Isabel II, en su primer discurso tras la muerte del duque de Edimburgo, aboga por un país más fuerte

La monarca asegura en el discurso de apertura del Parlamento que el Gobierno de Johnson se centrará en la recuperación de la crisis de la pandemia

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El primer ministro británico, Boris Johnson, se ha marcado como prioridad para el nuevo curso legislativo “la recuperación nacional de la pandemia” para que Reino Unido sea “más fuerte, más sano y más próspero que antes”. Dieciséis meses después de su aplastante victoria en las últimas generales -y con tres confinamientos de por medio- el “premier” pudo presentar finalmente hoy sus propuestas legislativas para el próximo año a través del llamado Discurso de la Reina, una de las citas más importantes de Westminster.

La ceremonia, en la que Isabel II como jefa de Estado lee las propuestas del Ejecutivo, está cargada de pompa y boato con tradiciones que se remontan al siglo XVII. Sin embargo, este año hubo algunas variaciones por las restricciones sociales que aún siguen vigentes ante el coronavirus. Debido al perfil bajo de la cita, en lugar de lucir la Corona y vestir el tradicional manto de armiño, la soberana, de 95 años, optó por un traje malva. Se trató de su primer gran acto público tras la muerte de su esposo, el duque de Edimburgo.

Aunque fue el primer Discurso de la Reina en la era post Brexit, era de esperar que la crisis sanitaria marcara la agenda. En cualquier caso, Johnson recibió grandes críticas por parte de sus propias filas al no presentar una normativa específica sobre la reforma de asistencia social. Y ya no solo porque ha sido una de las cuestiones protagonistas a lo largo de toda la pandemia. Sino porque es un problema que en Reino Unido viene de lejos, ya que muchas personas mayores se ven ahora obligadas a vender su vivienda para poder afrontar los gastos.

Cuando asumió el liderazgo del Partido Conservador en julio de 2019, Johnson aseguró entonces que tenía un plan listo para su promulgación. Pero el discurso de la Reina tan solo mencionó que “se presentarán propuestas sobre la reforma de la asistencia social”, sin anunciar una normativa concreta.

Los detalles adicionales siguen siendo escasos, causando frustración entre figuras de gran peso de las propias filas “tories”. “Este debía ser el año de la acción y decisión, en lugar de seguir aplazando las cosas”, señaló Damian Green, quien fuera viceprimer ministro. Por su parte, Jeremy Hunt, el ex ministro de Sanidad, recalcó: “Es una preocupación increíble para la gente. Es una lotería. No sabes si te va a tocar a ti. Creo que en una sociedad civilizada deberíamos encontrar una manera evitar esta preocupación a los ciudadanos”.

En el posterior debate celebrado en la Cámara de los Comunes, el líder de la oposición laborista, Keir Starmer, también dijo que era “inaudito” no haber presentado una legislación concreta al respecto. En cualquier caso, Starmer no se encontraba hoy en la posición más fuerte para criticar al “premier”. El liderazgo del laborista atraviesa uno de los momentos más delicados después de haber cosechado malos resultados en las elecciones locales de la semana pasada y haber perdido a manos de los “tories” el distrito de Hartlepool, un emblemático feudo del Muro Rojo del norte de Inglaterra, que los laboristas tenían en su poder desde 1974.

En las generales de 2019, muchos de los distritos euroescépticos del norte abandonaron ya al laborismo por los conservadores, por primera vez desde la II Guerra Mundial, para asegurarse de la ejecución del Brexit. Para mantener ahora el apoyo de este electorado, Johnson promete ahora el llamado “levelling-up”, es decir, equilibrar al país y acabar con las diferencias económicas que existen entre norte y sur.

Sin embargo, en el Discurso de la Reina tampoco se ofrecieron muchos detalles sobre cómo desarrollará ahora la estrategia. “Mi Gobierno igualará las oportunidades en todos los lugares de Reino Unido, respaldando los empleos, los negocios y el crecimiento económico, y abordará el impacto de la pandemia en los servicios públicos”, se limitó a decir la soberana al leer el texto redactado por Downing Street.

En su comparecencia, la soberana también destacó que el Ejecutivo “protegerá la salud de la nación, continuando con el programa de vacunación y proporcionando financiación adicional para respaldar al NHS (el servicio público sanitario británico)”. Alrededor del 65% de la población adulta ya ha recibido la primera dosis de la vacuna y el 33% ya cuenta con los dos pinchazos.

Por otra parte, entre los planes del Ejecutivo para el próximo año también está “invertir y mejorar las infraestructuras nacionales”. En este sentido, se anunció propuestas para transformar la conectividad en la red ferroviaria y de autobuses con un proyecto de ley sobre trenes de alta velocidad. Asimismo, el Gobierno también prometió una legislación para asegurar que los ciudadanos “acceden a educación de alta calidad y formación durante su vida”.