Cuba: una economía asfixiada por la ineficacia

Elías Amor, presidente de la Unión Liberal Cubana, explica la situación financiera de la isla

Las tiendas de La Habana decoradas con imágenes del dictador
Las tiendas de La Habana decoradas con imágenes del dictador

¿Qué hay detrás de las protestas sociales que han sacudido Cuba el pasado 11 de abril? Sin duda muchos factores, todos ellos interrelacionados lo que complica y agranda sus efectos y, lo que es más importante, su solución. Hay bastante acuerdo entre analistas y observadores que la economía está en el origen del incremento del malestar social.

La economía cubana lleva 63 años dando insatisfacciones a sus responsables, pero en 2021 hay algo nuevo que ha provocado la reacción de todos los sectores sociales. La principal novedad está en la responsabilidad del gobierno, el hecho de que las cosas hayan empeorado por la obstinación ideológica del régimen en llevar adelante una política económica, la Tarea Ordenamiento, mal diseñada y ejecutada, que ha terminado destruyendo los precarios equilibrios, interno y externo.

Los cubanos han identificado a Díaz Canel como responsable del rápido empeoramiento de sus condiciones de vida en los últimos seis meses (de hecho, Murillo, el artífice de la Tarea Ordenamiento fue apartado de sus cargos en el partido tras el congreso de mayo), con efectos muy visibles en salarios, pensiones, subsidios y gratuidades, que han ido a la baja, y precios en continuo aumento por la aparición de una inflación de tres dígitos.

Y lo peor es que, a diferencia de crisis anteriores, no hay margen en la política fiscal para actuar ya que el déficit del estado ha aumentado al 30% del PIB, y tampoco en la política monetaria, inmersa en la unificación monetaria, no consigue mantener el control de la liquidez.

Las divisas escasean por un año de cero ingresos del turismo, el nulo avance de las exportaciones o las inversiones extranjeras y la reducción de los suministros de petróleo de Venezuela. Solo las remesas procedentes del exterior alimentan unas posiciones muy precarias para realizar compras a corto plazo de cereales y carne de ave, o medicamentos, por supuesto a Estados Unidos.

Los cubanos ven con preocupación que frente a un escenario como el descrito, que demanda cambios estructurales profundos, el gobierno se entretiene con parches estéticos, como la libertad de importación de alimentos, aseo y medicinas; la mayor libertad en la obtención de la libreta de racionamiento, la autorización para la venta en garajes o la venta a plazos, las más recientes. Todo ello, sometido a control, regulaciones e intervenciones que impiden a la economía funcionar por lo que las protestas continuarán.

Elías Amor Bravo es presidente de la Unión Liberal Cubana