Arranca la investigación del asalto al Capitolio con la actuación policial en el punto de mira

La furia de cientos de fanáticos indignados por el resultado de las elecciones presidenciales dejó un trágico balance de siete muertos

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El 6 de enero de 2021, ante la incrédula mirada del mundo entero, se produjo un asalto sin precedentes en la sede del legislativo estadounidense cuando una turba de seguidores del todavía presidente Donald Trump irrumpió a la fuerza en el Capitolio.

La furia de cientos de fanáticos indignados por el resultado de las elecciones presidenciales y la consecuente derrota su candidato republicano, que aspiraba a la reelección, dejó un trágico balance de siete muertos, cientos de heridos y hasta 570 detenidos. El último de ellos hace apenas unos días, cumpliendo condena de cárcel.

La investigación por el violento ataque al Capitolio dio comienzo este martes en la Cámara de Representantes. La Comisión Especial, creada por la presidenta de la Cámara Baja, Nancy Pelosi, será la responsable de llevar a cabo las pesquisas para determinar las circunstancias en las que se produjeron los ataques que llevaron a la “insurrección” con el objetivo de “perturbar la democracia”, según las palabras del legislador demócrata Bennie Thompson durante la apertura del proceso.

Cientos de seguidores de Trump intentaron interrumpir el proceso legal de designación de votos del presidente electo, el demócrata presidente número 46 de EE UU, Joe Biden. La Comisión, encargada de poner la investigación en marcha esta semana, cuenta con la escasa participación de dos republicanos por el escepticismo entre los conservadores de llevar a cabo esta investigación.

La Cámara Baja presentó una votación en mayo para llevar a cabo el proceso, pero fue posteriormente bloqueada por el Senado, convirtiendo el asalto al Capitolio en un nuevo enfrentamiento partidista con posturas radicalmente distintas. Los conservadores creen que no deberían investigarse sólo el asalto al Capitolio, sino también los disturbios raciales bajo el contexto del Black Lives Matter y el movimiento anarquista ANTIFA.

Tras ese fracasado intento de averiguar qué sucedió, Pelosi impulsó la Comisión Especial y el líder de la minoría republicana, Kevin McCarthy, designó a cinco miembros de su partido para formar parte del grupo de investigación. Pero la presidenta de la Cámara de Representantes rechazó la designación de algunos de ellos, nombrando finalmente a la diputada de Wyoming, Liz Cheney y al congresista por Illinois, Adam Kinzinger. “Nos enfrentaremos a la amenaza de más violencia en los próximos meses, y a otro 6 de enero cada cuatro años”, dijo Cheney, una de las pocas republicanas que defiende las pesquisas.

El asalto al Capitolio y las acusaciones de incitación a la violencia contra Donald Trump empujaron a la mayoría demócrata de la Cámara Baja a iniciar el segundo proceso de impeachment del entonces presidente de EEUU, aunque la falta de consenso en el Senado, donde liberales y conservadores cuenta con el mismo número de asientos, exculpó al acusado por segunda vez en un juicio político contra él.

El bloqueo en las órdenes de actuación de las fuerzas de seguridad impidió ese fatídico 6 de enero que la fuerza de los asaltantes y la violencia de sus múltiples ataques pudieron detenerse a tiempo. Los asaltantes invadieron, armados muchos de ellos, el interior del emblemático edificio, hasta entonces uno de los más protegidos del país.

Está previsto que algunos de los policías que estuvieron presentes durante el asalto testifiquen esta semana ante la Comisión Especial de la Cámara. Dos de sus compañeros, reconocidos agentes de la policía del Capitolio, perdieron la vida en los ataques.

“En Irak esperábamos la violencia armada porque estábamos en una zona de guerra”, declaró ante la audiencia Aquilino Gonell, ex militar, veterano de guerra y agente de la policía herido durante el asalto al Capitolio. “Nada en mi experiencia en el Ejército o como agente de la ley me preparó para lo que enfrentamos el 6 de enero”, añadió.

Nancy Pelosi, impulsora de la comisión, considera que la “nación y las familias de los valientes agentes de seguridad que resultaron heridos al defenderos o murieron después del ataque merecen respuestas” sobre lo acontecido en uno de los capítulos más oscuros de la democracia estadounidense.