Así fue la polémica fiesta de 6.500 personas que ha indignado a Francia

Ya son nueve los detenidos por participar en una multitudinaria celebración ilegal de carnaval en Marsella en pleno colapso de las UCIs

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Nueve personas fueron detenidas en la fiesta multitudinaria, con unas 6.500 personas, que se organizó este domingo en las calles de Marsella, en Francia, sin ninguna autorización y con incumplimientos masivos de las reglas básicas contra el coronavirus.

La cifra la dio este lunes la portavoz del Ministerio del Interior, Camille Chaize, en una entrevista a la emisora France Info, en la que también indicó que las fuerzas del orden impusieron “decenas de multas”.

“Es totalmente inaceptable”, denunció Chaize, que anunció que esos hechos tendrán consecuencias judiciales.

Disfrazados, sin mascarilla y sin distancia de seguridad

Las fuerzas del orden se mantuvieron en un primer momento a distancia de los miles de personas que se concentraron en el centro de Marsella, muchos de ellos disfrazados y en su inmensa mayoría sin mascarilla, para celebrar una especie de carnaval.

Algunos de los participantes destrozaron mobiliario urbano y lanzaron diversos objetos contra la Policía, que multó a varios de ellos por no llevar mascarilla y practicó entonces detenciones.

Políticos de todo el arco ideológico han denunciado la actitud de los participantes. El alcalde de Marsella, Benoît Payan, dijo en su cuenta de internet que “la actitud egoísta de algunos irresponsables es inaceptable” y “tendrán que responder de sus actos ante la justicia”.

Hartazago entre los franceses

El creciente hartazgo de una parte de la población en Francia, que desafía abiertamente las reglas para evitar contagios, amenaza la estrategia del Gobierno de Emmanuel Macron que acaba de endurecer las restricciones para evitar el colapso de las UCIs por el repunte epidémico.

Las imágenes de la fiesta de carnaval en el centro de Marsella, la inmensa mayoría sin mascarilla, eran este lunes el símbolo de esas dificultades para un Ejecutivo que se ve atacado por el galimatías en la puesta en marcha administrativa de esas restricciones y por su gestión de la vacunación.

“Totalmente inaceptable”

El ministerio de Interior, que consideró lo ocurrido “totalmente inaceptable”, aseguró que habrá consecuencias judiciales. Para el jefe de la UCI del Hospital Norte de Marsella, Laurent Papazian, la preocupación es que el carnaval va a aumentar el número de infecciones y de posibles internamientos.

El episodio de Marsella no fue el único. En Annecy (sureste), un millar de personas se reunieron, también en su inmensa mayoría sin mascarillas, en una marcha autorizada para protestar contra lo que en una de sus pancartas calificaban de “dictadura sanitaria”.

Desde el sábado, 16 departamentos franceses con una alta tasa de incidencia -incluidos los de la región de París- en los que vive casi un tercio de la población, han entrado en un tercer confinamiento suave.

Ese mismo día, el Gabinete del primer ministro tuvo que anunciar que renunciaba a imponer el justificante telemático que había diseñado para todos los que salieran de su domicilio, al que le llovieron rápidamente las críticas por su enorme complejidad.

Ante la suavidad del nuevo confinamiento, algunas de las zonas favoritas de París vivieron aglomeraciones de personas que aprovechaban el buen tiempo para salir, como se vio en las gradas de la basílica del Sacre Coeur o en las orillas del canal de Saint-Martin.

Una encuesta del instituto demoscópico Odoxa ponía en evidencia que un 47% de los habitantes de esos 16 departamentos asumían abiertamente que van a incumplir al menos en parte las nuevas reglas.

Y todo eso en un contexto sanitario que no deja de empeorar. En la última semana, el número de contagios diarios en Francia, donde ya han muerto más de 92.100 personas por la pandemia, ha superado de media el listón de los 30.000.

Precisamente hoy, para calmar a la población, el jefe de vacunación francés, Alain Fischer, indicó que espera que Francia regrese a algún tipo de condiciones de vida “normales” para el verano u otoño gracias a una aceleración de la campaña de vacunación COVID-19.

Fischer también dijo a BFM Television que el carnaval no autorizado del domingo en Marsella, en el sur de Francia, fue “totalmente irresponsable”, ya que estaba destinado a aumentar el número de infecciones por COVID y de pacientes en los hospitales.