El policía Wayne Couzens se declara culpable del secuestro y violación de Sarah Everard

El agente raptó a la joven, de 33 años, y la violó en el sur de Londres

El policía  Wayne Couzens, autor del asesinato de Sarah Everard
El policía Wayne Couzens, autor del asesinato de Sarah Everard FOTO: Redes sociales redes sociales

El agente de policía Wayne Couzens ha comparecido hoy ante el juez y ha reconocido ser el autor del secuestro y la violación de la joven Sarah Everard en Londres, aunque no se le pidió que se declarara culpable del cargo de asesinato. La policía cree que Couzens, de 48 años, mató a Everard, una ejecutiva de marketing de 33 años, después de que ésta fuera capturada por el agente cuando ella caminaba a casa desde el domicilio de un amigo en Clapham, al sur de Londres, el pasado 3 de marzo.

Tras la desaparición de la joven se inició una amplia investigación policial y su cuerpo fue encontrado una semana después en un bosque en el condado sureste de Kent. Una autopsia concluyó a principios de este mes que Everard había muerto como resultado de la compresión del cuello. Los miembros de la familia de Everard se sentaron en el tribunal para presenciar cómo el acusado presentaba sus declaraciones.

Casado y padre de dos hijos y propietario de una casa valorado en más de 240.000 euros, Couzens parecía no haber despertado sospechas entre sus compañeros de la Policía Metropolitana de Londres. El agente había ingresado en la policía londinense en septiembre de 2018 y formaba parte desde febrero de 2020 de una unidad armada y uniformada encargada de proteger las embajadas y otras representaciones diplomáticas, precisó la Policía.

Sarah Everard tenía 33 años
Sarah Everard tenía 33 años FOTO: METROPOLITAN POLICE HANDOUT EFE

Tras conocerse que el cuerpo de la ejecutiva de 33 años había sido encontrado sin vida en un bosque a las afueras de Londres, las redes sociales se llenaron de testimonios de mujeres relatando el temor que sienten cada vez que andan solas por la noche, cómo llevan las llaves en la manos, fingen hablar por el teléfono, o incluso que se calzan zapatillas de deporte por si necesitan salir corriendo.

Esta reacción solo fue el comienzo de una ola de protestas que llevó a cientos de mujeres a concentrarse en Clapham Common (sur de Londres), donde desapareció Sarah Everard, en una vigilia que acabó con detenidas y acusaciones de brutalidad policial contra las mujeres que protestaban.

El primer ministro Boris Johnson prometió tomar medidas para evitar violaciones de mujeres, como destinar más dinero para mejorar el alumbrado público y planes piloto para que los agentes vestidos de civil visitaran pubs y clubes para “identificar delincuentes depredadores y sospechosos”.