Biden propone a Putin una reunión para frenar la escalada bélica en Ucrania

El envío de dos destructores USS Donald Cook y el USS Roosevelt al Mar Negro solivianta a Moscú

El presidente Putin visita el Centro de Coordinación del Gobierno ruso este martes 13 de abril
El presidente Putin visita el Centro de Coordinación del Gobierno ruso este martes 13 de abrilMikhail Metzel

El teléfono rojo sonó en la tarde de ayer para que el presidente norteamericano, Joe Biden, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, conversaran sobre la tensión militar en la frontera este con Ucrania. El jefe de la Casa Blanca le reiteró a Putin la alianza «inquebrantable» que existe entre EE UU y Ucrania, al que considera un socio importante, preocupado por la «repentina acumulación militar rusa en la Crimea ocupada y en las fronteras de Ucrania».

Según fuentes rusas, ambos líderes «expresaron su disposición para continuar el diálogo en las áreas más importantes para la seguridad global». Biden, además, propuso un encuentro bilateral en un tercer país y le transmitió al jefe del Kremlin su deseo de continuar el diálogo para ampliar el tratado New START. La propuesta americana fue confirmada por el Kremlin, aunque sin informar de la respuesta dada por Moscú.

El no haber aparecido en los medios internacionales durante muchos meses no ha borrado el conflicto del este de Ucrania, que en todo este tiempo, eclipsado por la pandemia, ha seguido vivo con las fuerzas militares desplegadas y el contador de víctimas funcionando.

Ha sido una guerra menos activa, pero igualmente guerra, invisible a los demás países fuera de un conflicto al que es difícil notar con la mascarilla puesta. La llegada a la Casa Blanca de Biden, que nunca ha ocultado su apoyo a Ucrania, sembró la desconfianza del Kremlin e hizo subir la escalada verbal hasta pasar de las palabras a los hechos.

En concreto, un movimiento de quince buques rusos trasladados desde el Mar Caspio al Mar Negro, enmarcado en un procedimiento de maniobras «rutinarias», según informaron las fuentes de Defensa rusas.

Ante la queja de Kiev y la alarma de lo que ellos consideraban como una amenaza en toda regla, Estados Unidos reaccionó comunicando el pasado viernes a Turquía por vía diplomática que enviará dos buques de guerra al Mar Negro de acuerdo con el tratado de Montreux, firmado en 1936, que otorga a Turquía el control del estrecho del Bósforo, ruta por la que se dirigirán a su destino las dos naves de guerra norteamericanas que permanecerán en la zona prevista hasta el cuatro de mayo, según indica la comunicación de Washington.

Según el canal de televisión turco NTV, los dos barcos enviados al Mar Negro son el USS Donald Cook y el USS Roosevelt, desplegados en Europa y operando desde la base naval de Rota en España. Cada uno de ellos ha navegado en el Mar Negro en múltiples ocasiones en el pasado, y el Donald Cook ya estuvo en febrero. Sin embargo, la Marina de EEUU no ha confirmado cuáles son los destructores que ha enviado al Mar Negro y cuál es la misión que están desempeñando.

Además, el país americano ha enviado varios aviones de reconocimiento al espacio aéreo internacional sobre el Mar Negro.

Ayer, al conocerse las intenciones de EE UU, el viceministro de Exteriores ruso, Serguey Riabkov advirtió a Washington de que debía frenar su presencia a pocos kilómetros de la frontera rusa «por su bien». Riabkov, en declaraciones a la agencia TASS, definió el envío de los buques estadounidenses como «una provocación» cuyo objetivo no es otro que el «poner a prueba» a Rusia, aunque seguro de que «no van a conseguir nada». Mientras, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, ha afirmado que su país se encuentra «preparado» para una guerra y ha pedido al Kremlin el cese de sus actividades militares en la frontera.

Este movimiento de la Armada de EEUU se produce en medio de una escalada en los combates en el este de Ucrania, donde las fuerzas gubernamentales han luchado contra las tropas respaldadas por Rusia en un conflicto que Kiev dice que ha matado a 14.000 personas. El despliegue se produce cuando Occidente hace sonar la alarma sobre la llegada de fuerzas rusas cerca de la frontera oriental de Ucrania y en Crimea, a lo que Rusia ha respondido que mueve sus fuerzas como mejor le parezca, incluso con fines defensivos.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, aprovechó su primera llamada telefónica con Zelenskiy, la pasada semana para ofrecer un apoyo “inquebrantable” después de que las naciones occidentales y la OTAN expresaran su preocupación por los movimientos de tropas rusas cerca de Ucrania.