La OTAN vigila los pasos de Moscú en la crisis bielorrusa

Los aliados se preparan para recibir al presidente de EE UU, Joe Biden, el próximo 14 de junio

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en una rueda de prensa
El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en una rueda de prensaDPA vía Europa Press DPA vía Europa Press

Los aliados de la OTAN se preparan para la cumbre que tendrá lugar el próximo 14 de junio en la capital comunitaria y que contará con la presencia del presidente de EE UU, Joe Biden. Se espera que en este encuentro al máximo nivel sirva para que los aliados aprueben la estrategia denominada OTAN 2030, que tiene el objetivo de preparar a la organización militar para encarar los retos del futuro: desde nuevas amenazas como China a la necesidad de luchar contra el cambio climático.

En el corto plazo, los titulares de Exteriores y Defensa de la Alianza analizaron este martes en una reunión telemática la amenaza de Rusia –agudizada tras la crisis de Bielorrusia- y el apoyo tras la salida militar en Afganistán. Tras más de 20 años de presencia, las tropas abandonarán el país de manera definitiva el próximo 11 de septiembre, pero los aliados se comprometen a mantener su presencia civil para asesorar sobre la seguridad a las instituciones afganas.

A pesar de que se espera que la cumbre del 14 de junio sirva para escenificar el deshielo entre EE UU y el resto de los aliados tras la convulsa etapa Trump, existen importantes diferencias entre algunas capitales. El secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg, no sólo quiere que cada país aumente su presupuesto en Defensa para llegar al 2% del PIB sino que también pretende establecer una caja común para financiar las misiones de la OTAN.

Francia recela de la iniciativa, ya que considera que esto puede desincentivar el gasto en defensa de cada país y el proyecto de una política de defensa común europea. Ante una discusión que se avecina de alto voltaje, el secretario general intenta calmar las aguas. «Todos los aliados coinciden en que tenemos una oportunidad histórica de reforzar el lazo trasatlántico y hacer más cosas juntos. Existe un amplio acuerdo sobre que esto requerirá recursos adicionales y tengo confianza en que en la cumbre acordemos la ambiciosa agenda para 2030», respondió hoy Stoltenberg, al ser preguntado por las reticencias francesas. París teme que la llegada de Biden a la Casa Blanca haga olvidar las antiguas promesas de que los europeos inviertan en su propia defensa, sin depender del paraguas estadounidense vigente desde la II Guerra Mundial.

Según el político noruego no hay «contradicción» entre el aumento de las partidas nacionales y las contribuciones a la OTAN ya que la organización es la «piedra angular» de la defensa y esto supone un “mensaje claro” para los adversarios. “El presupuesto común ha sido importante siempre para unir a los aliados, desarrollar la interoperabilidad de los sistemas e invertir en infraestructuras y ejercicios”, explicó Stoltenberg en rueda de prensa. Entre los retos del futuro, la OTAN también plantea un programa de “aceleración tecnológica” para avanzar en ámbitos como inteligencia artificial o “big data”.