La UE abre la puerta a mejorar la unión aduanera con Turquía

Von der Leyen se muestra favorable a renovar el pacto migratorio en su viaje a Ankara

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el líder turco, Tayyip Erdogan, este martes en Ankara
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el líder turco, Tayyip Erdogan, este martes en Ankara FOTO: PRESIDENTIAL PRESS OFFICE

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, acudieron este martes a Turquía con el objetivo de escenificar el deshielo en las relaciones con Ankara tras algunos signos prometedores por parte del mandatario turco, Recep Tayyip Erdogan.

Después de unos meses muy tensos por las disputas marítimas con Grecia y Chipre, todo indica que las relaciones con Ankara han entrado en una situación de relativa calma. Las autoridades europeas quieren aprovechar estas circunstancias para impulsar de nuevo las relaciones con el país, un socio imprescindible para hacer frente al desafío migratorio. Además, la UE es cada vez más consciente de la necesidad de apaciguar no solo su vecindario oriental, con Rusia como gran amenaza, sino también el flanco sur. De hecho, la visita de este martes vino enmarcada en una gira esta semana de Michel a Libia y Túnez, con Ankara como último alto en el camino.

Una preocupación que la UE también comparte con Estados Unidos, a quien también le interesan unas relaciones lo más fluidas posibles con un socio de la OTAN como Turquía. Según fuentes diplomáticas europeas, el lunes por la tarde Michel tuvo un encuentro con el embajador de Estados Unidos en el país.

En esta cita, tanto Washington como Bruselas mostraron su interés en que la situación en el Mediterráneo Oriental sea «estable y segura» y pueda existir «una relación positiva y mutuamente beneficiosa entre la UE y Turquía», si bien acordaron que ahora corresponde a Ankara aprovechar esta oportunidad que le brindan los socios europeos.

A pesar de que la rama de olivo por parte de los Veintisiete es más que clara, no hay rosas sin espinas. Por eso, los líderes europeos prefieren esperar antes de hacer ofertas claras a un vecino tan correoso y astuto como Erdogan. «Queremos avanzar para tener unas mejores relaciones en el futuro. Pero estamos al principio de este camino y las próximas semanas y meses mostrarán cuán lejos podemos llegar en esta senda juntos», indicó Von der Leyen en una rueda de prensa conjunta con Michel en la que no participó el líder turco.

Los Veintisiete volverán a abordar sus relaciones con Ankara en el Consejo Europeo del mes de junio y, hasta entonces, no se espera ningún paso definitivo.

Dentro de esa agenda que a las dos partes les interesa impulsar, están incluidas las mejoras en el mercado aduanero para incentivar la entrada de empresas turcas en el mercado común y la renovación del pacto migratorio suscrito entre Bruselas y Ankara en el año 2016 y por el que la UE ha contribuido con más de 3.000 millones de euros a la subsistencia de los más de tres millones de refugiados sirios en suelo turco, después de que hayan sido interceptados por la guarda costera turca antes de llegar a la UE a través de las islas griegas.

Además, Turquía no oculta sus intenciones de conseguir la liberalización de visados, una vieja promesa que la Unión Europea no ha cumplido. A pesar de que desde 2016 la UE ha avanzado a la hora de crear una guardia fronteriza europea para vigilar el acceso a su territorio, las diferencias sobre la acogida de demandantes de asilo siguen dividiendo fuertemente a los socios del norte y el sur del club comunitario, por lo que un nuevo pacto con Erdogan parece el único camino para hacer frente a los flujos migratorios a través de esta ruta.

A pesar de que Ankara ha iniciado el diálogo tanto con Grecia como con Chipre para encontrar una solución a la extracción de hidrocarburos en el Mediterráneo Oriental, a Bruselas le preocupa que Turquía haya decidido salir de la Convención de Estambul, un pacto internacional que defiende a las mujeres frente a la violencia machista. Según aseguró ayer Von der Leyen, esta decisión «no es una buena señal». «No nos cansaremos de decirlo y ser claros, esto daña el proceso y esperamos otro enfoque de Turquía», aseguró ayer en Ankara la política alemana.

Preocupación por los derechos humanos

Según explican fuentes diplomáticas europeas, Michel se reunió, por su parte, con asociaciones en defensa de los derechos humanos y, entre otros asuntos, abordaron la situación de las mujeres y los refugiados. Según estas mismas fuentes, durante su encuentro con Erdogan tanto Von der Leyen como Michel expusieron al mandatario turco su propuesta de una «agenda progresiva, proporcionada y reversible» siempre y cuando Ankara continúe su política de diálogo en el Mediterráneo Oriental.

A su vez, en la cita los representantes europeos también quisieron dejar claro la importancia de que Turquía avance en la protección de los derechos humanos, situación de las mujeres, libertad de expresión y libertad de prensa, ya que «sin progresos en estas áreas, los Estados miembros y sus opiniones públicas no aceptarán una agenda positiva con Turquía».