Bagram, de base soviética a cuartel general de los estadounidenses

El Ejército afgana trata de evitar que los talibanes se apoderen este simbólico enclave cercano a Kabul

Soldados afganos hacen guardia ayer frente a la base militar estadounidense de Bagram
Soldados afganos hacen guardia ayer frente a la base militar estadounidense de BagramMOHAMMAD ISMAILREUTERS

Bagram no es una base aérea cualquiera. Situada al norte de Kabul, recibe el nombre de una ciudad milenaria y ha sido el símbolo del poderío militar extranjero en el país. Primero fueron los soviéticos, que hicieron del aeródromo un puesto crucial durante la guerra que libraron, y perdieron, contra los muyahidines (combatientes islamistas), entre 1978 y 1992. Saqueada y destruida en los noventa, la base fue reconstruida por los estadounidenses, convirtiéndose en el centro neurálgico del poderío militar aéreo. Llegó a tener dos pistas de aterrizaje e incluso una cárcel, objeto de escándalo cuando las organizaciones de defensa de los derechos humanos denunciaron la situación de algunos presos.

Enclave estratégico

Aunque los estadounidenses y las tropas aliadas la abandonan, la base sigue siendo indispensable para el Gobierno afgano, que ha desplazado a sus tropas para intentar defenderla. Según los corresponsales extranjeros, como la periodista de la BBC Lyse Doucet, los comandantes talibanes, que avanzan desde el norte, tienen Bagram en el punto de mira, Reconquistarla es poner pie en el lugar más importante para sus sucesivos enemigos. Sin olvidar que su disposición geográfica y la cercanía con Kabul la convierten en una pieza estratégica de primerísima magnitud. Controlar Bagram es empezar a controlar el resto del país.

Capacidades militares

En los momentos de mayor actividad, la base cobijó a miles de militares estadounidenses. Las necesidades logísticas del complejo permitieron contratar también a miles de ciudadanos afganos. La economía de las poblaciones circundantes creció exponencialmente al mismo ritmo que la base. La salida de las últimas tropas supone también un duro golpe para la actividad económica local. Los activos y las capacidades militares que dejan los talibanes van a ser un botín muy deseado por los talibanes y por los señores de la guerra.