EE UU mata con un dron a dos líderes del Estado Islámico en respuesta a los atentados de Kabul

El ataque en el este de Afganistán se produce cuando Washington ha sacado a casi todos sus militares del país

Estados Unidos lanzó este sábado un ataque con drones contra dos objetivos de «alto perfil» del Estado Islámico del Jorasán (ISKP), la filial afgana del grupo terrorista que reivindicó el jueves pasado el atentado en el aeropuerto internacional de Kabul. El zarpazo terrorista en medio de las evacuaciones de los últimos países con presencia en Afganistán dejó al menos 175 muertos –entre ellos 13 militares estadounidenses- y decenas de heridos.

La operación se produjo en la provincia oriental de Nangarjar, junto a la frontera con Pakistán, principal refugio de Daesh en el país. «Los primeros indicios señalan que hemos matado a dos objetivos de alto perfil», confirmaron fuentes militares estadounidenses este sábado. Un dron Reaper golpeó al vehículo en que viajaba el integrante del Estado Islámico del Jorasán junto a un colaborador, que también perdió la vida. No han transcendido las identidades de los fallecidos.

Según admitió la misma fuente estadounidense, los miembros de la rama local de Daesh abatidos no estaban implicados en el atentado suicida del jueves, pero sí se sospechaba que estaban trabajando en futuros ataques terroristas. «Eran planificadores y facilitadores», matizaron. Dos días después de la amenaza directa del presidente Biden a la organización yihadista, EEUU ha golpeado, aunque con alcance limitado, en uno de los refugios de Daesh.

No es el único. La organización, nacida en 2015 en pleno apogeo del Daesh en Irak y Siria de disidentes de los talibanes pakistaníes, está también activa en la provincia de Kunar, en el noreste afgano limítrofe con Pakistán. Y cuenta con células en Kabul, como pudo comprobarse este jueves.

Ningún portavoz talibán se refirió en público al ataque con dron estadounidense en Nangarjar. El grupo insurgente, que tomó Kabul sin apenas resistencia el domingo 15 de agosto, es también enemigo del Estado Islámico. Fuentes talibanes aseguran haber detenido a varios integrantes de Daesh tras el atentado del aeropuerto.

Lo cierto es que cuando no habían transcurrido ni dos semanas desde su regreso fulgurante al poder –veinte años después de ser derrotados por la OTAN-, Daesh, que cuenta apenas con 2.000 militantes en todo Afganistán, burló el sistema de seguridad talibán en el punto más sensible: los accesos al aeropuerto de la capital, con miles de personas concentradas y los soldados de los países de la OTAN trabajando en las evacuaciones. Un portavoz talibán había asegurado el viernes haber erradicado a Daesh de las 34 provincias afganas menos de Kabul, un cálculo que se antoja optimista.

Asimismo, los talibanes han sido aún incapaces de superar las diferencias entre sus distintas facciones e integrar elementos del anterior Estado para formar el prometido ejecutivo “inclusivo” y comenzar a gobernar su emirato, lo que anticipa las dificultades que los fundamentalistas tendrán para dirigir el Afganistán de 2021.

Últimas evacuaciones en plena alerta terrorista

Entretanto, en Kabul los soldados estadounidenses continúan la carrera contrarreloj para evacuar a sus últimos colaboradores en Afganistán. La amenaza de nuevo atentado terrorista es máxima, y en las últimas horas la Embajada estadounidense en Afganistán ha emitido una nueva alerta por “amenazas a la seguridad”. La Casa Blanca ha avisado de que los próximos días serán los más peligrosos desde que comenzaron las evacuaciones y asegura haber sacado de Afganistán a más de 110.000 personas en las últimas dos semanas.

Por su parte, Reino Unido dio por terminados este sábado los vuelos de evacuación, lamentando no haber podido llevarse a más gente. Desde que los talibanes se hicieron con el control del país, casi 15.000 personas entre ciudadanos británicos y colaboradores de Londres han salido del país de Asia Central.

El jefe del Estado Mayor de las fuerzas armadas británicas, el general Nick Carter, abría la puerta este sábado a colaborar con los talibanes para combatir conjuntamente al Daesh. “Si los talibanes son capaces de demostrar que pueden comportarse como lo haría un gobierno normal en relación con la amenaza terrorista, quizás podríamos descubrir que podemos operar conjuntamente”, especulaba Carter ante las cámaras de Sky.

En la víspera, el jefe del Comando Central de las fuerzas armadas estadounidenses, Kenneth McKenzie, admitía que Washington espera de los talibanes que les protejan y aseveraba que “han desbaratado varios atentados terroristas”. De villanos a colaboradores en 48 horas.

Con todo, el mismo jueves, horas después del atentado, la aviación estadounidense bombardeó la última base de la CIA al margen del aeródromo de Kabul para evitar que los talibanes hagan uso de las instalaciones y documentación que en ella se guardaban.