Merkel pide perdón tras retirar el confinamiento pactado para Semana Santa

Durante los cinco días festivos, estaba previsto que cerrasen prácticamente todos los comercios y se limitasen las reuniones

La canciller alemana Angela Merkel hoy en Berlín
La canciller alemana Angela Merkel hoy en BerlínKAY NIETFELD

Entonando el “mea culpa” y en una postura nunca vista en sus casi 16 años de Gobierno, Angela Merkel rectificó y suspendió este miércoles los planes para decretar un confinamiento colectivo en Alemania durante la Semana Santa. “Este error es solo mío”, aseguró la canciller en una improvisada rueda de prensa en la que asimismo pidió disculpas por la confusión que el tema había creado.

“¿Grandeza política o fracaso político?”, se preguntó poco después el informativo “Tagesschau” de la televisión pública alemana. A falta de respuestas concisas, lo único claro es que nadie en el país esperaba este cambio de rumbo de la canciller aunque, a seis meses de las elecciones generales, tampoco el ejecutivo germano preveía que la avalancha de comentarios tras lo que se acordó el martes fuera tan devastadora.

Algún parlamentario habló incluso de un “tsunami” de críticas ante la falta de respuestas sobre cuestiones organizativas y legales para implementar lo que acordó el Gobierno de Merkel y que, para una mayoría de alemanes, supuso la puntilla ante los próximas vacaciones. Entre otras cosas, se había previsto que el Jueves Santo fuera un “día de descanso”, cuando suele ser un día lectivo, y que solo se permitiría abrir los supermercados el Sábado de Pascua, algo que provocó las críticas de las asociaciones de comerciantes.

Tras casi seis meses de confinamiento estricto, la ciudadanía está perdiendo la paciencia y empezando a señalar a la clase política. Una situación que ayer se tradujo en presión entre las filas políticas y que, poco después de las once de la mañana, obligó a la canciller a contactar mediante videoconferencia con sus líderes regionales. Minutos más tarde, Merkel pedía públicamente perdón a los alemanes y señaló que “la idea tenía la mejor intención” con el objetivo de contener la tercera ola de la pandemia.

Después de su declaración, se conoció que Berlín estudia prohibir temporalmente los viajes de vacaciones en el extranjero, según publicaron varios medios alemanes, que ligan la decisión con la polémica sobre los viajes a Mallorca en Semana Santa. La prohibición, señalaron, no obstante, fuentes gubernamentales, levanta dudas sobre su constitucionalidad.

Los Ministerios de Interior y Justicia están analizando su viabilidad legal. La demanda de viajes y estancias turísticas en Mallorca se disparó en Alemania a raíz de la decisión de sacar las Baleares de la lista de zonas de riesgo por covid, lo que eliminaba los requisitos de PCR negativa y cuarentena al regresar de las vacaciones.

Desde entonces, y antes las numerosas críticas, el Gobierno alemán reiteró que la recomendación general sigue siendo de no viajar al extranjero. La última reunión del Gobierno central y los Estados federados acordó reintroducir los test PCR para todos los viajeros al llegar a Alemania.

La gestión de la pandemia por parte del Gobierno alemán está poniendo en apuros a la canciller. Después de reconocer su error, Merkel acudió al Parlamento para someterse a una ronda de preguntas centradas en la lucha contra la pandemia y en la que algunos diputados le sugirieron que pidiera un voto de confianza. Tanto el presidente del Partido Liberal (FDP), Christian Lindner, como el jefe del grupo parlamentario de La Izquierda, Dietmar Barsch, se pronunciaron en ese sentido antes de la sesión de preguntas.

“Debería plantear la cuestión de confianza en el Bundestag”, dijo Barsch, al tiempo que habló de una “verdadera crisis de confianza hacia el liderazgo político del país” y expresó su “profundo respeto” a Merkel por haber pedido disculpas por lo que consideraba un error.

Caída en los sondeos de la CDU/CSU

Mientras tanto, otra pregunta circula entre la población: ¿sigue siendo bueno el Gobierno de Angela Merkel? La cuestión adquiere una pátina especial cuando el país está a pocos meses de acudir a las urnas. De hecho, el bloque conservador sigue perdiendo popularidad. Según un sondeo realizado por el instituto demoscópico Forsa entre el 16 y el 22 de marzo y difundido hoy, la CDU y la CSU bávara pierden tres puntos más y se sitúan en el 26% en intención de voto. Aunque la CDU y la CSU seguirían formando el grupo parlamentario más fuerte, la actual coalición con el SPD no tendría mayoría y habría al menos dos alianzas posibles: una de la CDU/CSU con Los Verdes, y la llamada coalición semáforo, con Los Verdes, el SPD y el FDP.

La caída de la CDU/CSU en la intención de voto ha sido relacionada con el escándalo que ha afectado a varios diputados en torno a comisiones cobradas como intermediarios para la venta de mascarillas. “En ese aspecto han pasado cosas que deben ser condenadas y creo que el grupo parlamentario al que pertenezco ha tomado las medidas adecuadas”, añadió Merkel cuando se le planteó el tema en el Parlamento.

Mientras tanto, la incidencia semanal se mantiene en Alemania en los 108,1 nuevos casos por 100.000 habitantes, después de subir de manera notable en los últimos días, mientras que una semana atrás estaba en 86,2. En siete días, las nuevas infecciones sumaron 89.940. El pasado domingo la incidencia volvió a superar la marca de los 100 por primera vez en casi dos meses, lo que llevó a que se volvieran a introducir algunas restricciones.