Condenados a cadena perpetua 38 altos mandos del Ejército turco por golpismo

Desde la fallida asonada de 2016, Erdogan inició una purga que mantiene en prisión preventiva a 28.000 personas

Las Fuerzas de Seguridad turcas vigilan el exterior de la prisión de Sincan (Ankara), donde este miércoles se ha leído la sentencia contra 497 militares acusados de golpismo
Las Fuerzas de Seguridad turcas vigilan el exterior de la prisión de Sincan (Ankara), donde este miércoles se ha leído la sentencia contra 497 militares acusados de golpismoBurhan Ozbilici

Un total de 38 altos mandos del Ejército turco han sido condenados este miércoles a cadena perpetua por su implicación en el fallido golpe de Estado de 2016, en el que murieron 240 personas.

Los jueces del macrojuicio contra 497 acusados consideraron a los condenados culpables de varios delitos de golpismo, “intento de eliminar” el Parlamento, “intento de usurpar comandos militares” e intento de “asesinar al presidente”, informa la agencia Anadolu.

Otros 107 acusados han sido sentenciados a penas de entre 6 y 16 años, en el que se considera el último gran juicio por la intentona golpista de 2016. Por otro lado, el tribunal absolvió a 121 de los acusados y concluyó el juicio sin sentencia para otros 231 procesados.

Entre los que recibieron las mayores penas se encuentran seis altos cargos del Ejército, que fueron condenados a cadena perpetua con agravantes y otros 32 que fueron condenados a cadena perpetua.

El ex coronel Muhamet Tanju Poshor y el mayor Osman Koltarla, fueron condenados a cadena perpetua con agravantes por intento de asesinato del presidente de Turquía, el islamista Recep Tayyip Erdogan.

El ex teniente coronel Ümit Gençer fue condenado a cadena perpetua agravada por leer el comunicado golpista tras ocupar la cadena de radio y televisión pública TRT.

Por su parte, el ex comandante Muhsin Kutsi Baris, que ya recibió anteriormente 141 cadenas perpetuas por su implicación en el golpe, ha sido condenado hoy a 61 años de prisión por causar “lesiones deliberadas” y “privación de la libertad”.

El Gobierno turco responsabiliza a los miembros de la cofradía del exiliado clérigo islamista Fethullah Gülen del intento de golpe, aunque éste rechaza toda acusación.

Tras el golpe el Gobierno turco lanzó amplias purgas para expulsar de la administración, la justicia, la educación y las fuerzas de seguridad a supuesto seguidores del predicador.

Unas 130.000 personas fueron despedidas y otras 100.000 detenidas, de las que unas 28.000 siguen en prisión preventiva. El alcance de la persecución de las personas supuestamente vinculadas con la intentona ha alarmado a las organizaciones de derechos humanos y a aliados occidentales de Turquía, que han acusado a Erdogan de haber puesto en marcha una purga para acabar con todos los críticos con su gestión.