El avance de los talibanes obliga a sacar de Afganistán a los que colaboraron con las tropas internacionales

Los yihadistas han tomado hoy un Kunduz, la tercera capital de importancia en pocas semanas

Una mujer recibe atención médica tras resultar herida, en marzo de este año, en uno de los dos asesinatos selectivos perpetradoscontra tres presentadoras de televisión afganas que murieron tiroteadas, en Jalalabad. Individuos armados dispararon contra las trabajadoras de Enikass RTV en dos lugares diferentes de Jalalabad, la capital de la provincia de Nangarhar, cuando las periodistas se dirigían a sus casas después del trabajo. EFE/ Ghulamullah Habibi
Una mujer recibe atención médica tras resultar herida, en marzo de este año, en uno de los dos asesinatos selectivos perpetradoscontra tres presentadoras de televisión afganas que murieron tiroteadas, en Jalalabad. Individuos armados dispararon contra las trabajadoras de Enikass RTV en dos lugares diferentes de Jalalabad, la capital de la provincia de Nangarhar, cuando las periodistas se dirigían a sus casas después del trabajo. EFE/ Ghulamullah HabibiGHULAMULLAH HABIBIEFE

Traductores, conductores, suministradores, confidentes, periodistas...cualquier persona que pueda ser considerada por la intransigencia talibán como colaboracionista de las fuerzas occidentales, está en peligro. Es conocida la brutalidad de los yihadistas y el régimen que van a imponer, de nuevo, en las zonas que ocupen en Afganistán. La salida de las tropas extranjeras ha propiciado un avance de los integristas.

Kunduz ha caído hoy mismo en manos de los talibanes; antes, había sido, Sar e Pul; y antes, Sheberghan, capital de la provincia noroccidental de Jawzjan, fronteriza con Turkmenistán, tras conquista Zaranj, en la suroccidental Nimroz. El principal portavoz de los talibanes, Zabihullah Mujahid, celebró en un comunicado los nuevos avances y aseguró que, tras hacerse con el control de estas dos ciudades, confiscaron una gran cantidad de armas.

El avance del movimiento integrista parece imparable con lo que ello conlleva de la implantación, de nuevo, del régimen de terror y presión, la intransigencia, en especial contra las mujeres y la enseñanza; la libertad, en una palabra. Es retroceder, otra vez, varios siglos en la historia. Es seguro que volverá la prohibición de la televisión, la música, los cines, la implantación del burka para las mujeres, los castigos “ejemplares...

Pero existe un problema añadido: el de las represalias contra los que han colaborado en los últimos años con las tropas internacionales o los periodistas que han informado ejerciendo la libertad de prensa. Ya ha habido asesinatos. Está en marcha una auténtica operación rescate, lo que viene a demostrar que desde algunos sectores se da por hecho que va a ser muy difícil frenar a los talibanes y que, con el tiempo, se hagan con el control del país.

Estados Unidos ya ha comenzado la Operation Allies Refuge y, días pasados, repatrió a un grupo de afganos que habían ayudado a las fuerzas USA. “Estas llegadas son solo las primeras de muchas, ya que trabajamos rápidamente para reubicar a los afganos”, dijo el presidente Biden en un comunicado. “Pueden venir directamente a los Estados Unidos porque ya han completado exhaustivas verificaciones de antecedentes y controles de seguridad por parte de la Comunidad de Inteligencia y los Departamentos de Estado y Seguridad Nacional”, agregó. “Los empleados afganos locales pagaron un precio muy alto por unirse a los Estados Unidos, ya que fueron amenazados de muerte y perdieron sus bienes y vidas”, decía una carta abierta de intérpretes afganos al presidente Biden. “Este trágico evento aún continúa y ahora es más fácil para el enemigo atacarlos, ya que Estados Unidos ha comenzado a retirar tropas”.

En España, el grupo parlamentario de Ciudadanos ha reclamado al Gobierno de Pedro Sánchez un plan concreto para la evacuación y reubicación de los ciudadanos afganos y sus familias que hubieran colaborado con las fuerzas de la OTAN, ante la ofensiva de los talibanes, “que han cometido varias masacres en las últimas semanas”.

Subrayan que dichos trabajadores son descritos por los talibanes como “esclavos de los invasores”, y decenas de los que colaboraron con las tropas aliadas “han sido torturados o asesinados, junto con sus familias, en los últimos años”, informa Servimedia.

El 13 de mayo regresaron a España, a la base aérea de Torrejón de Ardoz, los últimos 24 militares desplegados en Afganistán, y dos intérpretes, tras 19 años de despliegue en el país asiático, la misión internacional más larga de España. En la operación participaron un total de 27.100 militares españoles y dejaron en ella su vida 102 efectivos. España estaba desplegada en Afganistán desde enero de 2002, a raíz de los atentados del 11 de septiembre. En aquel momento llegaron los primeros 350 militares españoles a Kabul.

Pero la cuestión clave que plantea Cs es si el Gobierno de Pedro Sánchez piensa elaborar, junto a otros países europeos, un plan de evacuación y reubicación para los ciudadanos afganos y sus familias, que hubieran colaborado con las fuerzas de la OTAN en esta guerra y lo soliciten ahora tras la retirada de las tropas aliadas.

Por su parte, el Reino Unido contempla la acogida de periodistas afganos que colaboraron con medios británicos ya que sus vidas corren “peligro inminente” ante cualquier represalia que pudieran adoptar los talibanes. Los periodistas afganos llevan meses siendo objeto de una campaña de asesinatos selectivos. Días pasados el asesinato del director de la oficina de prensa del Gobierno afgano, Daua Jan Menapal, fue muerto a tiros en la capital “en castigo por sus desmanes”, según los talibanes.