Un juez del Supremo anula todas las sentencias contra Lula

La decisión permitiría al ex presidente brasileño presentarse a las elecciones de 2022

El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva
El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva FOTO: CHRISTOPHE PETIT TESSON EFE

El Tribunal Supremo brasileño anuló ayer las condenas por cuatro casos de corrupción contra el ex presidente Luiz Inacio Lula Da Silva. El alto tribunal ha restituido los derechos políticos de Lula, que puede presentarse a las elecciones presidenciales de 2022. El juez federal Edson Fachin sostiene que Sergio Moro «no era competente» para juzgar a Lula. El magistrado asegura que las causas contra el presidente brasileño entre 2003 y 2010 no debieron juzgarse en el juzgado de Curitiba dirigido por Moro, sino en los distritos federales.

El fallo responde a un recurso presentado en 2018 por Lula. Ese año dos sentencias firmes le hicieron perder sus derechos políticos, renunciar a su candidatura a las presidenciales y entrar en prisión. Salió de la cárcel en noviembre de 2019 tras 19 meses encerrado. Desde el inicio de las investigaciones, Lula ha sostenido que Moro «no era imparcial».

La decisión judicial es una victoria para la izquierda brasileña. Lula presentó un recurso ante el Supremo en cuanto Moro anunció que aceptaba la invitación del ultraderechista Jair Bolsonaro para ser su ministro de Justicia. A mediados de febrero, el ex presidente aseguró que, si conseguía la anulación de sus condenas, se presentaría a las elecciones contra Bolsonaro: «Yo ya fui presidente. Para serlo de nuevo es necesario que haya un motivo mayor. Si es necesario que dispute las elecciones para derrotar al bolsonarismo, no tengan dudas de que estaré a disposición».

El líder del Partido de los Trabajadores (PT) precisó que también «dependerá de la coyuntura política». Lula acusó a Moro de orquestar «una conspiración» para evitar su vuelta a la Presidencia. El regreso a la carrera judicial de Moro es complicado por su cercanía a Bolsonaro. Tras la condena y el cambio de candidato en el PT, Bolsonaro desbancó a la formación de Lula y se convirtió en favorito para las elecciones de 2018 presentándose como el mayor enemigo de los corruptos.

Lula fue condenado a 17 años de prisión. Estuvo encerrado desde abril de 2018 hasta noviembre del 2019. El Tribunal Supremo le concedió la libertad a la espera de que se resuelvan las apelaciones que tenía pendientes. Ahora anula los procesos y vuelven a la casilla de salida. Lula deberá ser juzgados por los magistrados de los distritos federales de cada una de las causas.

Las sospechas de que Moro conspiró para boicotear su candidatura presidencial han aumentado en las últimas semanas. En febrero, el diario brasileño «The Intercept» reveló más detalles de los contactos entre el juez y los fiscales que enjuiciaban a Lula. La comunicación entre el magistrado y la acusación está prohibida por la Constitución. A pesar de ello, Moro anima al fiscal Carlos Fernando dos Santos a «emitir un comunicado dejando patente las contradicciones del testimonio» de Lula. El fiscal contestó: «Podemos hacerlo».

La posibilidad de un duelo entre Lula y Bolsonaro en las presidenciales de 2022 se conoce en un momento crítico de la evolución del virus. Las tasas de ocupación de UCI son superiores al 80% en más de la mitad de los Estados. Los científicos advierten de que Brasil puede convertirse en una fábrica de mutaciones resistentes a las vacunas. El ritmo lento de vacunación agudiza la preocupación. La vuelta de Lula sacude el tablero político en un momento en que el que las cepas brasileñas amenazan el control de la pandemia.