¿Qué está pasando en Mozambique?

Se ha convertido en uno de los países con mayor presión del Estado Islámico por las importantes reservas de gas

La gente espera la llegada de más barcos desde el distrito de Palma con personas que huyen de los ataques de los grupos rebeldes, en Pemba, Mozambique
La gente espera la llegada de más barcos desde el distrito de Palma con personas que huyen de los ataques de los grupos rebeldes, en Pemba, MozambiqueLUIS MIGUEL FONSECAEFE

Mozambique se ha convertido en uno de los países con mayor presión del Estado Islámico por las importantes reservas de gas que hay en su territorio y la situación geoestratégica, en el canal del mismo nombre. Especialmente desde julio del año pasado, en que publicó un editorial en su boletín interno “Naba”, los ataques se han recrudecido, en especial en la región de Cabo Delgado, con la toma de instalaciones portuarios. Las masacres contra la población son continuas lo que ha provocado un éxodo de casi 700.000 personas. Los terroristas entran en los pueblos a sangre y fuego y la única manera de salvarse es unirse a sus filas.

Localizador de Palma, Mozambique Associated Press

El Gobierno de Mozambique acaba de anunciar que “decenas” de civiles han sido asesinados en un ataque perpetrado por los terroristas del Estado Islámico en África Central (ISCA) en la localidad de Palma, en la provincia de Cabo Delgado, en el norte del país. “El objetivo era aterrorizar a la población civil”, dijo un portavoz. Fue asaltado el Hotel Amarula, donde se habían refugiado los civiles, de los que trabajan en la extracción de gas, bajo protección de los militares.

ISIS-Mozambique, también conocido como Ansar al-Sunna, ISCA y, localmente, como al-Shabaab (nada ver con los yihadistas de Somalia), prometió lealtad a ISIS en abril de 2018 y fue reconocido franquicia (wilaya) en agosto de 2019. Desde octubre de 2017, la banda está dirigida por Abu Yasir Hassan. La cifra de asesinatos supera con creces los 2.000. Sólo durante 2019, hubo 200 atentados con 700 víctimas mortales.

A mediados del año pasado, Isis dejó claro que Mozambique era un objetivo. El país, decían los terroristas, “está gobernado por una banda tiránica de los ateos del comunismo. no hay nada en él que interese a los cruzados además de sus enormes reservas de diferentes recursos naturales y en el que invierten conjuntamente empresas estadounidenses, francesas y sudafricanas. Y las compañías rusas y chinas son ambiciosas de encontrar un punto de apoyo en ellas también”. “Y a lo largo de los siglos, los cruzados y los ateos comunistas han infligido el mal de la tortura a los musulmanes en esa morada, y han obligado a una gran parte a abandonar su religión”. Todo esto ocurrió hasta que llegaron los yihadistas, según su versión, y la gente se alegró cuando los muyahidines infligieron daños a los enemigos del Islam. Y si los cruzados consideran que en su apoyo al gobierno incrédulo en Mozambique protegerán sus inversiones y garantizarán la continuación de su saqueo de los recursos de la región, están equivocados”. Toda una declaración de intenciones.

El Canal de Mozambique limita al este con Madagascar y al oeste con Mozambique. Antes de abrirse el Canal de Suez, era la vía de comunicación el Océano Índico y el resto del mundo. Ahora, la importancia radica en sus reservas de gas, una de las más importantes del mundo, así como la pesca, en especial de la del atún.

Cuando, en agosto de 2020, los yihadistas tomaron la ciudad portuaria de Mocimboa da Praia, en la provincia de Cabo Delgado, que estaba fuertemente custodiada, se encendieron todas las alarmas, ya que es el punto de carga del gas. A esto hay que unir, el apoyo a las actividades de contrabando y piratería; y la explotación del malestar que existe entre el campesinado en amplias zonas del país.