Israel y Hamás se enfrentan en la peor escalada desde 2014

El Ejército hebreo abate a cuatro dirigentes de la milicia islámica en una ofensiva que suma 65 muertos palestinos y 7 israelíes

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”Hamás marca los tiempos, e Israel se ve arrastrado tras ello”, apuntaban en una tertulia televisiva hebrea minutos antes de la renovada amenaza islamista de intensificar el lanzamiento de misiles. El patrón se repitió: incesantes salvas de proyectiles de corto y medio alcance lanzados desde la Franja de Gaza, que golpearon directamente en viviendas. En Sderot, el impacto mató a un niño israelí de seis años, e hirió a otros cinco de su misma familia.

Desde la franja, afirman que la intensidad de la ofensiva militar israelí no tiene precedentes. Según el ministerio de Salud palestino, al cierre de esta edición se contaron 65 víctimas en Gaza desde el inicio de la operación “Guardianes de los Muros” hace tres días. Entre ellos, 14 niños y 3 mujeres, y 345 heridos. En Israel, van siete víctimas mortales, y más de 200 heridos.

Entre las incesantes alarmas que ya retumbaban durante la mañana en las comunidades fronterizas, milicianos de Hamás dispararon un misil antitanque hacia un jeep militar que patrullaba la frontera. Mató a un soldado israelí, e hirió a otros dos y a un civil que trataba de socorrerlos.

Tras el disparo del proyectil, lanzaron una lluvia de morteros alrededor de la comunidad de Netiv Ha’sara –donde se hallaba el jeep golpeado-, aparentemente para evitar la llegada de equipos médicos. De inmediato, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) lanzaron una coordinada serie de bombardeos sobre la ciudad de Gaza y Jan Yunis, que mató a cuatro altos comandantes de Hamás.

“A los portadores de la oscuridad: aniquilamos a vuestros comandantes, y es solo el principio. Os golpearemos como nunca habíais soñado”, verbalizó un enojado Benjamín Netanyahu.

Según el servicio secreto Shin Bet, los oficiales islamistas eran Bassem Issa, comandante de la brigada de la ciudad de Gaza; Jamaa Tahla, líder del comando cibernético; Jamal Zabeda, dirigente de proyectos especiales de armamento; y Hazzem Hatif, ingeniero jefe.

El Ejército apuntó que la muerte de un total de 16 milicianos de Hamas supuso un “importante logro”, aunque preveían que supondría la renovación de la lluvia de misiles sobre el centro del país.

Instantes después de la muerte de sus cabecillas, Hamas disparó reiteradas salvas hacia Ashdod y Beer Sheva, e incluso hasta el desértico poblado de Dimona, que alberga el principal reactor nuclear del Estado judío.

Aparte de los más de 500 bombardeos a instalaciones militares y sobre milicianos gazatíes, el Ejército israelí emprendió desde anteayer una durísima ofensiva aérea contra los rascacielos residenciales de la franja palestina. Entre ellas, la torre Al Shorouq, que albergaba oficinas de medios de comunicación en una zona densamente poblada.

Previamente, lanzando un “misil de aviso” sobre el tejado, para alertar a sus residentes que abandonen el inmueble.

“El alcance de la destrucción causada será terrible”, comentó la periodista Youmna Al Sayed a Al Jazeera tras el demoledor impacto en el inmueble. Además del canal de Al Aqsa-TV –afiliado a Hamás-, habían otras decenas de delegaciones de prensa. “Apuntar a estos edificios es un claro mensaje de la ocupación israelí, que no quiere que los medios muestren la verdad de lo que ocurre en Gaza”, apostilló Al Sayed.

Para la Yihad Islámica, el ataque a la torre supuso “elevar un escalón y un crimen de guerra”, por el cual Israel pagará un duro precio. Desde el hospital Al Shifa, su director Mohammed Abu Silmiya contó que los ataques israelíes están llevando al colapso del centro. “Gaza lleva 14 años bajo bloqueo, que junto al coronavirus, han dejado exhausto al sistema sanitario”, apuntó.

La efectividad de la “Cúpula de Hierro”

De los más de 1.200 proyectiles lanzados desde la franja, las baterías antimisiles “Cúpula de Hierro” lograron neutralizar entre un 85% y un 90%. Unos 200 no habrían logrado sobrepasar la frontera, y estallaron dentro del propio territorio palestino. Según alegó el portavoz de las FDI, y más tarde confirmó Hamas, algunas de las muertes de milicianos y niños gazatíes fueron causados por sus propios misiles.

”Por ahora no hay fecha de finalización de la operación”, señaló el ministro de defensa Benny Gantz. Y prosiguió: “No escucharemos discursos morales de ninguna organización respecto a nuestro derecho de proteger a los ciudadanos de Israel”.

Los esfuerzos de mediación de Egipto, Qatar y la ONU siguen, por ahora, lejos de lograr avances para un alto el fuego. Israel afirmó que los combates se alargarán, por lo menos, una semana.

Toque de queda en Lod

Mientras el frente de Gaza se recrudecía, se expandió paralelamente un estallido civil sin precedentes en ciudades mixtas árabes-judías dentro de Israel. A las ocho de la noche de ayer, la Policía impuso el toque de queda en Lod, donde en la noche del martes alborotadores árabes quemaron tres sinagogas, múltiples coches y comercios locales.

Dos días antes, fue abatido a tiros un residente árabe a manos de cuatro atacantes judíos. Varios lugareños judíos denunciaron ayer que temían por sus vidas por la violencia de bandas árabes descontroladas –con lanzamiento de cócteles molotov a viviendas y disparos de armas -, que camparon a sus anchas ante una escasísima presencia policial.

Por ello, se declaró el estado de emergencia en la urbe, y se desplegaron unidades de la policía militar. En la tarde de ayer, se rumoreaba que cientos de colonos judíos de Cisjordania pretendían acudir armados para tomarse la ley por su mano. El alcalde de la localidad, Yair Revivo, alertó que se estaba gestando una “guerra civil”, y lamentó el colapso que supone para décadas de coexistencia. Pasadas las ocho, una multitud judía atacó una mezquita local.

Los disturbios se reprodujeron en otras localidades mixtas, como Ako o Yaffo. En Tiberia, decenas de judíos tomaron las calles y agredieron a conductores y comercios. En Bat Yam, una turba linchó a un árabe en pleno directo del canal Kan11.