“El magnicidio de Moïse vaticina un largo período marcado por la lucha peligrosa por el poder en Haití”

Gage Averill, profesor y experto en política haitiana en la Universidad de Columbia Británica, analiza para LA RAZÓN la muerte del presidente Jovenel Moise, asesinado a tiros en su domicilio

Las fuerzas de seguridad realizan una investigación mientras un soldado hace guardia a la entrada de la residencia del presidente haitiano asesinado Jovenel Moise en Puerto Príncipe
Las fuerzas de seguridad realizan una investigación mientras un soldado hace guardia a la entrada de la residencia del presidente haitiano asesinado Jovenel Moise en Puerto PríncipeJoseph OdelynAP

-¿Qué supone para Haití el asesinato del presidente Moise?

-Cualesquiera que fueran las carencias del régimen de Jovenel Moïse -que fueron muchas-, el asesinato del presidente de Haití vaticina un largo período marcado por una lucha peligrosa y divisiva por el poder. El primer ministro interino, Claude Joseph, ha declarado el “estado de sitio”, que se interpreta como una forma de ley marcial. Sin embargo, Haití cuenta con una presidencia fuerte (y, por lo tanto, un frágil papel del primer ministro), y la falta de un mandatario -en un momento en que el presidente del Tribunal Supremo murió por covid y el Parlamento cayó a una situación de vacío institucional hace un año- ha provocado un enorme abismo en la gobernanza constitucional del país. Antes de su muerte, el presidente había designado un sucesor del primer ministro. La pregunta ahora es si el actual primer ministro interino entregará las riendas del gobierno al sucesor designado y quién elegirá un nuevo presidente cuando el Parlamento, que posee dicha responsabilidad, deje de existir. Este extraordinario conjunto de circunstancias abre la esfera política a una amplio abanico de actores, partidos, centros de poder competentes y otras alternativas que competirán por la influencia, el apoyo internacional y la autoridad en Haití. Durante este período no se puede mantener un impulso crítico sobre cuestiones relevantes para la población haitiana. Se prevé un período de estancamiento social y político (en el mejor de los casos) y maniobras políticas potencialmente peligrosas.

-Moise sufrió protestas generalizadas que exigían su dimisión. Incluso afirmó que se produjo un golpe de Estado contra él el pasado mes de febrero. ¿Su asesinato podría calificarse de golpe?

-Por supuesto, esto depende de cómo se defina este magnicidio. Claramente se produjo un “golpe” contra el jefe de gobierno, que se va a traducir en su reemplazo. Pero, ¿los que planearon su asesinato lo sustituirán o elegirán a un sucesor de la forma en que mucha gente cree que debería hacerse tras un golpe de Estado? Esto no está del todo claro, al igual que se desconoce aún quiénes y cuántos participaron en la planificación, financiación o apoyo del magnicidio. En las últimas horas se produjo un enfrentamiento armado con cuatro sicarios muertos y dos detenidos, por lo que podrían salir más detalles en los próximos días y si se confirma la identidad de los atacantes.

-El primer ministro interino remarcó que los atacantes eran “extranjeros que hablaban inglés y español”, ¿por qué es tan importante mencionar esto?

-Suponiendo que todo esto sea cierto, entiendo que esta información sobre el origen y el idioma es importante para rastrear, identificar y capturar a los asesinos. Sin embargo, parece ser que se trata de un equipo que operaba como mercenarios extranjeros, presuntamente remunerados y contratados por alguien o algún grupo dentro del país. Algunos pueden haber querido enfatizar sus orígenes para dejar claro que no tiene que ver con un ataque llevado a cabo por ciudadanos haitianos.

-Lo único que está claro de momento es que Claude Joseph ha tomado las riendas de un país al borde del colapso.

-El primer ministro interino, Claude Joseph, está haciendo todo lo posible para mostrar su autoridad, pero nuevamente podría ser reemplazado por un sucesor elegido al no suponer una figura lo suficientemente importante dentro de Haití y su nombramiento por un presidente extremadamente poco popular. Realmente no hay un poder legítimo en Haití, pero el actual primer ministro interino parece comprometido a tratar de mantener la lealtad de los militares y la policía y posicionarse como la única voz autoritaria posible en la actual crisis. Este es el tipo de situaciones en el que tradicionalmente el Departamento de Estado de EE UU ha mostrado abiertamente su postura en esta clase de procesos, reconociendo a uno u otro de los aspirantes al poder, enviando figuras al exilio o negociando acuerdos que lleven a un nuevo gobierno electo. Por lo tanto, en el actual abismo de la política haitiana, es importante mantener un ojo en los manifestantes haitianos que se movilicen y se hagan de notar en las calles, y el otro ojo en Joe Biden para ver si mantiene la misma voluntad que su predecesor, Donald Trump, en “intervenir” en la actual crisis política en Haití.