Rutte trata de salvar su candidatura a presidir su cuarto Gobierno

El líder liberal holandés reanuda los contactos con otros partidos tras ser reprobado por el Parlamento por mentir sobre las negociaciones de coalición

El primer ministro holandés, el liberal Mark Rutte
El primer ministro holandés, el liberal Mark RutteBART MAATEFE

El liberal neerlandés Mark Rutte tratará de salvar su candidatura a una cuarta legislatura como primer ministro de Países Bajos, tras un encuentro este martes con los líderes de otros partidos, el primer cara a cara tras haber sido objeto de una moción de reprobación que provocó que varios grupos vetaran pactar con él en el futuro.

Unión Cristiana (5 escaños) -socio de Rutte en el Gobierno en funciones-, la izquierda verde GroenLinks (8 escaños) o el Partido Socialista (9 escaños), son algunos de los partidos que descartan negociar un futuro Ejecutivo con los liberales (VVD) si mantienen a Rutte como líder, tres partidos que podrían aportar los escaños necesarios para una coalición del VVD, los progresistas (D66) y Llamada Democristiana (CDA), que juntos suman 74 de los 150 parlamentarios.

Esto supone que Rutte tendrá que descartarlos si quiere liderar el futuro Gobierno, de la misma forma que ha descartado, por diferencia ideológica y ya durante la campaña electoral, al PVV del ultraderechista de Geert Wilders (17 escaños) y Foro para la Democracia (FvD), de Thierry Baudet (8 escaños).

Un total de 17 partidos lograron hacerse con un escaño en el Parlamento neerlandés en las elecciones del pasado 17 de marzo, pero no todos tienen los escaños de peso, ni están dispuestos a negociar unos con otros por cuestiones ideológicas, lo que convierte la formación de la futura coalición en un rompecabezas que amenaza con resolverse dentro de meses de reuniones, o incluso con una repetición electoral.

“No debemos cansar al país con un proceso de formación que no va a ninguna parte”, instó Esther Ouwehand, líder del Partido de los Animales (PvdD), que tiene 6 escaños. Exigió anunciar una repetición electoral en tres semanas si durante este periodo la formación no supera el punto muerto.

Wilders también instó a convocar nuevas elecciones “lo antes posible” y señaló que Rutte “no es la persona adecuada” después de que “no dijera la verdad sobre sus conversaciones” de la semana pasada, cuando negó, para luego admitir, que había propuesto ofrecer un cargo de ministro a un diputado crítico, el democristiano Pieter Omtzigt, durante reuniones de tanteo previas a las negociaciones, en las que el protocolo no permite hablar de cargos.

“Si vuelve a ser primer ministro, la gente pensará: puede mentir y salirse con la suya”, añadió Wilders, que presentó la semana pasada una moción de censura contra Rutte que no logró un respaldo mayoritario, como sí lo hizo la moción de reprobación, apoyada por toda la Cámara a excepción del grupo liberal.

La socialista Lilian Marijnissen consideró a Rutte “un obstáculo” para alcanzar rápidamente un acuerdo de coalición y contestó a los intentos del liberal de calmar las aguas: “Debería habérselo pensado antes” dijo, en referencia a la propuesta de Rutte de hablar de los cargos al final de las negociaciones.

Wopke Hoekstra (CDA) y Sigrid Kaag (D66), los dos pilares de las negociaciones con Rutte en la etapa actual, no quisieron vetar de momento al liberal, aunque son escépticos sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo de coalición.

El Parlamento nombró hoy al socialdemócrata Herman Tjeenk (PvdA) como nuevo “informateur”, la persona que deberá reunirse con los diferentes líderes políticos durante las próximas tres semanas como máximo para buscar una salida al estancamiento actual, e informar de sus opciones y expectativas, antes de iniciar las negociaciones oficiales.

Los liberales no quieren dejar caer a Rutte y sin ellos parece difícil una coalición estable. Se mencionan opciones como un Gobierno en minoría, o una coalición de siete partidos: D66, CDA, Partido Socialista, PvdA, GroenLinks, PvdD y Unión Cristiana, una combinación difícil de mantener a largo plazo.

Rutte reiteró que está decidido a recuperar la confianza “paso a paso”, pero subrayó que los liberales están “felices de participar [en las negociaciones] y están también preparados para asumir la oposición”.