Amnistía para todos los crímenes en Irlanda del Norte sin contar con las víctimas

Johnson defiende que la polémica medida cicatrizará 30 años de violencia entre católicos y protestantes

Familiares de Frank Quinn, abatido in Ballymurphy in 1971, frente al tribunal de Belfast en mayo
Familiares de Frank Quinn, abatido in Ballymurphy in 1971, frente al tribunal de Belfast en mayoPeter MorrisonAP

El Gobierno británico anunció ayer una legislación que planteará un plazo para que prescriban los crímenes cometidos “por todas las partes” durante los llamados `Troubles´, el largo enfrentamiento que mantuvieron católicos y protestantes en Irlanda del Norte entre 1968 y 1998. Se trata de una decisión histórica y que no está exenta de polémica, ya que los cinco principales partidos de la provincia británica, la oposición laborista, así como las autoridades irlandesas y las distintas asociaciones de víctimas se muestran en contra, calificándola como “amnistía encubierta”.

Más de 3.500 personas perdieron la vida durante la lucha entre aquellos que quería unirse de nuevo a la República de Irlanda y los que querían permanecer como parte de la corona del Reino Unido. La esperada paz vino en 1998 con el Acuerdo de Viernes Santos. Pero desde entonces, la provincia británica, cuya población no llega a los dos millones de personas, ha vivido distintos episodios de tensión. De hecho, ahora es uno de los momentos de más inestabilidad por los problemas políticos y de abastecimientos en los mercados creados por los nuevos controles post Brexit

Según los planes del Ejecutivo, que presentará el proyecto de ley en otoño, ya no habrá enjuiciamientos por delitos cometidos antes del acuerdo del Viernes Santo o poco después. Ni para el IRA ni para el Ejército. Evita en todo momento pronunciar la palabra amnistía, pero la medida está inspirada en la Comisión de la Verdad y la Reconciliación de Suráfrica posterior al “apartheid”.

Según defendió ayer el ministro británico para Irlanda del Norte, Brandon Lewis, en la Cámara de los Comunes “será difícil de aceptar” para las familias de las víctimas, pero insistió en que es el único modo de dejar atrás el pasado. Lewis anunció también se creará un organismo independiente que se dedicará a buscar información sobre el conflicto y ayudará a las familias de las víctimas a “descubrir” la verdad de lo sucedido. Asimismo, se impulsará una iniciativa de “historia oral”, para recoger los testimonios de los afectados.

Lidiar con el legado del sangriento conflicto que ha marcado la historia de un país siempre ha supuesto un reto para el Ejecutivo. Y ya no solo por las divisiones que crea en la sociedad, sino también en el propio Partido Conservador. Durante años, un importante sector de las filas `tories´ ha exigido lo que llaman “el fin de caza de brujas” para los militares que estuvieron en Irlanda del Norte.

Defienden que ver pasar por tribunales a veteranos ya ancianos por crímenes cometidos hace 50 años sería un espectáculo bochornoso. Pero otra parte consideraba que el Ejército debe estar sujeto a estándares morales y legales más altos que los paramilitares y terroristas para los que habían sido mandados contener. Además, una amnistía para el Ejército implicaba que el Gobierno eximiera de responsabilidades al IRA. Y eso es algo a lo que muchos no estaban dispuestos. Con todo, bajo el mandato de Johnson -con el que los conservadores tienen un aplastante mayoría absoluta en la Cámara de los Comunes- se ha decidido dar un paso histórico.

A día de hoy se estaban investigando 1.127 casos relacionados con 1.419 muertes de la época de los “troubles”. Entre ellos, 289 muertes atribuidas a militares; 291 muertes atribuidas a lealistas (partidarios de unión con Reino Unido); 585 muertes a republicanos; 51 a policías, 69 con atribución desconocida y 134 muertes no relacionadas con el terrorismo. Todos serán retirados.

Con todo, las investigaciones que ya están en los tribunales continuarán, incluido el juicio previsto para octubre de Dennis Hutchings, de 80 años, por la muerte de John Pat Cunningham hace casi 50 años.

En los últimos años, ha habido importantes problemas con juicios sobre diferentes casos de gran protagonismo. El pasado mes de mayo, sin ir más lejos, dos ex paracaidistas del ejército británico fueron absueltos del asesinato en 1972 del oficial del IRA Joe McCann después de que su juicio fracasara debido a la inadmisibilidad de las pruebas de la acusación.

Algunos diputados conservadores, como Mark Francois, han criticado que la legislación no se apruebe hasta el próximo año, lo que todavía deja en vilo a la espera de posibles consecuencias por sus actos “a muchos veteranos” del Ejército.

Por su parte, el portavoz en los Comunes del Partido Democrático Unionista (DUP, el principal de Irlanda del Norte y el más importante de la comunidad protestante de la provincia), Jeffrey Donaldson, rechazó “cualquier forma de amnistía”, como también cuestionan los representantes del Sinn Fein, que fue brazo político del ya inactivo IRA.

Amnistía Internacional ha manifestado que el plan del Gobierno demuestra un “desprecio total por las víctimas”, a las que se priva de su derecho a “conocer la verdad y que se haga justicia”.

Indignación entre las víctimas

Julie Hambleton, quien durante décadas ha dirigido la campaña para una investigación pública sobre los atentados con bombas en 1974 en Birmingham Pub -hasta 2005, el ataque terrorista más mortífero jamás cometido en suelo inglés- envió una carta al premier Boris Johnson, criticando el hecho de que el Gobierno no haya discutido sus planes con las víctimas del terrorismo del IRA: “Antes de que se discuta cualquier decisión sobre cualquier legislación con respecto a los ‘troubles’ esas ideas deben discutirse con las familias afectadas directamente, porque está claro que su Gobierno no tiene idea de cómo han afectado a tanta gente y continuará haciéndolo, hasta que se vea la verdad, justicia y responsabilidad”.
En la misiva se plantea la siguiente cuestión: “¿En qué momento su Gobierno perdió de vista su columna vertebral moral, ética y judicial?”. “Dígame, primer ministro, si uno de sus seres queridos fue volado por los aires, donde solo pudo identificar a su hijo o hija por las uñas porque su rostro se había quemado muy gravemente por la explosión y quedaron pocos restos intacto, ¿se apresuraría a aceptar que se implemente una legislación tan obscena?”, matiza.