El yihadista que hablaba español y que se había convertido en el jefe del Estado Islámico en el Sahel

Abu Walid al-Sahraoui había pasado por Al Qaeda, fundó el Mujao y fue compinche de Mokhtar Belmokhtar

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Hablaba español y se había convertido en el terrorista más buscado de África. Abu Walid al-Sahraoui, que ha sido abatido por fuerzas militares francesas, nació en febrero de 1973 en El Aioun, en el Sáhara Occidental y su nombre real era Lahbib Ould Abdi Ould Saïd Ould El Bachir, miembro de la tribu de Rguibat.

No tardó en unirse al Frente Polisario en los campos de Tinduf, en Argelia, donde fue becado para que estudiara en la universidad del país. En principio se unió a las juventudes del Polisario y, entre otras misiones, se encargaba de recibir a las delegaciones que visitaban los citados campos.

Nada hacía pensar que se sumaría al yihadismo más radical, pero una enfermedad y una estancia en Mauritania hizo que se uniera a la “katiba” (grupo armado) Tarik Ibn Zyad, vinculado a Al-Qaeda en el Magreb Islámico (Aqmi).

No terminó de integrarse en el grupo, formado mayoritariamente por argelinos y en unión de otros individuos, fundó el Movimiento para la Singularidad y la Yihad en África Occidental (MUJAO).

Abu Walid fue su primer portavoz y no tardó en poner en marcha a la nueva banda yihadista. Tras la rebelión tuareg en el norte de Mali y el golpe de Estado en Bamako, aprovechó la situación para entrar con sus hombres en Gao, donde contribuyó a imponer la Sharia (interpretación más rigorista del Islam). Era el más radical y un yihadista convencido.

Con posterioridad, el MUJAO se unió a los terroristas de Mokhtar Belmokhtar y fundaron una nueva banda: los Mourabutines.

Tampoco estaba a gusto, quizás por sus ansias de protagonismo, y en 2015 anunció la creación del Estado Islámico en el Gran Sahara (EIGS). Juró lealtad al fallecido califa Abu Bakr al-Baghdadi. Fue reconocido a finales de 2016.

Era un sujeto especialmente precavido, obsesionado con su seguridad. Nunca usaba el teléfono, no hacía grabaciones de video (salvo una, ya difundida por LA RAZÓN). Iba rodeado de hombres de confianza, de origen saharaui. Se solía mover en moto y se ponía en contacto con sus hombres mediante mensajes escritos.

En marzo de 2019, su grupo se integró oficialmente en el Estado Islámico en África Occidental, conocido como ISWAP. Era el gran cabecilla yihadista del Sahel... hasta que ha sido abatido por las tropas francesas.