Sanciones

Castigo de la UE y EE UU a China

Los Veintisiete aprueban su primera batería de medidas contra el gigante asiático desde el embargo de armas decretado tras la masacre de Tiananmen

Una protesta contra la represión de la minoría uigur ante la embajada de China en Canadá el pasado mes de febrero
Una protesta contra la represión de la minoría uigur ante la embajada de China en Canadá el pasado mes de febrero LEAH MILLIS

Las relaciones entre las potencias occidentales y China entran en terreno pantanoso. La UE ha aprobado su primera batería de sanciones contra el gigante asiático desde el embargo de armas decretado tras la masacre de Tiananmen en 1989. Los Veintisiete han decidido incluir en su lista de sancionados a cuatro dirigentes y a un organismo chinos responsables de la brutal represión contra la minoría uigur -grupo étnico que profesa en su mayoría la religión musulmana- en la región de Xinjiang, situada al oeste del país.

Los afectados no podrán viajar al club comunitario y todos los bienes y activos les serán congelados. Según el comunicado difundido ayer, esta decisión «muestra la firme determinación de la UE de defender los derechos humanos y emprender acciones tangibles contra los responsables de violaciones y abusos».

Desde Estados Unidos, el departamento de Estado se sumó a las sanciones contra China por las violaciones de derechos humanos cometidas contra los musulmanes uigures y otras minorías étnicas y religiosas. Igual que la UE están dirigidas contra los funcionarios del Gobierno chino sospechoso de haber ordenado los crímenes contra una población indefensa.

La víspera de la gira de Blinken

Las sanciones llegaron en vísperas del viaje a Europa del secretario de Estado, Antony Blinken. En un comunicado denunció «la República Popular China sigue cometiendo genocidio y crímenes de lesa humanidad en Xinjiang. Estados Unidos reitera sus llamamientos para que ponga fin a la represión de los uigures, que son predominantemente musulmanes, y de otros grupos étnicos y religiosos minoritarios en Xinjiang, lo que incluye la liberación de todas las personas detenidas arbitrariamente e ingresadas en campos de internamiento y centros de detención». Frente a quienes acusaban al Gobierno de Biden de flaquear ante las violaciones de los derechos humanos en el extranjero y de anteponer los intereses geoestratégicos a las reclamaciones humanitarias, EE UU da un paso hacia adelante en China.

Según la ONU, al menos un millón de personas de esta minoría étnica están encerrados en campos ocultos de reeducación y un reportaje de la cadena BBC asegura que las mujeres encerradas en estos campos son sistemáticamente violadas y torturadas y los niños son separados de sus madres. Sin embargo, las autoridades chinas sostienen que tan sólo pretenden la erradicación del extremismo yihadista presente en la región.

Lista de sancionados

Los sancionados son: Zhu Hailun, el considerado como «arquitecto» de este programa de detención y adoctrinamiento; Wang Sunzheng, responsable de las detenciones; Wang Migshan, encargado de mantener la seguridad interna en la región y Chen Mingguo, director del organismo que a través de un programa de rastreo de big data detecta a los uigures considerados subversivos y que deben ser enviados a estos campos de reeducacion.

Estas sanciones suponen un paso más dentro del nuevo régimen de castigos, aprobado en diciembre, a imagen y semejanza de la Ley Magnitsky en EEUU, que permite castigar de manera individual a personalidades responsables de violaciones contra los Derechos Humanos, sin que esto tenga que afectar a las relaciones con el país en su conjunto.

De hecho, el club comunitario firmó en el mes de diciembre un ambicioso acuerdo de inversiones con el gigante asiático, pendiente aún de ratificación, y también confía en que Pekín se sume a los esfuerzos en la lucha contra el cambio climático.

Pero todo indica que este nuevo enfoque no ha sido comprendido por Pekín y que es difícil calibrar las repercusiones diplomáticas de esta decisión europea.

Represalia china

El Gobierno chino ha reaccionado de manera inmediata al anunciar medidas recíprocas contra diez ciudadanos europeos, entre ellos cinco eurodiputados, acusados de haber vertido mentiras sobre el país. «Las personas afectadas y sus familias tiene prohibido ingresar en el continente chino, Hong Kong y Macao», según un comunicado difundido por el ministerio de Exteriores. Además, las empresas y entidades sancionadas a estas personalidades tampoco podrán hacer negocios con China.

Las entidades castigadas por parte de Pekín son: el Comité Político y de Seguridad del Consejo de la Unión Europea, el Subcomité de Derechos Humanos de la Eurocámara, el Instituto Mercator de Estudios de China en Alemania y la Fundación Alianza de Democracias en Dinamarca.

Para Pekín, estas medidas adoptadas por los Veintisiete «violan de manera flagrante el derecho internacional» y «socavan seriamente» las relaciones entre los dos bloques. Tras conocerse la respuesta de China, el alto representante de la diplomacia comunitaria, Josep Borrell, arremetió contra las autoridades del país. «En lugar de cambiar sus políticas y abordar nuestras preocupaciones legítimas, China de nuevo ha hecho la vista gorda y estas medidas son lamentables».