Golpe bajo a la prensa en Hong Kong

La policía arrestó a cinco directivos de medios de comunicación propiedad de Jimmy Lai

Agentes de policía en la sedel periódico Apple Daily en Hong Kong. AP
Agentes de policía en la sedel periódico Apple Daily en Hong Kong. AP AP

En Hong Kong cada vez hay que poner más atención en lo que uno dice o hace. Más aún si se lleva a cabo en público. Desde que Pekín implementó hace ahora un año la ley de Seguridad Nacional en la ciudad no caben las críticas y cualquier opinión contraria al Gobierno central es susceptible de pasar a engrosar la lista de delitos que esta norma ha traído a la ex colonia británica. Las declaraciones que se hagan pueden ser ahora interpretadas como secesión, subversión, terrorismo o colusión con fuerzas extranjeras, entre otras faltas. Los últimos en sufrir sus consecuencias han sido cinco ejecutivos del diario hongkonés Apple Daily, que ayer fueron arrestados por agentes del departamento de Seguridad Nacional.

Los cinco altos cargos, entre los que está su editor en jefe, Ryan Law, fueron detenidos a primera hora de ayer en sus respectivos domicilios. Su delito: “connivencia con un país extranjero o con elementos externos para poner en peligro la seguridad nacional”. Según explicaron los uniformados, la detención tenía relación con más de 30 artículos -la mayoría de opinión- en los que se pedía a otras naciones imponer sanciones a Hong Kong y a la China continental. Se trata de “una conspiración en la que los sospechosos intentan hacer uso del trabajo periodístico para conspirar con países extranjeros”, declaró el secretario de Seguridad, John Lee. Una acusación en la que, sin embargo, no se especificó quiénes podrían ser esas naciones o agentes externos.

Lo que sí se sacó en claro de las detenciones fue que han supuesto un golpe bajo a la libertad de prensa en la ciudad en toda regla. De hecho, a la misma hora de los arrestos, otros doscientos policías irrumpieron en las oficinas de un tabloide que se ha convertido en una piedra en el zapato de Pekín con una orden judicial que les permitió registrar sus instalaciones y “buscar e incautar material periodístico”.

Las imágenes transmitidas por los propios reporteros del diario mostraron a los uniformados entrando en la sede del diario y las oficinas de Next Digital, su empresa matriz. Según informó el periódico después, la policía se habría llevado 38 computadoras bajo la atenta mirada de sus redactores y de los cinco detenidos, que fueron trasladados hasta la sede del rotativo para presenciar la redada.

Desde allí, el diario hongkonés redactó una carta en la que declaró que cada uno de sus periodistas había informado sobre la verdad, legal y razonablemente, y prometió seguir luchando pese al arresto de sus ejecutivos. Desde el sindicato de Next Digital también expresaron su malestar e insistieron en que el personal del periódico siempre se había ceñido a los principios periodísticos.

Para ellos, este gesto muestra cómo los oficiales pueden tratar a los periodistas como criminales y al periodismo como un crimen y es el claro reflejo de la expansión del poder de la policía de seguridad nacional. “Esto es una flagrante violación de la libertad de prensa en nombre de la seguridad nacional. Quisiéramos reiterar: el periodismo no es un delito”, insistieron desde el sindicato en un comunicado.

Sin embargo, las autoridades no piensan lo mismo y advirtieron al público de que no deberían compartir dichos artículos si no quieren “despertar sospechas”. Del mismo modo, pidieron al resto de reporteros en el territorio que se mantengan al margen y guarden las distancias con los arrestados, ya que de lo contrario “pagarán un alto precio”, agregó Lee.

Lo cierto es que desde que entró en funcionamiento esta ley, que castiga con penas de hasta cadena perpetua los delitos mencionados anteriormente, más de cien personas han sido detenidas. Entre ellas, grandes figuras de la oposición democrática en la ciudad y activistas. A la espera de ser juzgado por violar la polémica norma se encuentra el propietario de este periódico, Jimmy Lai, quien actualmente se encuentra en la cárcel cumpliendo condena por varios cargos relacionados con las protestas de 2019. Aquel año, la ciudad vivió una convulsa etapa con masivas manifestaciones casi a diario a las que no se le puso fin hasta que entró en funcionamiento esta ley. En los próximos meses se conocerá la sentencia para el magnate, a quien le podrían caer más meses de cárcel. Su diario seguirá publicando mientras Pekín no se lo prohíba, algo que muchos temen que ocurra más pronto que tarde.