Japón recuerda a las 18.500 víctimas de Fukushima: “Las heridas en el corazón permanecen”

Los japoneses homenajean a los fallecidos del triple desastre de Fukushima. Diez años después, aún quedan heridas por cerrar y más de 2.500 personas desaparecidas

Globos blancos con mensajes para los seres queridos que fallecieron hace diez años en Natori, en la prefectura de Miyagi
Globos blancos con mensajes para los seres queridos que fallecieron hace diez años en Natori, en la prefectura de MiyagiKYODO

En la prefectura de Iwate, en el norte de Japón, junto a un banco en mitad de un hermoso paisaje, una cabina de teléfono permite aliviar las penas, aunque sea por unos minutos, a los que lo perdieron todo hace diez años. Hasta el bautizado como “el teléfono del viento” suben maridos, madres, hijos o nietos de las víctimas del terremoto y posterior tsunami que en 2011 se cobró la vida de unas 18.500 personas. Con los ojos cubiertos por la emoción, les cuentan sus últimas andanzas y lo que les echan de menos.

Ayer, Japón conmemoró el décimo aniversario del peor desastre de su historia reciente. El país nipón guardó un minuto de silencio a las 14:46 hora local, el mismo momento en el que se desató el conocido como “triple desastre”. En las prefecturas de Fukushima, Iwate o Miyagi, donde más golpeó la tragedia, los ciudadanos entonaron oraciones o depositaron flores en los memoriales levantados con ese fin.

Una mujer enciende una vela en el décimo aniversario del terremoto
Una mujer enciende una vela en el décimo aniversario del terremotoDPA vía Europa Press

En la localidad de Ishinomaki, donde más de 3.000 personas perdieron la vida, se llevó a cabo un acto conmemorativo en un complejo cultural que se ha convertido en un símbolo de reconstrucción para la ciudad. Allí, Rie Sato, que perdió a su hermana menor a causa del tsunami, pronunció unas palabras en representación de los familiares que acudieron a la ceremonia.

“Ese día se perdieron muchas preciadas vidas, y eso nunca se puede olvidar”, dijo.

Mientras, en un cenotafio levantado para recordar a los fallecidos en el Ishinomaki Minamihama Tsunami Recovery Memorial Park, un hombre de 81 años frotaba la placa con el nombre de su nieto escrito en el monumento. “A pesar de que han pasado 10 años, las heridas en el corazón permanecen”, lamentó.

Son muchas las historias que rodean los trágicos eventos de hace una década, cuando las olas también golpearon la central nuclear de Fukushima causando la fusión parcial o total de algunos de sus reactores y liberando radioactividad. El accidente obligó a evacuar entonces a más de 160.000 personas en la zona y a clausurar en los alrededores de la central nuclear algunas localidades en las que a día de hoy la contaminación todavía impide acceder.

La pandemia agrava los desafíos

A todos ellos hizo referencia el primer ministro Yoshihide Suga, quien se reunió con el emperador Naruhito en el Teatro Nacional de Tokio en una ceremonia en la que ofrecieron sus condolencias. Respetando todas las medidas de seguridad por el coronavirus, Suga hizo referencia a los desafíos a los que se enfrentan los supervivientes, que se han agravado a causa de la pandemia y los desastres naturales, mientras Naruhito reconoció que “muchos de los afectados, a pesar de haber sufrido un daño inimaginable, han superado numerosas dificultades ayudándose los unos a los otros”.

El primer ministro de Japón, Yushihide Suga, pone flores en el altar
El primer ministro de Japón, Yushihide Suga, pone flores en el altar Behrouz MEHRI / POOLEFE

“La tarea de reconstrucción está entrando ahora en las últimas fases en estas regiones (afectadas por el desastre)”, añadió Suga. Hasta la fecha, el Gobierno ha gastado casi 250.000 millones de euros y el año pasado extendió por una década más el periodo de reconstrucción. Sin embargo, para un matrimonio cuya casa escapó de la destrucción al haber sido construida en un terreno elevado, nada volverá a ser igual.

“Aunque la reconstrucción esté progresando, se siente un vacío por dentro. No hay nadie alrededor“, declaró la mujer de 65 años tras lamentar que la familia de su cuñada no corrió su misma suerte. De siete personas, tan solo se salvaron dos. Ayer, junto a su marido fijaban la mirada hacia el océano que tanto les arrebató, el mismo en el que el jueves la policía seguía buscando en las zonas costeras de Fukushima e Iwate restos de las más de 2.500 personas que todavía permanecen desaparecidas.