Acusada de homicidio involuntario la policía que disparó a Daunte Wright en Mineápolis

Kim Potter y el jefe de Policía de Brooklyn Center en Minesota dimitieron ayer a raíz de la muerte del joven afroamericano

Flores sobre un cartel que pide justicia para Daunte Wright, en Brooklyn Center, Minesota.LEAH MILLIS/Reuters
Flores sobre un cartel que pide justicia para Daunte Wright, en Brooklyn Center, Minesota.LEAH MILLIS/ReutersLEAH MILLIS

Kim Potter, la agente de policía que mató de un disparo en el pecho al joven afroamericano Daunte Wright será procesada por homicidio en segundo grado. Wright, de 20 años, falleció el domingo en el vehículo que conducía. La Fiscalía del condado informó que la oficial fue arrestada durante la mañana del miércoles. Todo apunta a que los investigadores dan por buena la explicación de Potter, que explicó que había disparado por error su pistola de fuego cuando en realidad trataba de inmovilizar a Wright con su Taser.

A consecuencia del trágico incidente, el jefe de la Policía local, Tim Gannon, presentó el martes su dimisión. Antes de eso ofreció un par de emotivas ruedas de prensa en las que ponderó la trayectoria de la Potter, lamentó lo que entendía que fue un desafortunado accidente y puso a disposición del público y los fiscales la grabación de vídeo, tomada con las cámaras de los propios agentes. Algo que en otros tiempos, menos sensibles a la violencia policial, podría haberse despachado con una investigación de asuntos internos para luego terminar sobreseído o, con mucho, con una leve amonestación, emboca ahora en una acusación de homicidio por negligencia culposa y una pena de cárcel de hasta 10 años.

Influye sobremanera, claro, el hecho de que la conciencia nacional permanece cortocircuitada por otros casos similares. Después de tres meses de disturbios y protestas callejeras, que provocaron que el gobernador de Minesota declarase el toque de queda y llamase a la Guardia Nacional, lo único evidente es que este tipo de casos ya no son pasto de breves, sino que abren los noticieros y las portadas.

Nada menos que la vicepresidente, Kamala Harris, lamentó que las reacciones pudieran morir en una serie de postales luctuosas y testimonios de condolencia, sin acciones legislativas de ningún tipo.

Entretanto, el abogado de la familia, Jeff Storms, le respondió al jefe Gannon y ante las cámaras de CNN, que no le parecía ni adecuado ni suficiente que «el departamento salga y califique esto como un accidente». Para Storms resultaba innegable que «hubo una serie de eventos intencionales que llevaron a la muerte de su hijo y necesitamos averiguar exactamente por qué sucedieron cada uno de esos actos intencionales».

Un mensaje amplificado luego por la rueda de prensa ofrecida por la familia de Wright. Delante de los reporteros la tía del joven muerto rompió en acusaciones y llantos. «No puedo creer lo que ha ocurrido», gritó. «¡Era un ángel!», exclamó. «¡Nos pertenecía! ¡Lo vamos a echar de menos!».

Los acompañaba la familia de otro muerto en un caso polémico, George Floyd, cuyo deceso, a manos de otro policía, Dereck Chavuin, está siendo juzgado estos días en otra ciudad de Minesota, la vecina Mineápolis. Floyd murió después de agonizar bajo la rodilla del agente Chauvin durante casi diez minutos, inmovilizado por una llave que no le dejaba respirar. Las defensas intentan probar que el hombre padecía de dolencias coronarias y que jugó un papel esencial el consumo de estupefacientes, mientras que la acusación habla de brutalidad.