Israel y Hamas se deslizan hacia otra guerra en Gaza

El intercambio de fuego deja 35 bajas árabes, entre ellas 15 terroristas, y cinco judías

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A los veinticuatro muertos palestinos del lunes en Gaza por bombardeos del Ejército hebreo tras la violenta escalada que estalló en Jerusalén, se sumaron este martes las primeras víctimas israelíes: dos mujeres que fallecieron tras el impacto de un proyectil en Ashkelon, a apenas diez kilómetros de la frontera. Eran una anciana y su cuidadora, que no llegaron a tiempo a tomar el refugio cuando sonó el estruendo de las alarmas, que alertan de un impacto inminente.

En las comunidades adyacentes a la verja fronteriza, apenas se dispone de quince segundos para entrar en refugios antibombas. En Gaza, los refugios y las sirenas no existen. La cifra de víctimas ascendía a 35 en la franja palestina, con 152 heridos. En Israel, cinco víctimas mortales.

“Entramos al refugio cada cinco minutos. Un misil cayó al lado de casa. Escuchar a mi hijo decir que los niños de Gaza no son diferentes a él, me da algo de esperanza estos días”, tuiteaba Dikla Leivobitz, encerrada indefinidamente en una habitación blindada con sus cuatro pequeños.

El intercambio de fuego entre Israel y Gaza siguió durante la noche, con las milicias palestinas que lanzaron al menos un centenar de cohetes hacia el centro y sur del país, lo que causó la muerte de dos israelíes, un hombre de unos cuarenta años y su hija de unos 16 años, que esta noche recibieron el impacto de un cohete en las afueras de la ciudad de Lod, en el centro del país. Según un portavoz policial, ambos murieron “por el impacto directo de un cohete” en esta urbe.

La mañana del martes amaneció con postales de guerra. Mientras el soleado cielo se teñía de gris por el destello de los misiles lanzados desde la franja palestina, el estruendo de las baterías antimisiles “Cúpula de Hierro” enmudecía las desérticas calles al sur de Israel. El ejército hebreo comunicó que bombardeó 130 objetivos en la franja hasta el mediodía, incluyendo la residencia de un comandante de Hamas, dos túneles transfronterizos, así como factorías de producción de armamento y sedes de la inteligencia islamista. Además, anunció que liquidó a 15 milicianos.

Al mediodía, lo único que circulaba en las rutas fronterizas eran refuerzos de tanques y unidades especiales de combate. Hidai Zilberman, portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), calculó que la operación bautizada como “Guardián de los Muros” se alargará días, y “no descartamos una operación terrestre”.

Mientras, las llamas que prendieron en Jerusalén se propagaron por todo el territorio. Al sur de Belén (Cisjordania), palestinos lanzaron cócteles molotov contra vehículos judíos. Pero lo más preocupante –e inédito en anteriores escaladas-, fueron las masivas muestras de solidaridad de árabes israelíes por los incidentes en la mezquita de Al Aqsa. En la noche del lunes y hoy, salieron a las calles de Haifa, Nazareth, Yaffo o Lod, ondeando banderas palestinas. En esta última localidad mixta, un joven árabe de 25 años fue abatido a tiros por un judío.

La Policía lanzó gases lacrimógenos a los cientos de concentrados en el funeral del joven asesinado en Lod, y fueron repelidos a pedradas. Después, los concentrados incendiaron un autobús y un vehículo policial. Dos lugareños concedieron una entrevista conjunta al canal público Kan11. El árabe Yussef, entristecido, dijo que “no recuerdo días como estos. Siempre vivimos aquí en paz y harmonía”. “¿Se podrá mantener la coexistencia en la ciudad?”, incidió el periodista”. “Solo si los de arriba espabilan”, espetó.

A su lado, el judío Nissim añadió: “no tenemos otra opción que respetarnos y vivir juntos”.

En el desierto del Negev, junto a la localidad beduina de Rahat, la Policía arrestó a 31 personas por altercados violentos en la zona. “Debe oírse una clara y decisiva voz del liderazgo político árabe para frenar esta violencia rampante”, imploró el presidente israelí, Reuven Rivlin, ante el temor a un estallido civil.

Al sur, las alertas de la aplicación “Color Rojo” se multiplicaban. La cantidad de cohetes lanzados en menos de 24 horas –más de 600-, superó a la intensidad de fuego de las peores jornadas de la última guerra entre Israel y Hamas en 2014. Desde Gaza llegaban durísimas imágenes de bombardeos sobre bloques de viviendas civiles. Según la Yihad Islámica, dos de sus comandantes murieron tras ser alcanzado el apartamento en que se encontraban.

Mientras la ONU mostraba sus habituales “profundas preocupaciones” por la “violencia y la incitación”, a las seis de la tarde dos palestinos intentaron tirotear a soldados en un cruce de carretera al sur de Nablus. Uno fue abatido, y otro herido, sin causar daños a las tropas.

En estallidos previos, Israel mostró la voluntad de “restaurar la calma a cambio de calma”, pero esta vez el Ejecutivo hebreo rechazó una propuesta de Hamas a través de intermediarios árabes para valorar un cese de hostilidades. Se estipuló que los islamistas “no pagaron el precio suficiente”. Al atardecer, se intensificó la ofensiva israelí: 80 cazas de combate bombardearon desde el cielo gazatí.

Para el periodista israelí Avi Issacharof, “hamas escogió una aventura arrogante. Tal vez gane puntos ante el mundo árabe, pero supondrá un elevado coste para Gaza, donde crecen las víctimas y su popularidad seguirá en entredicho”. Pero apostilló: “Asumieron que Israel pretendería finiquitar la escalada, que es lo que aprendieron bajo el Gobierno de Netanyahu. El primer ministro ha creado una situación surrealista, en que ha invertido no pocos esfuerzos en mantener el Gobierno de Hamas, mientras los islamistas evitaban cruzar líneas rojas”.

A las 18:30, Hamas amenazó: “Atacaremos Tel Aviv si no se detienen los bombardeos”. Y, nuevamente, cumplió: hicieron retumbar las alarmas en toda la región central de Gush Dan con una salva de 130 proyectiles. Uno golpeó directamente sobre un autobús en Holón, y causó tres heridos. En la vecina Rishon Letsion, otro golpeó directo sobre un vecindario, y mató a otra mujer. El aeropuerto internacional de Ben Gurion fue clausurado. Esta noche, se daba por empezada una nueva guerra.