¿Silla eléctrica o fusilamiento? Carolina del Sur obliga a los condenados a muerte a elegir entre estos dos métodos de ejecución

Henry McMaster, el gobernador del estado, pretende reanudar las ejecuciones tras una pausa de 10 años debido a la escasez de sustancias utilizadas en las inyecciones letales

Una silla eléctrica en Columbia, Carolina del Sur, en una imagen de archivo
Una silla eléctrica en Columbia, Carolina del Sur, en una imagen de archivo FOTO: Kinard Lisbon / Ap La Razón

El gobernador del estado de Carolina del Sur (EE UU), Henry McMaster, ha promulgado una ley que posibilita a los presos condenados a muerte a elegir ser ejecutados mediante el fusilamiento o a través del uso de la silla eléctrica. “A las familias y seres queridos de las víctimas se les debe un final y justicia por ley. Ahora, podemos proporcionarlos”, ha señalado McMaster en un mensaje compartido este lunes a través de su cuenta de Twitter.

McMaster promulgó la ley el viernes, dos días después de que el Senado votara para convenir algunos cambios que la Cámara de Representantes ha hecho a la legislación, según ha recogido el diario local ‘The State’.

Legisladores conservadores impulsaron la legislación este año, en respuesta a una renuencia por parte de las farmacéuticas a vender sus productos a los estados estadounidenses que quieren usarlos en ejecuciones. Como resultado, Carolina del Sur no ha podido obtener los productos para administrar una inyección letal desde hace años.

Bajo la legislación anterior, la inyección letal era el método por defecto para las ejecuciones. Si el recluso elegía morir por la administración de un cóctel de medicamentos, Carolina del Sur no podía ejecutarlo de otra manera.

Ahora, las autoridades de Carolina del Sur permitirán a los reclusos sentenciados a muerte elegir cómo quieren morir: en la silla eléctrica, fusilados o con una inyección letal. No obstante, si los productos necesarios para preparar la inyección letal no están disponibles, se les volverá a dar a elegir. Si no eligen ninguno, serán ejecutados en la silla.