La victoria independentista en Escocia presagia un choque de trenes con Londres

Sturgeon promete acelerar los planes para un segundo referéndum tras revalidar el SNP su cuarta victoria en el Parlamento de Edimburgo

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La líder de los independentistas escoceses, Nicola Sturgeon, se ha comprometido a seguir adelante con los planes para celebrar un segundo referéndum de secesión, después de que su formación, el Partido Nacional Escocés (SNP), haya ganado su cuarto mandato consecutivo en Holyrood. Se trata de un logro histórico que desencadena una batalla constitucional contra el Gobierno central del conservador Boris Johnson.

El lento recuento de votos de los comicios celebradas el pasado jueves para el Parlamento de Edimburgo no concluyó hasta esta noche. Se trata de un complejo sistema electoral, con un doble de reparto de escaños por circunscripción y lista de partido. Escrutados los 129 diputados de la Cámara autonómica que estaban en juego, el SNP había logrado 64 asientos. Esto le dejaría a solo un escaño de la ansiada mayoría absoluta. Pero los ocho asientos de Los Verdes garantizan un apoyo más que holgado a la celebración de una nueva consulta de secesión.

Por su parte, el Partido Conservador (31 escaños) ha logrado consolidar la segunda posición, y el laborismo, que durante décadas tuvo en Escocia uno de sus principales bastiones, quedó en tercer puesto con 22 escaños, confirmando un lento declive que también se replica a escala nacional.

Tras el histórico plebiscito de secesión escocés de 2014 (donde ganó la unión al Reino Unido con el 55,3% de los votos), los separatistas aceptaron que la consulta era “única en una generación”. Pero con el Brexit consideran que las reglas de juego han cambiado. No en vano, en Escocia el apoyo a la permanencia en la UE ganó por el 62% de los votos.

“Los escoceses han hablado. Cualquier político de Westminster que se interponga en el camino de un referéndum de independencia escocés no se estará enfrentando con el SNP, se está enfrentando con los deseos democráticos del pueblo escocés”, recalcó hoy Sturgeon.

Johnson escribió este sábado una carta a la líder secesionista felicitándole por el resultado y expresando sus deseos de “trabajar conjuntamente”. En definitiva, exactamente el mismo tono que la misiva mandada al laborista Mark Drakeford que hoy renovó su mandato como ministro principal en el parlamento de Gales, que también celebraba comicios.

En las palabras del “premier” a la líder nacionalista escocesa no había ninguna mención al referéndum de secesión. No obstante, Johnson concedió una entrevista al rotativo “The Telegraph”, biblia para los “tories”, donde aseguraba que la celebración de una nueva consulta secesionista sería “irresponsable e imprudente”.

El choque de trenes está garantizado. Sturgeon considera que tiene claro mandato para sacar de nuevo las urnas. Y Johnson considera que tiene claro mandato para denegarlo porque en el manifiesto del Partido Conservador con el que ganó la aplastante mayoría absoluta en las últimas generales especificaba que no habría una nueva consulta.

No hay duda de que el SNP se ha convertido en la fuerza más votada y es todo un logro haber conseguido un cuarto mandato consecutivo, tras el Brexit y la pandemia. Pero lo que han confirmado estos comicios claves, con una altísima participación del 63.2%, es que los escoceses están divididos por la mitad respecto a la cuestión constitucional.

Los partidos secesionistas se han hecho con alrededor del 50% frente al otro 50% cosechado por las formaciones unionistas. Por lo tanto, si finalmente hubiera un plebiscito, tanto Johnson como Sturgeon estarían tomando un alto riesgo político.

Sturgeon promete consulta a lo largo del próximo mandato. Pero de momento, no ha puesto fecha. A la ministra principal escocesa nunca le gustó hablar de “un plan B” si el Gobierno central insistía en su negativa. Pero tras las presiones de los radicales de sus propias filas, ha presentado una “hoja de ruta” para la celebración de un nuevo plebiscito que se convocaría tras la pandemia de forma “legal”. El SNP siempre se ha distanciado del modelo catalán. “La única manera de obtener el reconocimiento internacional es hacer las cosas por la vía legal”, matiza Sturgeon.

En este sentido, la líder del SNP plantea al Gobierno central tres opciones: aceptar que el Parlamento escocés tiene competencia para convocar el referéndum conforme a la Ley de Escocia de 1998, dar su autorización activa para la votación o la convocatoria tras batalla en los tribunales.

Sturgeon siempre ha mostrado una actitud moderada. Promete un nuevo referéndum siempre y cuando la mayoría sea clara, y cuando el coronavirus esté controlado. Para ella la prioridad absoluta ahora es la recuperación ante la pandemia.

Otros sectores del nacionalismo representados por Alex Salmond querían hacer las cosas con más premura. La vuelta a la política del hombre que en su día fue considerado el “Braveheart del siglo XXI” supuso todo un torbellino para la política escocesa y no estuvo exenta de polémica. El que fuera ministro principal escocés y líder del SNP se presentó a estos comicios con una nueva formación, Alba. Pero el electorado le dio la espalda con un respaldo de apenas el 2%, que ni siquiera garantiza que el propio Salmond se siente Holyrood.

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