Estados Unidos ataca a las milicias pro iraníes en Siria e Irak

El presidente Biden ordena su segundo bombardeo contra los “proxíes” del régimen teocrático tras una ofensiva contra sus tropas y sus instalaciones militares en Oriente Medio

Thumbnail

EE.UU. bombardeó objetivos militares en Irak y Siria como respuesta a los ataques con drones contra sus tropas e instalaciones en los últimos meses. Los enemigos vuelven a encontrarse lejos del suelo iraní. Los ataques coinciden con la llegada del nuevo gobierno de Israel, así como con los intentos diplomáticos de revivir el acuerdo nuclear con Irán patrocinado por la administración de Barack Obama. Su sucesor, Donald Trump, los consideraba contraproducentes. Apostó en cambio por plantear toda una batería de duras sanciones económicas.

Joe Biden llegó a la Casa Blanca con la promesa de retomar la vía diplomática. También consciente de que no puede desandar el camino marcado por Trump sin exigir que Irán desista de sus ambiciones imperialistas y desestabilizadoras. En el teatro sirio, concretamente, operan también los intereses de Rusia, aliada tanto de Irán como del presidente Bashar Al Assad.

Demostrar a Irán que Estados Unidos no piensa flaquear en sus exigencias, que el pacto nuclear no puede tratarse de un cheque en blanco, resulta clave para Washington. Entre otras cosas, claro, para consolidar la relación con socios tan cruciales como Israel. El secretario de Estado, Antony Blinken, durante su encuentro en Roma con el ministro de Asuntos Exteriores Yair Lapid, comentó con que «Aunque nuestra administración es relativamente nueva y la suya extremadamente nueva, la base en la que estamos trabajando es una asociación de amistad duradera entre Estados Unidos e Israel, basada, como dijo el ministro de Relaciones Exteriores, en un conjunto de valores e intereses compartidos».

Los ataques del domingo, dirigidos contra distintos silos de armas e instalaciones, arrojaron un saldo de once muertos. Una fuente del Pentágono le comentó a la CNN que fueron seleccionados porque «estas instalaciones son utilizadas por milicias respaldadas por Irán que usan vehículos aéreos no tripulados en ataques contra el personal y las instalaciones estadounidenses en Irak». El objetivo del ataque, concebido para neutralizar las actividades de las milicias proiraníes en los países vecinos, comparte naturaleza con aquel decisivo del 3 de enero de 2020, cuando la Casa Blanca presida por Trump ordenó el asesinato de Qassim Suleimani responsable de la Fuerza Quds, rama de operaciones exteriores de la Guardia Revolucionaria y pieza clave en el juego militar y político de Oriente Medio. Suleimani fue asesinado junto a Abu Mahdi Muhandis, jefe de las Fuerzas de Movilización Popular de Iraq, por un misil disparado por un dron en los alrededores del aeropuerto de Bagdad.

El de este lunes fue el segundo bombardeo ordenado por el presidente Biden contra las milicias auspiciadas por Irán. Estados Unidos ha denunciado los ataques contra sus propias posiciones, multiplicados durante los últimos meses, así como la escalada que supone el uso de drones de fabricación iraní. El portavoz del Pentágono, John Kirby, ha explicado en un comunicado que «dada la serie de ataques en curso de grupos respaldados por Irán contra los intereses de Estados Unidos en Irak, el presidente dirigió nuevas acciones militares para interrumpir y disuadir tales ataques. Estamos en Irak por invitación del Gobierno de Irak con el único propósito de ayudar a las Fuerzas de Seguridad iraquíes en sus esfuerzos por derrotar a ISIS. Estados Unidos tomó las medidas necesarias, apropiadas y deliberadas diseñadas para limitar el riesgo de escalada, pero también para enviar un mensaje disuasorio claro e inequívoco».

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos ha explicado que entre los fallecidos en el ataque al este de Deir Ezzor había «siete miembros del iraquí Al-Hashd al-Shaabi». «Los ataques también han destruido un almacén de armas y otro puesto de la milicia». También consigna que el número de víctimas mortales podría aumentar a lo largo de las próximas horas, debido a la gravedad de algunos de los heridos. La zona sigue siendo pasto de continuas escaramuzas bélicas. El Observatorio, por ejemplo, recuerda que el pasado 29 de abril un dron no identificado atacó la «casa de un comandante de las milicias respaldadas por Turquía y un vehículo militar en la ciudad de Al-Sayyal», junto a la frontera entre Siria e Irak. En el ataque murió un «comandante de nacionalidad no siria. No se sabe, añadió, «si el dron estaba afiliado a la Coalición Internacional, Israel u otro organismo». Un mes antes otro dron atacó «pozos de petróleo en el desierto de Al-Bokamal, en la zona rural de Deir Ezzor, cerca de la frontera entre Siria e Irak». El observatorio asegura que los pozos habían sido «rehabilitados por milicias respaldadas por Irán, después de que ISIS los destruyera durante su control del área».

Respecto al ataque del lunes, el portavoz Kirby opina que Estados Unidos «actuó de conformidad con su derecho a la legítima defensa»