Sigrid Kaag, la candidata revelación de las elecciones holandesas

La diplomática ha logrado el mejor resultado de la historia de los liberales de izquierda con su discurso proeuropeo y cosmopolita

Sigrid Kaag, la líder de lo liberales de izquierdas, es la mujer más influyente de la política holandesa
Sigrid Kaag, la líder de lo liberales de izquierdas, es la mujer más influyente de la política holandesaKOEN VAN WEELEFE

La diplomática Sigrid Kaag, de 59 años, era una desconocida para los holandeses hasta que en 2017 abandonó su trabajo en la ONU para ocupar la cartera de Comercio Exterior y Cooperación Internacional en el Gobierno de coalición de Mark Rutte. En sus primeras elecciones como líder de los liberales de izquierdas (D66) ha conseguido el mejor resultado de la historia para su partido (24 escaños, 5 más que hace cuatro años) y, lo que aún es más importante, ha sorpasado al Partido de La Libertad (PVV) del xenófobo Geert Wilders para convertirse en el segundo partido del nuevo Parlamento de La Haya.

Todos los caminos para formar Gobierno en Países Bajos pasan ahora por Kaag, a la que anoche felicitaba el propio Rutte. Casada con un dentista y diplomático palestino, la líder de los liberales de izquierdas ha logrado seducir al electorado holandés con una campaña optimista, europeísta y cosmopolita.

Al ser designada en 2017 como ministra, el Likud, el partido del “premier” israelí, Benjamin Netanyahu, hizo un llamamiento a las autoridades de La Haya para que lo frenasen por sus supuestas simpatías con la causa palestina.

“¡Qué noche tan maravillosa! Vuestro apoyo a nuestros ideales e ideas es abrumador. Estoy muy agradecida”, celebró Kaag, compartiendo en Twitter una fotografía en la que aparece festejando el resultado subida a una mesa, con las manos en el aire, y rodeada de miembros de D66 que celebran esta victoria del partido, que iguala al resultado alcanzado en 1994.

En declaraciones a la Prensa, la ministra de Comercio Exterior en funciones aseguró que “siembre había creído y esta noche se ha confirmado que los neerlandeses no son extremistas, sino moderados, responden a la positividad”. El mensaje de D66 “ha resonado en todos ellos”, subrayó.

Hija de un músico y una profesora, nació en 1961 en Rijswijk, adyacente a La Haya, y creció en Zeist, en Utrecht. Su historia personal es de superación, desde su complicada infancia: A los seis años perdió a su hermano pequeño y a los 12 diagnosticaron a su madre un tumor cerebral que la sumió en una sucesión de cirugías difíciles.

Su padre desarrolló una depresión y acabó ingresado en un sanatorio. Kaag fue trasladada a un hogar de acogida, al igual que su hermana, aunque ambas terminaron en diferentes familias y colegios.

“Es mejor tener padres sanos que se involucren en todo, pero si ese no es el caso, aprendes desde pequeña a seguir sola, a lidiar con los contratiempos”, declaró al diario neerlandés “De Volkskrant”.

Antes de dar el salto a la política, Kaag, que habla seis idiomas, entre ellos árabe y español, se desempeñó como coordinadora especial de Naciones Unidas para Líbano entre 2015 y 2017, y antes de eso dirigió un equipo de la ONU que supervisaba la destrucción de las armas químicas de Siria.

En política exterior, defiende un mayor protagonismo internacional de Países Bajos y un mayor compromiso con la UE. “Podemos tener más influencia siendo un líder, tomando decisiones dentro de la economía, con los acuerdos comerciales internacionales, y a nivel geopolítico, si lo hacemos con otros”, asegura. Precisamente, su europeísmo militante puede servir para modular e creciente euroescepticismo de Rutte, apodado “Mr. no” al liderar a los países “frugales” en contra de aumentar sus aportaciones al presupuesto comunitario.