Biden promete reconstruir EE UU devastado por un año de covid-19

Rubrica el plan de estímulos en el aniversario de la declaración de la pandemia global. El mandatario anuncia que viajará en los próximos días por el país para dar a conocer los detalles del paquete y explicarlo a los ciudadanos

El presidente de EE UU, Joe Biden, habla antes de firmar su plan de rescate, en el Despacho Oval de la Casa Blanca
El presidente de EE UU, Joe Biden, habla antes de firmar su plan de rescate, en el Despacho Oval de la Casa Blanca FOTO: TOM BRENNER

En el día que Estados Unidos cumplía un año asomado a la pandemia de coronavirus el presidente, Joe Biden, tenía anotado dirigirse a sus conciudadanos. De un tiempo a esta parte la Casa Blanca ha consolidado la noción de homenajear a los muertos, los enfermos, los arruinados y los vencidos por las peores consecuencias de una pandemia que desarboló 2020. Aunque la curva de la tercera ola sigue remitiendo todavía se registran cerca de 60.000 diagnósticos positivos diarios. El número total de contagiados se sitúa ya en más de 29 millones y los muertos son ya 530.000, 1.477 en las últimas 24 horas.

Y ojo, porque la propagación de las variantes y cepas de Reino Unido y Nueva York podría estar incubando ya un periodo de meseta que muchos científicos advierten de que puede desembocar en una cuarta ola.

Las vacunas por su lado siguen mejorando su distribución, y ya son varios días en los que el país ha superado los 2 millones de dosis inoculadas a diario. Influye que fue posible dar pista a los remanentes atascados durante la ola de frío que sacudió el país hace una semana y media, pero también la mejora de la gestión por parte de las entidades locales, el compromiso federal para coordinar y la entrada en juego de un tercer fármaco, el de Johnson and Johnson, que ha puesto ya a circular sus primeros millones de dosis.

A la espera de los resultados clínicos de las nuevas vacunas, la del gigante Johnson & Johnson garantiza que no sea necesario depender de los sistemas de frío extremo que requieren las sofisticadas y logísticamente complicadas vacunas de ARN mensajero. Que la de Johnson & Johnson pueda conservarse en una nevera convencional y que no requiera de más de una dosis acelerará la campaña de vacunación.

En opinión de Biden en su momento, «todos deberíamos estar alentados por la noticia de una tercera vacuna COVID-19 segura y altamente efectiva. Cuantas más personas se vacunen, más rápido superaremos este virus y volveremos con nuestros seres queridos, volveremos a encarrilar nuestra economía y comenzaremos a volver a la normalidad».

La actual Casa Blanca ha sabido aprovechar lo mejor de los planes de la anterior Administración, como las ingentes ayudas a la investigación para el desarrollo de vacunas, al tiempo que propicia nuevas sinergias. Entre otras el histórico acuerdo entre la propia Johnson & Johnson y Merck, que ya trabajan juntas para «expandir la producción de la vacuna de Johnson & Johnson». Un tipo de colaboración que según Biden invoca «el tipo de colaboración entre empresas durante la Segunda Guerra Mundial», y que reforzó al invocar Ley de Producción de Defensa a fin de que dos fábricas de Merck sean rediseñadas según las especificaciones necesarias para fabricar la vacuna de Johnson & Johnson.

La Ley también ha sido usada para lograr que la farmacéutica acceda con más facilidad a una serie de componentes. Todo esto mientras los influyentes CDC hacían públicas sus primeras recomendaciones para las personas que hayan recibido su vacunación completa, y a las que ya se permitirá relacionarse en espacios cerrados y sin mascarillas con otros vacunados. Un panorama complicado pero también esperanzador, que hereda el nuevo hombre al frente del departamento de Salud y Servicios Humanos, Xavier Becerra, cuya candidatura llevaba varios días atascada.

50 días al frente de Estados Unidos

Para celebrar sus cincuenta días en el cargo, además, Biden planeaba firmar el proyecto de ley que eleva a 1,9 billones de dólares los fondos federales dispuestos para reactivar la economía y robustecer la lucha contra el Covid-19. 24 horas de adelanto a una rúbrica que así coincide con el aniversario de la declaración de la pandemia por la Organización Mundial de Salud (OMS). Un guiño doblemente icónico, por cuanto una de las primeras decisiones de este presidente fue la orden para que Estados Unidos enfile de regreso a la OMS, vapuleada y abandonada por un Donald Trump convencido de que había sido puesto al servicio de China. Respecto al adelanto de la firma, el jefe de gabinete de la Casa Blanca, Ron Klain, tuiteó que todo ha sido debido a la celeridad con la que han trabajado las Cámaras legislativas. «El proyecto de ley registrado llegó anoche», escribió, «por lo que @POTUS lo está firmando hoy, queremos avanzar lo más rápido posible. ¡Celebraremos la firma el viernes, como estaba previsto, con los líderes del Congreso!».

Cuando llegó el momento de estampar su firma, Biden exclamó su convencimiento de que «esta legislación histórica trata de reconstruir la columna vertebral de este país y dar a la gente de esta nación - gente trabajadora, gente de clase media, gente que construyó el país- una oportunidad de lucha». Visiblemente complacido, sabedor de que acababa de apuntarse su primera gran triunfo estratégico, uno que hace buena su apuesta por lograr acuerdos bicamerales, añadió que iba «a tener mucho más que decir sobre eso esta noche y los próximos días».

En realidad la propuesta dista de haber recibido el apoyo de los republicanos. En palabras del jefe de la minoría en el congreso, Kevin McCarthy, el plan es «una larga lista de prioridades de izquierda que son anteriores a la pandemia y que no satisfacen las necesidades de las familias estadounidenses». Biden piensa distinto, y en el primer año de pandemia, aniversario luctuoso de una crisis que cambió el mundo, recuerda a los cientos de miles que ya no alcanzarán a ver el ansiado final de la crisis.