Investigación criminal contra las empresas de Donald Trump

Busca comprobar si el conglomerado Trump engañó a prestamistas y compañías de seguros sobre el valor de las propiedades y si pagó los impuestos correspondientes por las transacciones que realizó

El ex presidente de EE UU, Donald Trump
El ex presidente de EE UU, Donald TrumpOCTAVIO JONESREUTERS

Finalmente las empresas de Donald Trump serán investigadas por la vía penal. Lo ha anunciado la fiscal general de Nueva York, Letitia James, en un comunicado a través del portavoz de su oficina, Fabien Levy. «Hemos informado a la Organización Trump que nuestra investigación sobre sus empresas ya no es de naturaleza puramente civil. Ahora estamos investigando activamente a la Organización Trump en un proceso criminal, en colaboración con el fiscal de distrito de Manhattan».

Este no es el único problema de Trump con los tribunales. La fiscalía de Manhattan, dirigida por Cyrus R. Vance, ya trabaja desde hace dos años en un caso penal contra el entramado empresarial del ex presidente. Según el ‘Washington Post’ resulta atípico que las dos oficinas arranquen a trabajar juntas, convergiendo en unas investigaciones que el caso de la fiscalía de Manhattan comienza con el testimonio del ex abogado de Trump, Michael Cohen.

En cuanto a los fiscales del Estado, entienden en el rotativo capitalino que James, que hasta ahora parecía conforme con buscar cargos civiles, podría seguir un rastro mucho más sustancioso. No las típicas acusaciones pecuniarias, que puedan provocar problemas monetarios, en forma de indemnizaciones más o menos cuantiosas y multas de diversa índole, sino, quizá, con acusaciones de índole criminal. En cuanto a Vance, después de una dura pugna en los tribunales logró que el Supremo obligase a Trump a entregar sus declaraciones de impuestos.

Cuando en el verano de 2020 el Supremo le dijo al Congreso que no podía acceder a esos mismos papeles, Trump reaccionó airado. Comentó en Twitter que los jueces habían «devuelto el caso a un tribunal de menor rango para continuar. Todo esto es un juicio político. Gané la caza de brujas de Mueller y otras, y ahora tengo que seguir luchando en una Nueva York políticamente corrupta. ¡No es justo para esta presidencia o administración!».

Llegaron y pasaron las elecciones de noviembre sin tener que mostrar sus declaraciones. Hasta que el Supremo le dio la razón a Vance y obligó a la organización Trump a entregarle los documentos. El ex presidente afirmó entonces que se trataba de una situación inédita. Que algo semejante jamás «le había sucedido a un presidente». «Todo ha sido inspirado», añadió, «por los demócratas de un lugar totalmente demócrata, la ciudad y el estado de Nueva York, controlados y dominados por un enemigo mío, el gobernador Andrew Cuomo».

La fiscal James lleva tiempo avisando de sus intenciones. Pero está lejos de ser una aliada de Cuomo. Respecto a Vance, sigue sin trascender el contenido de sus pesquisas. Aunque se da por hecho que indaga en posibles delitos fiscales. A todo esto toca sumar la investigación que arrancó con Cohen, con las dos mujeres supuestamente sobornadas para evitar que hablaran de sus relaciones con Trump.

Y sí, cuesta encontrar un precedente en tiempos recientes. Trump ha sido el primer presidente de los EE UU en no mostrar sus declaraciones desde que Richard Nixon inauguró la costumbre. No están obligados por ley, pero todos, de Gerald Ford, que entregó un resumen, a Jimmy Carter, Ronald Reagan, los dos Bush y Barack Obama, cumplieron con el ritual.