Los submarinos que no volvieron: el Kursk y el Ara San Juan

La desaparición cerca de las aguas de Bali de un submarino con 53 tripulantes a bordo mantienen en vilo a Indonesia

Fotografía del buque ARA Patagonia mientras se abastece para salir en la búsqueda del submarino ARA San Juan. EFE/Mauricio Arduin
Fotografía del buque ARA Patagonia mientras se abastece para salir en la búsqueda del submarino ARA San Juan. EFE/Mauricio Arduin

Rusia sufrió un duro golpe el 12 de agosto del 2000 cuando su todopoderoso submarino nuclear Kursk, capaz de soportar el impacto de un torpedo enemigo, orgullo de la marina ruso, naufragó después de una explosión en el mar de Barents equivalente a un terremoto de 4,2 en la escala de Richter. Sus 118 tripulantes fallecieron y el accidente fue una herida para el orgullo nacional ruso.

La desaparición del submarino indonesio Nanggala, de fabricación alemana, con 53 tripulantes a bordo, recuerda a otros casos de submarinos que sufrieron graves problemas durante la travesía. El presidente de Indonesia ha prometido que se hará todo lo posible por salvar a la tripulación. De momento, barcos y helicópteros de varios países vecinos participan en las labores de búsqueda con la cuenta atrás funcionando. La Marina de Indonesia ha anunciado que dentro de la embarcación hay oxígeno para tres días, con lo que este sábado podría agotarse si no es rescatado antes.

En el momento de la explosión, el Kursk iba armado con 18 torpedos antibuque y 22 misiles de crucero y su objetivo era sumarse a unas maniobras de entrenamiento navales para demostrar el buen estado conservación y operatividad de su flota militar. La explosión dio al traste con la misión.

Las autoridades solo localizaron el Kursk veinte horas después de la detonación. Pero no fue hasta el 21 de agosto cuando el presidente Vladimir Putin anunció públicamente que el submarino había naufragado y que todos sus tripulantes estaban muertos.

Indonesia sí que ha aceptado la ayuda de países vecinos, como Australia, que participa en las labores de búsqueda. En el caso de Kursk ruso, Moscú rechazó la ayuda brindada por los gobiernos de Reino Unido, Noruega, Estados Unidos, Israel, Francia, Alemania e Italia. Rusia también ocultó a los familiares de los tripulantes la situación real del submarino.

Aunque el informe oficial de Kursk permanece clasificado hasta 2030, dos años después de la tragedia el Gobierno ruso publicó que el Kursk había naufragado debido a una fuga de combustible en uno de los torpedos, lo que causó un incendio que a su vez desencadenó la explosión de cinco de los misiles armados que transportaba.

Otro caso de un submarino desaparecido que estremeció al mundo fue el ARA San Juan, fabricado, como el indio Nanggala, en Alemania e integrado en 1985 a la Armada de Argentina. Partió el 13 de noviembre de 2017 del sureño puerto de Ushuaia, adonde sus tripulantes habían acudido para realizar unas maniobras militares, para dirigirse de regreso a su base, en Mar del Plata.

En su última comunicación, en las primeras horas del 15 de noviembre y desde una zona a 430 kilómetros del punto más cercano de la costa, el comandante había informado de que se produjo un principio de incendio en un compartimento de baterías por la entrada de agua al submarino, un problema que según reconoció después la Armada fue resuelto y el buque pudo seguir su viaje.

Tras un año de búsqueda y numerosas protestas de los familiares por los nulos progresos, la empresa estadounidense Ocean Infinity anunció el hallazgo del submarino en la noche del 16 al 17 de noviembre de 2018 -apenas un día después del primer aniversario de su desaparición-, hundido en el fondo del mar a 500 kilómetros de la costa.

Otros graves accidentes en dos décadas

9 febrero 2001. El submarino nuclear estadounidense USS Greenville colisionó con el buque-escuela japonés Ehime Maru cuando subía a la superficie frente a las costas de Hawai. En el accidente murieron nueve tripulantes japoneses.

2 mayo 2003. Mueren setenta tripulantes del submarino chino de propulsión convencional, en uno de los peores desastres navales del país. El l accidente se produjo cuando realizaba unas maniobras militares en aguas del Mar Amarillo, al este de las islas de Neichangshan (situadas frente a las costas de la provincia oriental de Shandong).

30 agosto 2003. Hundimiento del submarino nuclear ruso “K-159” durante una tormenta en aguas del mar de Barents, a una profundidad de 170 metros y con diez personas a bordo, de las que una fue rescatada con vida.

8 enero 2005. Fallece un tripulante y otros veinte resultan heridos a encallar el submarino nuclear estadounidense USS San Francisco a unos 560 kilómetros al sur de la isla de Guam en el Océano Pacífico. Guan es un territorio estadounidense ubicado a unos 6.000 kilómetros al suroeste de la isla de Hawai.

7 septiembre 2006. Dos marinos mueren en un incendio en el submarino nuclear “Daniil Moskovski” de la Flota rusa del Mar del Norte. Al parecer no hubo contaminación, pues el reactor fue apagado por los sistemas de protección.

8 noviembre 2008. Veinte muertos y 22 heridos en un submarino nuclear de la Flota rusa del Pacífico durante unas pruebas marítimas en sus aguas. Un marinero activó por error el sistema de extinción de incendios, que liberó gas freón causando la muerte de seis soldados y 14 trabajadores de unos astilleros.

18 agosto 2013. Dieciocho marineros fallecen en una explosión ocurrida en un submarino militar indio llamado INS Sindhurakshak.

1 julio 2019. Fallecen 14 marinos rusos en el incendio del submarino nuclear AS-12, conocido por “Losharik”, capaz de sumergirse hasta 6.000 metros. El accidente se produjo en el mar de Barents, en el noroeste Rusia, y las muertes fueron por intoxicación con monóxido de carbono. La unidad nuclear no quedó afectada, según anunció el ministro de Defensa.