EE UU encara una ola de terrorismo doméstico

El autor del segundo ataque al Capitolio, un joven de 25 años, era un seguidor del grupo extremista la Nación del Islam con problemas de salud mental. Las autoridades investigan el motivo del atropello

MICHAEL REYNOLDSEFE

«Un agente de la Policía del Capitolio de Estados Unidos murió y otro resultó herido en un nuevo ataque perpetrado este viernes cuando un coche invadió una de las entradas principales al emblemático edificio federal, protegida por una barricada desde el asalto del 6 de enero. A pesar del amplio despliegue de seguridad puesto en marcha puesto en marcha con medidas extremas nunca antes vistas, la policía del Capitolio no pudo evitar que un conductor actuara en solitario contra sus agentes tras estrellar su vehículo contra el vallado de una de las entradas laterales más utilizadas por los miembros de ambas Cámaras.

Como consecuencia del ataque, dos agentes resultaron heridos y tuvieron que ser hospitalizados, aunque uno de ellos murió poco después, William “Billy” Evans, según confirmó en rueda de prensa Yogananda Pittman, jefa interina de la Policía del Capitolio. El otro agente herido continua ingresado en el hospital, aunque se encuentra estable y su vida no corre peligro.

En el altercado también murió el asaltante, Noah Green, un hombre de 25 años procedente de Indiana que, tras impactar su automóvil contra la barricada de seguridad salió del vehículo armado con un cuchillo y, al no responder a las palabras de los agentes, éstos le dispararon hasta herirlo de muerte. Green falleció durante su traslado al hospital.

Según las autoridades, el suceso “no parece estar relacionado con terrorismo, pero continuaremos investigando”, precisó el jefe interino del Departamento de la Policía Metropolitana de Washington. Robert Contee. “Necesitamos entender la motivación detrás de este acto sin sentido”, añadió Contee.

Al parecer, unas semanas previas al incidente, el sospechoso habría publicado en sus redes sociales varios mensajes criticando que el Gobierno estadounidense “le estaba controlando” y dando a conocer que había dejado su trabajo recientemente “en parte debido a problemas, pero finalmente en busca de una travesía espiritual”, según escribió el propio Noah Green.

“Estos últimos años, y especialmente los últimos meses, han sido muy difíciles”, lamentó Green en la misma publicación, añadiendo que estaba sufriendo “los efectos secundarios de las drogas”.

Noah Green había publicado también en su cuenta de Facebook que era partidario de “La Nación del Islam” y del líder del movimiento musulmán negro estadounidense. “Mi fe es una de las únicas cosas que he podido llevar a través de estos tiempos y mi fe se centra en la creencia del honorable ministro Louis Farrakhan como Jesús, el Mesías, el último recordatorio divino entre nosotros”, escribió Green en Facebook.

La compañía tecnológica emitió un comunicado asegurando haber “designado el incidente bajo la política de Individuos y Organizaciones Peligrosos, lo que significa que hemos retirado las cuentas del sospechoso de Facebook e Instagram y estamos eliminando cualquier contenido que elogie, apoye o represente al sospechoso o el ataque. Estamos en contacto con las fuerzas de seguridad a medida que realizan su investigación”.

Si bien, en un principio, el jefe interino del Departamento de la Policía Metropolitana de Washington, Robert Contee, descartó que se tratara de un atentado terrorista, el secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, aseguró que “aún queda mucho por determinar” para confirmar la naturaleza del ataque. “Mis pensamientos y oraciones están con la familia, los amigos y colegas del oficial de la Policía del Capitolio que perdió la vida protegiendo el símbolo de nuestra democracia”, publicó Mayorkas en Twitter.

Condolencias de los Biden

La Casa Blanca también emitió un comunicado en nombre del presidente de EEUU, Joe Biden, y de la primera dama, Jill Biden. “Sabemos lo difícil que ha sido esta temporada para el Capitolio para quienes trabajan allí y quienes les protegen”, resaltaron los Biden.

El Capitolio de EEUU se ha convertido en blanco de ataques desde que el pasado 6 de enero una turba de seguidores del ex presidente Donald Trump dejara un balance de cinco muertos y cientos de heridos. La seguridad quedó en entredicho, obligando a iniciar una investigación por la falta de medios policiales para dar respuesta a los miles de seguidores enfurecidos que lograron atravesar las puertas de la sede del legislativo.

Los simpatizantes de Trump, muchos de ellos ex veteranos de guerra y militares en activo, invadieron los despachos de congresistas y senadores, llegando incluso armados hasta las puertas de la Cámara donde los legisladores estaban celebrando la histórica sesión electoral.

Desde entonces, las medidas de seguridad se habían extremado por todo el perímetro del Capitolio y los edificios oficiales colindantes. Y es que el riesgo a nuevos altercados y a incidentes de terrorismo doméstico mantienen en alerta al país desde hace unos meses.

Relajación de medidas

Sin embargo, hace semanas y a petición especialmente de los republicanos, se empezaron a retirar algunas de las vallas que protegían el recinto. Una imagen sin precedentes, más propia de zonas de conflicto, que ha sellado la capital estadounidense y sus lugares más turísticos y representativos del poder nacional desde antes de las elecciones de noviembre.

La Casa Blanca y su irreconocible recinto exterior también se ha convertido en zona de alto riesgo desde el año pasado, tras las protestas raciales extendidas por todo el país con la muerte del afroamericano George Floyd. El perímetro de seguridad de la residencia presidencial permanece bloqueado a la mayor distancia de seguridad hasta ahora puesta en marcha, impidiendo a los pocos turistas que con la pandemia visitan la ciudad poder fotografiar la reconocida estampa de la ciudad.

Es el segundo ataque que se produce en menos de tres meses en Washington tras ese histórico asalto al Capitolio orquestado por partidarios del expresidente Donald Trump para interrumpir la certificación de las elecciones generales y la designación oficial de Joe Biden como presidente de EEUU.

La zona de acceso invadida por el conductor es una de las entradas principales al Congreso utilizada por miembros de ambas Cámaras, quienes en su mayoría estaban ausentes por las vacaciones de Pascua en el momento del fatídico altercado. La Guardia Nacional, que actúa en situaciones de emergencia y casos de extrema necesidad, ha desplegado más de 2.300 soldados a disposición de los autoridades locales para proteger los alrededores del emblemático edificio federal los próximos días.