Johnson recibe entre críticas a Orban y pactan trabajar juntos por la “seguridad y la prosperidad”

El premier británico ha trasladado a su homólogo húngaro durante la polémica reunión su “preocupación por los derechos humanos” en el país centroeuropeo

Viktor Orban durante su polémica reunión con Boris Johnson este viernes en Downing Street
Viktor Orban durante su polémica reunión con Boris Johnson este viernes en Downing StreetLeon NealAP

El primer ministro húngaro Viktor Orban es para muchos la antítesis de todo lo que el mundo Occidental debería representar. Es sumamente crítico con la UE (pese a que Hungría es estado miembro), guarda estrechas relaciones tanto con China como con Moscú y ha sido acusado de antisemita e islamófobo después de llamar a los inmigrantes “veneno” y a los musulmanes “invasores”. Por no hablar de las políticas que impone en su país contra homosexuales.

No es de extrañar, por lo tanto, que con semejante carta de presentación, su visita de este viernes a Downing Street causara gran polémica. El hecho de que el húngaro se convirtiera en uno de los primeros mandatarios europeos en ser recibidos por el premier Boris Johnson en la era post Brexit fue valorado incluso como acto de provocación.

No hubo rueda de prensa conjunta, pero tras la reunión, un portavoz del Número 10 defendió que ambos líderes “discutieron la importancia de que el Reino Unido y Hungría trabajen juntos de manera bilateral para aumentar la seguridad y la prosperidad entre ambos países y para abordar desafíos globales como el cambio climático”.

Hungría asumirá la presidencia del Grupo Visegrado de naciones de Europa Central (Hungría, Polonia, República Checa y Eslovaquia) el próximo mes de julio y, en este sentido, Johnson mostró su disposición a trabajar con el grupo.

En la reunión también se discutieron “una serie de temas de política exterior”, incluidos Bielorrusia, donde un vuelo de Ryanair fue desviado el pasado lunes para que las autoridades pudieran arrestar a un destacado periodista crítico con el régimen. El año pasado, Orban presionó precisamente a la UE para que levantara las sanciones a Minsk.

Por otra parte, según el escueto comunicado, el primer ministro británico expresó a su homólogo “sus importantes preocupaciones sobre los derechos humanos en Hungría, incluida la igualdad de género, los derechos LGBT y la libertad de prensa”.

La oposición laborista señaló que Orban -que el jueves por cierto mantuvo una reunión en Budapest con Santiago Abascal, líder de Vox- socava los valores que el Gobierno del Reino Unido dice que quiere defender. Sin embargo, Downing Street, que ha tachado algunos de los comentarios del húngaro como “divisivos y erróneos”, insiste en que es “absolutamente correcto” construir relaciones después del Brexit y Londres no puede simplemente hablar con los países con los que está de acuerdo.

Según la BBC, fue Orban quien solicitó hace tiempo verse con el primer ministro británico. Y en Westminster existe la sospecha de que el Número 10 aceptó sin llegar a prever el impacto que tendría, considerándola como una reunión bilateral más. “Han caído en una trampa para osos”, aseguraba una fuente de Whitehall, donde se encuentran todos los ministerio.

Para algunos en Europa, la visita fue considerada como provocadora y divisoria. En este caso concreto, quizá sea cierto que Johnson no estuviera buscando de manera voluntaria tal efecto. No obstante, el premier se topa ahora con un problema, ya que el encuentro encaja incómodamente con una de las grandes citas que tiene el Ejecutivo el próximo mes de junio con la cumbre del G7 en Cornualles, en la que el premier actuará como anfitrión.

Se trata de la primera oportunidad en la era pos-Brexit en la que Reino Unido debe demostrar que sigue siendo un protagonista de peso en el tablero internacional. Y supone también el estreno de Joe Biden tras su nombramiento como presidente de Estados Unidos.

Johnson quiere aprovechar este año su presidencia del G7 para transformarlo en un club D10. El premier aspira ahora a convertirse en el capitán de la lucha contra estados autoritarios. En esta línea, el líder tory ha invitado a India, Australia y Corea del Sur. La idea de una agrupación D10 concuerda con el plan de Biden de celebrar una cumbre de las democracias. De este modo, Johnson pretende estrechar los vínculos con el nuevo presidente norteamericano. Pero quizá la reunión previa con Orban no haya sido la mejor carta de presentación.