Los dos frentes de Netanyahu: la justicia y la formación de gobierno

Según las leyes israelíes, el primer ministro puede seguir en el cargo cuando es procesado, y solo tendría que dimitir si es declarado culpable

Un hombre con una máscara del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu durante una manifestación en los juzgados de Salah El-Din, en Jerusalén
Un hombre con una máscara del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu durante una manifestación en los juzgados de Salah El-Din, en JerusalénATEF SAFADIEFE

Los problemas legales y políticos del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se ha manifestado a la vez este lunes, cuando se retoma un juicio por corrupción y cuando se inicia el proceso para formar gobierno tras las recientes elecciones. Los jueces ordenaron a Netanyahu comparecer ante el tribunal por tres casos relacionados con cargos de soborno, fraude y abuso de confianza. Mientras tanto, el presidente Reuven Rivlin comenzará las conversaciones sobre quién debería liderar el próximo gobierno después de una cuarta elección inconclusa el 23 de marzo.

¿Cómo puede estar procesado y ser primer ministro?

Según la ley israelí, un primer ministro no tiene la obligación de dimitir a menos que sea declarado culpable. Ningún otro ministro está protegido de esta manera, por lo que existen razones legales y políticas por las que Netanyahu quiere mantenerse en el gobierno. El dirigente, que se declaró inocente, sostiene que es víctima de una “caza de brujas” orquestada políticamente por la izquierda y los medios de comunicación para expulsarlo, y que recibir regalos de amigos no es ilegal.

¿Podría ir a la cárcel?

Los cargos de soborno conllevan una pena de prisión de hasta 10 años y/o una multa. El fraude y el abuso de confianza se castigan con hasta tres años de cárcel.

¿De qué le acusan?

Los fiscales alegan que Netanyahu otorgó favores por valor de alrededor de 1.800 millones de shekels (unos 500 millones de dólares) a Bezeq Telecom Israel. A cambio, dicen los fiscales, buscó una cobertura positiva de él y su esposa, Sara, en un sitio web de noticias controlado por el ex presidente de la compañía, Shaul Elovitch. Netanyahu ha sido acusado de soborno, fraude y abuso de confianza. Elovitch y su esposa, Iris, han sido acusados de soborno y obstrucción de la justicia. La pareja niega haber actuado mal.

Obsequios de un productor de Hollywood

Netanyahu ha sido acusado de fraude y abuso de confianza por acusaciones de que él y su esposa recibieron injustamente casi 700.000 shekels (210.000 dólares) en obsequios de Arnon Milchan, un productor de Hollywood y ciudadano israelí, y el empresario multimillonario australiano James Packer. Los fiscales sostienen que los obsequios incluían champán y puros y que Netanyahu ayudó a Milchan con sus intereses comerciales. Packer y Milchan no enfrentan cargos.

Entorpecer al periódico rival

Netanyahu supuestamente negoció un acuerdo con Arnon Mozes, propietario del periódico israelí Yedioth Ahronoth, para una mejor cobertura a cambio de una legislación que ralentizara el crecimiento de un periódico rival. Netanyahu ha sido acusado de fraude y abuso de confianza. Mozes ha sido acusado de ofrecer soborno y niega haber actuado mal.

¿Habrá sentencia pronto?

Es poco probable. El juicio podría llevar años. Pero los procedimientos podrían interrumpirse si Netanyahu busca un acuerdo con la fiscalía.

¿Les importa a los israelíes?

Sí. El caso de corrupción fue un tema polarizador en las últimas elecciones. Miles de manifestantes se reunieron semanalmente frente a su residencia oficial y en todo Israel bajo la bandera de “Ministro del Crimen”, exigiendo que renunciara. Pero su base de votantes de derechas ve al “Rey Bibi” como un dirigente fuerte en seguridad y una voz influyente para Israel en el exterior. Mientras tanto, Israel se enfrenta a una parálisis política sin precedentes, una crisis económica provocada por el coronavirus, una nueva administración estadounidense que espera reactivar las conversaciones nucleares con Irán y una inminente investigación de crímenes de guerra de la Corte Penal Internacional.