Sophie Scholl o el reconocimiento a la resistencia antinazi en Alemania

Conmemoración del centenario del nacimiento de esta joven universitaria del grupo de “La Rosa Blanca” que murió decapitada en 1943 por llamar a los alemanes a combatir a Hitler de forma pacífica

Estudiantes alemanes recuerdan la figura de la resistente Sophie Scholl en Múnich
Estudiantes alemanes recuerdan la figura de la resistente Sophie Scholl en MúnichLUKAS BARTH-TUTTASEFE

Alemania conmemora este domingo el centenario del nacimiento de Sophie Scholl, que se ha convertido con los años en uno de los iconos por excelencia de la resistencia contra el nazismo.

Un sello postal en su honor, varios actos en Ulm, donde creció, y en Múnich y hasta actos virtuales en Alemania la recuerdan justo en momentos en que su figura trata de ser instrumentalizada desde la extrema derecha, en las protestas contra las restricciones por la pandemia.

La diferencia entre los que recurren a su figura y Sophie Scholl son evidentes. Mientras los primeros protestan libremente contra una presunta dictadura sanitaria a Sophie Scholl la resistencia contra una dictadura real terminó costándole la vida.

El rostro de la resistencia

Sophie Scholl, nacida en 1921 y decapitada por los nazis en 1943, ha terminado por ser el rostro más conocido de “La rosa blanca”, un grupo de estudiantes de la Universidad de Múnich.

Las tres películas que se han hecho sobre el grupo giran en torno a ella. Dos se concentran en ella casi por completo y otra, “La rosa blanca” (1982) de Michael Verhoeven, aunque se ocupa de todos los miembros del grupo, le da a Scholl el papel de protagonista y empieza con su llegada a Múnich y termina con su ejecución.

“La rosa blanca” estaba formaba básicamente por cinco estudiantes y un profesor, Kurt Huber que, entre junio de 1942 y febrero de 1944, repartieron seis manifiestos en contra de los nazis y llamando a la resistencia y al sabotaje.

Sus iniciadores fueron Hans Scholl, el hermano de Sohie Scholl que era tres años mayor que ella, y Alexander Schmorell. Más tarde se suman Willi Graf, Christoph Probst, Sophie Scholl y Kurt Huber.

Todos sus integrantes venían de familiares conservadoras y cristianas. Hans y Sophie Scholl habían simpatizado contra el nazismo antes de desarrollar una actitud crítica que los llevó al rechazo total y a jugarse la vida llamando a la resistencia.

Las primera cuatro hojas volantes se repartieron entre el 27 de junio y el 12 de julio de 1942 en tiradas de cien ejemplares que se distribuyeron entre estudiantes, libreros y profesores.

En la segunda hoja se denuncian matanzas contra judíos y polacos y se advierte que el que permanezca indiferente no puede considerarse inocente y llaman a la resistencia, en la tercera piden sabotear la producción de material de guerra.

En la cuarta llaman a Hitler el anticristo y dicen que su voz sale desde la garganta del infierno. La prioridad debe ser la derrota de los nazis y después de la guerra debe haber un castigo ejemplar para todos los que han hecho causa común con ellos.

“¿Está vuestro espíritu tan violado que habéis olvidado que no solo es vuestro derecho sino también vuestra obligación moral acabar con este régimen?”, se preguntan.

Las dos últimas hojas volantes solo se distribuyeron en enero y febrero de 1943, pero en tiradas claramente más grandes, de hasta 6.000 ejemplares, y algunos de los ejemplares terminaron incluso saliendo de Alemania gracias a la ayuda de otros grupos de resistencia.

La sexta y última hoja volante la redacta Kurt Huber y apela directamente a los estudiantes pidiendo su levantamiento.

El grupo cree que es un buen momento después de la capitulación alemana en Stalingrado el 31 de enero y tras un incidente que había ocurrido en la universidad, donde un oficial nazi había ofendido a varias estudiantes, lo que había generado algunas protestas.

Sophie Scholl reparte parte de esas hojas volantes en Stuttgart. Luego, el 18 de febrero de 1943, Hans y Sophie Scholl son detenidos en la universidad y cuatro días después son condenados a muerte y decapitados.

En marzo de 1943, Helmut von Moltke lleva a Suecia una de las hojas volantes de “La rosa blanca”. De allí llega Reino Unido. Entre el 3 y el 25 de julio la aviación británicas arroja millones de ejemplares sobre ciudades alemanas.

“Gente valiente y maravillosa, no podéis haber muerto en vano, no podéis ser olvidados”, dijo Thomas Mann, refiriéndose a los miembros de “La rosa blanca” en una de sus alocuciones en la BBC.

Schmorell, Graf y Huber son condenados y ejecutados en abril. Los dos hermanos Scholl le dan actualmente el nombre a muchos colegios en varias partes de Alemania. Algunos llevan solo el nombre de Sophie Scholl.