzoleni reconoció que no disponía de fechas para la recepción del millón de vacunas acordadas con Rusia ni las 4,3 millones de dosis del mecanismo Covax.

Paraguay registra unos 3.200 fallecidos y más de 160.00 casos de coronavirus, y un aumento sostenido en las últimas semanas, que el Gobierno atribuye al relajamiento de la población.