Brahim Ghali se enfrenta en España a una acusación de genocidio

El líder del Frente Polisario es considerado el enemigo público número uno de Marruecos

El líder del Frente Polisario y presidente de la República Arabe Democrática Saharaui (RASD), Brahim Ghali
El líder del Frente Polisario y presidente de la República Arabe Democrática Saharaui (RASD), Brahim GhaliJavier MartínEFE

El secretismo que ha rodeado la llegada a España del presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y dirigente del Frente Polisario, Brahim Ghali, tenía, según fuentes consultadas por este periódico, una doble finalidad: no irritar al vecino del sur, Marruecos; y tampoco a las víctimas del Frente Polisario, que tienen formuladas varias iniciativas judiciales en los Tribunales españoles contra esta persona y otros miembros de la organización saharaui.

En ambos casos, el fracaso ha sido absoluto ya que, gracias a una «oportuna» filtración que recibió el digital «Jeune Afrique», con todos los detalles del viaje, el asunto quedó al descubierto. Brahim Ghali es el enemigo público número 1 de Marruecos y se rumoreó que el ataque aéreo en el que murió, en los primeros días de este mes, el jefe de la Guardia Nacional de la RASD, Adaj el Bendir, iba realmente dirigido contra él.

Ghali dirige con mano de hierro la organización saharaui y fue el promotor de la declaración de guerra contra Marruecos, realizada en noviembre del año pasado. Las víctimas españolas le señalan como uno de los principales responsables de los atentados en los que murieron sus familiares.

Nacido en Esmara, en el antiguo Sáhara español, en 1949, llegó a formar parte del Ejército como soldado de las Tropas Nómadas, aunque pronto se unió a la causa independentista. En 1973, fue uno de los fundadores del Frente Polisario y participó activamente en los ataques contra unidades militares. Ha sido ministro de Defensa de la RASD en la época en la que se cometieron más atentados contra intereses españoles en el Sáhara, en especial en las instalaciones de fosfatos de Bu-Cra y los pescadores que faenaban en el banco sahariano, con un total de 300 personas muertas, según fuentes de las víctimas.

En 2016 fue elegido presidente de la RASD tras el fallecimiento de su antecesor Mohamed Abdelaziz. Nada más confirmarse su presencia en España, desde diversas asociaciones, entre ellas la de las víctimas canarias (ACAVITE), particulares y otras entidades, se han activado las acciones judiciales que existen contra él.

Desde 2012 existen unas actuaciones contra una veintena de miembros del Frente Polisario en la Audiencia Nacional y esta misma semana estaba prevista la toma de declaración de algunos de ellos que residen en España, según confirmaron a LA RAZÓN fuentes jurídicas.

Según el texto de la querella, al que ha tenido acceso este periódico, los delitos de los que se acusa a Ghali, y a otros, son genocidio, asesinato, lesiones, terrorismo, detención ilegal, torturas y desapariciones. Llegó a estar citado a declarar el 19 de noviembre de 2016, a las 11:30 de la mañana, pero no compareció.

Lo que tratan ahora los querellantes, según fuentes próximas a los mismos, es que no vuelva a ocurrir. Que sean adoptadas las medidas necesarias para asegurar su permanencia en territorio nacional hasta que se le pueda tomar declaración y, si procede, ser imputado por los referidos delitos.

Incluso, uno de los abogados personados ha dirigido un mensaje, a través de correo electrónico, a la Comisaría de Policía de Logroño, en el que, según ha sabido LA RAZÓN, le informa de la presencia de Ghali en esa ciudad y les recuerda que se halla investigado en la Audiencia Nacional por los citados delitos. La finalidad es que se adopten las medidas precisas para que no abandone el hospital si no es para comparecer ante los tribunales.

El jefe del Frente Polisario llegó al aeropuerto de Zaragoza en un avión medicalizado procedente de Argel (los polisarios suelen disponer de pasaportes diplomáticos); se da por hecho que pasó la correspondiente aduana al provenir de un país ajeno al espacio Schengen (se desconoce con qué identidad lo hizo, con la suya o la que ha utilizado, falsa, de Mohamed Ben Batouche); y fue trasladado en una ambulancia a la clínica San Pedro de Logroño, donde se encuentra internado en la Unidad de Cuidados Intensivos. Le acompañaba, al menos, un familiar.

Fuentes marroquíes, consultadas por LA RAZÓN, no alcanzan a comprender lo ocurrido y, además, manifestaron su extrañeza (y malestar) por lo que ha pasado; sobre todo, porque se tratara de ocultar un trato de favor al que consideran uno de sus peores enemigos.

Lo de la utilización de la identidad falsa se ha llegado a interpretar en estos medios no sólo como un intento de engaño a Rabat sino como un ardid para sortear así a la propia Justicia Española. Se da por hecho que la llegada de Ghali a España, a un aeropuerto en el que, en teoría podía pasar desapercibido, y su ingreso en el hospital de la capital riojana, fue negociado al más alto nivel entre España y Argelia, país que mantiene en su territorio al Frente Polisario, en especial en los campos de Tinduf.