La Eurocámara da carpetazo al Brexit

El Parlamento pide a la Comisión que garantice la aplicación del acuerdo que fija las relaciones entre la UE y Londres tras el divorcio

Los eurodiputados dedican un caluroso aplauso al negociador de la UE para el Brexit, Michel Barnier
Los eurodiputados dedican un caluroso aplauso al negociador de la UE para el Brexit, Michel Barnier FOTO: POOL REUTERS

El Parlamento Europeo dio este martes carpetazo al Brexit, al votar el acuerdo sellado en Nochebuena entre Reino Unido y los Veintisiete, que fija las relaciones entre Bruselas y Londres tras el traumático divorcio. Debido a que las negociaciones se prorrogaron in extremis hasta los últimos días del año pasado, este acuerdo entró en vigor solo de manera provisional el 1 de enero para evitar un Brexit caótico por defecto de forma a ambos lados del Canal de la Mancha.

Tras haber pulverizado todos los plazos, el Parlamento Europeo pidió tener el tiempo suficiente para analizar el texto. Pero en el Brexit nada es fácil, ni rápido. La desconfianza hacía el Ejecutivo de Boris Johnson en la aplicación del Protocolo de Irlanda ha hecho que los grupo políticos de la Eurocámara hayan pospuesto en los últimos meses esta votación como una señal de alerta y han dado este paso justo cuando expiraba el plazo de la aplicación provisional

Finalmente, el acuerdo salió adelante con 660 votos a favor, 5 en contra y 32 abstenciones. Todo los grandes grupos políticos apoyaban la luz verde al acuerdo, por lo que la incertidumbre era mínima. A pesar de que en otra coyuntura esta votación se hubiera interpretado como un mero trámite, el Parlamento aprovechó el debate previo a la votación para avisar a Londres de que la luz verde no supone un cheque en blanco y los eurodiputados han pedido a la Comisión que extreme la vigilancia sobre la aplicación del acuerdo.

Además, sus señorías aprovecharon la ocasión para ovacionar al negociador jefe europeo, Michel Barnier, por su incansable trabajo durante estos años. Su presencia hoy en el hemiciclo europeo supone el final de su cometido como servidor comunitario y el principio de un nuevo salto a la política francesa de cara a las presidenciales de 2022.

La Comisión Europea inició del 15 de marzo un procedimiento de infracción contra Reino Unido después de que Boris Johnson violara el acuerdo al prorrogar de manera unilateral la exención de los controles aduaneros y fronterizos a las mercancías desde Gran Bretaña con destino a la provincia británica de Irlanda del Norte. Precisamente, este parte del acuerdo fue el capítulo más peliagudo de negociar durante el pacto de divorcio, ya que persigue evitar una frontera dura en Ulster que amenace la paz tras décadas de terrorismo del IRA.

A pesar de estos loables esfuerzos, la tensión ha crecido en las últimas semanas con revueltas en Belfast y la imposibilidad de que los funcionarios comunitarios puedan vigilar estos puestos aduaneros, tal y como establece el pacto. La pregunta reside en si tantos desvelos y negociaciones maratonianas durante cuatro años pueden haber sido en vano.

«El acuerdo viene con fuerza real, con un mecanismo vinculante de solución de disputas y la posibilidad de medidas correctivas unilaterales cuando sea necesario», aseguró Von der Leyen para demostrar que el pacto no quedará en papel mojado y que el Ejecutivo comunitario tiene suficientes balas en la recámara. De momento, Bruselas confía en que la apertura del procedimiento de infracción sea suficiente para que Londres comience a colaborar, pero nadie sabe con seguridad si acabará siendo necesario recurrir a un mecanismo de arbitraje que desemboque en sanciones multimillonarias y vuelva a generar incertidumbre a ambos lados del Canal de la Mancha. A pesar de que la pandemia ha relegado el Brexit a un plano secundario los últimos meses, el miembro amputado sigue doliendo.

En la resolución de la Eurocámara se define el Brexit como un «error histórico» y se lamenta que la relación post divorcio entre las islas y sus antiguos socios no haya podido ser más estrecha debido a la oposición británica a negociar un capítulo sobre política exterior, la renuncia a que las islas sigan participando del programa del Erasmus o que los servicios no aparezcan cubiertos por este pacto. La desconfianza de los europarlamentarios fue el mensaje dominante de casi todos los grupos políticos. Manfred Weber, jefe de filas de los populares, pidió a Bruselas «utilizar todas las herramientas» para asegurarse la aplicación del pacto. Malik Azmani, de Renew Europe, recordó que el pacto «no es un cheque en blanco» y la socialista Iratxe García apostó por «pasar página» pero sin «bajar la guardia».

Como moraleja, Barnier apeló a la reflexión sobre el significado del Brexit, al que definió también como «un fracaso» y «una advertencia». «No se debe confundir malestar con populismo. Las instituciones tendrían que plantearse porque el 52% de los británicos votaron en contra de continuar en la UE», reflexionó el negociador jefe europeo.