Macron impulsa un «New Deal» para rescatar a África

El objetivo es financiar la recuperación de los países africanos sin aumentar la deuda

El presidente Emmanuel Macron, ayer en París en la rueda de prensa posterior a la cumbre
El presidente Emmanuel Macron, ayer en París en la rueda de prensa posterior a la cumbreLUDOVIC MARIN / POOLEFE

El apoyo internacional a los países africanos más afectados tras la crisis sanitaria es una cuestión crucial para Emmanuel Macron porque, de lo contrario, «dejaremos el continente africano frente a la pobreza, la reducción de las oportunidades económicas, migración sostenida y propagación del terrorismo». Una tesis con la que Francia lleva trabajando meses y que es la pieza angular de la cumbre Francia-Africa que se celebró el martes en París con casi un año de retraso, ya que fue pospuesta desde junio de 2020.

Para evitar que África muera por no poder pedir más préstamos, los países ricos, con Francia a la cabeza, estudian con sus socios del viejo continente los mecanismos que permitan a los Estados africanos financiar su recuperación después de la crisis sin aumentar la deuda. La idea de esta conferencia surgió a finales del año pasado, cuando el Fondo Monetario Internacional (FMI) calculó que África podría sufrir un déficit de financiación de 290.000 millones de dólares de aquí a 2023.

Y pese a que el continente ha estado hasta la fecha menos impactado que Europa, la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertaba la semana pasada de un «alarmante» aumento de los casos positivos de covid-19 en el Norte de África, con unos sistemas sanitarios precarios.

La moratoria sobre la deuda pública de abril de 2020 a iniciativa del Club de París y el G-20 dieron un cierto respiro. Y el G-20 logró convencer a China, el mayor acreedor bilateral del continente, así como los privados, para que participen en las futuras renegociaciones de la deuda. Pero eso no será suficiente. «No podemos usar las recetas de ayer» cuando «estamos abandonando colectivamente a África a soluciones que se remontan a los sesenta», dijo Macron en abril, pidiendo un «New Deal para financiar África». El jefe de Estado francés advirtió del riesgo de un efecto boomerang con «reducción de oportunidades económicas», «migración forzada» y «expansión del terrorismo».

La cumbre ha vuelto a incidir en la idea de una moratoria de todas las deudas externas hasta que se logre una «victoria total sobre la pandemia», y para ello, insta al FMI a asignar Derechos Especiales de Giro (DEG) a los países africanos para proporcionarles «la liquidez esencial para comprar productos básicos y equipos médicos esenciales». Aunque se ha aceptado el principio de una emisión de 650.000 millones de dólares en DEG, de los cuales 34.000 millones se destinarán a África, la cantidad es insuficiente para París.

En total se calcula que la generosidad de los países ricos podría permitir dirigir hacia África un total estimado por algunos en unos 60.000 millones de dólares, o incluso más en función de los compromisos asumidos por los países ricos y emergentes. Como este tipo de operación nunca se llevó a cabo en el pasado, los países avanzan en terreno desconocido, y el FMI recuerda que sus estatutos obligan al rigor. La cumbre de París se inscribe en una dinámica mundial que continuará con una serie de reuniones internacionales, como la próxima cumbre del G20 en octubre de este año.