China en el punto de mira

THOMAS PETERREUTERS

La celebración de las cumbres del G-7 y de la OTAN ha puesto de relieve que EE UU y la mayor parte de sus aliados siguen profundamente preocupados por la posición que viene ocupando China en la escena internacional. Desde luego hay motivos para ello y hacen bien estos países occidentales en prever cuál será la situación internacional en un futuro próximo. Las autoridades de Pekín juegan con cierta ventaja al desconocer algunas de las reglas que se han venido aceptando por la comunidad internacional. El comunicado del G-7 fue suficientemente contundente y significó la postura que tiene China en temas que son de gran interés para los Estados. Seguramente no se trata todavía de proferir advertencias al régimen chino, pero sí de señalar aquellos ámbitos en los que el país asiático debe modificar su posición si quiere seguir contando con relaciones de convivencia en el plano internacional. En la misma dirección se pronunció, en términos más geopolíticos y geoestratégicos, la cumbre de la OTAN al referirse al «desafío sistémico» que representan ciertos comportamientos de China para los aliados. La conclusión es que se está explicitando lo que hace tiempo se veía venir. O China cambia su actitud en determinadas materias, como serían las reivindicaciones territoriales o el respeto de los derechos humanos, o comenzará una etapa de conflictos y enfrentamientos, primero verbales, que generarán un estado de tensión en el planeta. La Administración Biden está decida a estrechar los lazos con sus aliados y a impulsar una política común y compartida en determinadas materias que pronto está llegando también al campo económico.