El periódico hongkonés “Apple Daily” sale este jueves por última vez asfixiado por la presión china

Varios de sus directivos han sido detenidos en los últimos días acusados de “confabular con fuerzas extranjeras”

Un hombre saca una foto a la última edición del diario Apple Daily
Un hombre saca una foto a la última edición del diario Apple Daily FOTO: TYRONE SIU REUTERS

«Adiós y cuidaros». Con estas palabras se despidió este miércoles de sus lectores el periódico hongkonés ‘Apple Daily’. El diario más beligerante con el Partido Comunista en la ex colonia británica dejó de operar antes de lo esperado. A medianoche se dejaba de publicar en su página web. Mañana, los quioscos pondrán a la venta un millón de copias de la que será su última edición en papel.

El rotativo, controvertido desde sus inicios en 1995, se había erigido en los últimos años en un símbolo de resistencia contra la represión en Hong Kong. Partidario del movimiento a favor de la democracia y crítico con la Policía, se ganó enemigos con sus polémicas historias en todas las esferas. Sin embargo, las autoridades decidieron cortar por lo sano y aprovechando la Ley de Seguridad Nacional que se impuso en la ciudad hace un año, echaron abajo un medio contrario a sus aspiraciones. Con su clausura, Pekín se ha sacado esa molesta piedra del zapato y se han confirmado los peores augurios para la libertad de prensa.

Con Jimmy Lai –su fundador– ya entre rejas cumpliendo condena por unos cargos relacionados con dicha norma, el pasado jueves la Policía detuvo a otros cinco de sus ejecutivos en sus casas para momentos después desplazarse con ellos hasta la redacción del periódico. Allí, llevaron a cabo una redada en la que se incautaron de diverso material periodístico y varios ordenadores.

Según explicaron entonces los uniformados, la detención tenía relación con más de 30 artículos –la mayoría de opinión– en los que se pedía a otras naciones imponer sanciones a Hong Kong y a la China continental. Los acusaban de «connivencia con un país extranjero o con elementos externos para poner en peligro la seguridad nacional» en virtud de una ley que contempla penas de hasta cadena perpetua.

Tras la redada –la segunda desde el pasado verano– sus activos quedaron congelados por el Gobierno y el diario perdió a la mitad de su fuerza laboral al no poder hacer frente a los pagos. Desde la dirección, indicaron que tratarían de aguantar hasta este viernes a la espera de que las autoridades liberaran sus fondos y muchos de sus redactores prometieron quedarse hasta el final. Sin embargo, la policía de seguridad nacional de Hong Kong arremetió hoy de nuevo contra ellos deteniendo a Yeung Ching Kee, el principal redactor editorial del periódico, bajo sospecha de colusión con fuerzas extranjeras.

Momentos después, aparecía un anuncio en el sitio web en el que se informaba del cese de la actividad con el fin de proteger a sus empleados. «La empresa pronto anunciará los arreglos para el personal y los suscriptores. ‘Apple Daily’ agradece a los lectores, suscriptores, anunciantes y habitantes de Hong Kong por su gran apoyo en los últimos 26 años», rezaba.

Las reacciones ante la anticipada noticia no se hicieron esperar. La directora regional de Amnistía Internacional para la región Asia Pacífico, Yamini Mishra, dijo que se trataba del «día más negro para la libertad de prensa en la historia reciente de Hong Kong» y afirmó que el periódico había sido prohibido por el Gobierno por publicar artículos que lo critican y por informar sobre discusiones internacionales sobre Hong Kong. «Los arrestos del personal de ‘Apple Daily’, la incautación de material periodístico y la congelación de sus activos enviarán un escalofrío por la columna vertebral de todos los medios de comunicación que operan en Hong Kong», destacó.

Desde el Instituto Internacional de Prensa (IPI), su directora, Barbara Trionfi, manifestó en un comunicado que el cierre representaba otro paso hacia la «erradicación» de la libertad de prensa. «Se ha revelado que la Ley de Seguridad Nacional de China para Hong Kong es exactamente lo que temían los críticos: un instrumento elaborado para suprimir la cobertura de noticias independientes», agregó.

Dentro de la ciudad también se alzaba la voz. Numerosos ciudadanos se conjuraron para tratar de descargar noticias y vídeos publicados en su web con el fin de conservarlo temerosos de que desaparezcan de la red en un futuro. Otros pidieron que el acceso a sus contenidos se hiciera público con el fin de preservarlo.

Mientras, por la tarde, el ambiente en la redacción se mantenía tranquilo con los periodistas en sus escritorios preparando las historias de la edición de hoy.

Pero a tan solo una hora de su cierre definitivo, los trabajadores del rotativo se concentraron en la azotea y las terrazas del edificio con sus linternas encendidas. Desde allí agradecieron el apoyo a sus lectores y les animaron a seguir luchando y a no rendirse frente a Pekín.