Estados Unidos permitirá la entrada de ciudadanos de la Unión Europa y Reino Unido que estén vacunados

La administración Biden anuncia este lunes que a partir de noviembre los viajeros inmunizados podrán volar hasta el país

Vista aérea de Nueva York
Vista aérea de Nueva YorkVALENTIN FLAURAUDEFE

La Casa Blanca ha acabado cediendo. Ayer Washington anunció que a partir de noviembre pondrá fin a la prohibición general de viajar a EEUU para nacionales de otros países, lo que incluía a la UE y Reino Unido, a pesar de que el ritmo de vacunación y el número de contagios era inferior a este lado del Atlántico.

Fue Donald Trump el que impuso este cierre de sus fronteras con el estallido de la pandemia y su sucesor, Joe Biden, decidió continuar con esta medida. En total, han sido 18 meses de cerrojazo durante los cuáles las fronteras del país han permanecido prácticamente blindadas para un gran número de países. Según la regulación actual que terminará el 1 de noviembre, tan sólo pueden viajar a EEUU los ciudadanos estadounidenses, su familiares directos, los titulares de tarjeta de residencia y los que disfrutan de ciertas exenciones de interés nacional, si han permanecido en el Reino Unido y la UE los 14 días anteriores a su desplazamiento al país. Esta prohibición también se extendió a otros países China, Irán, Brasil, Sudáfrica o India las dos semanas anteriores de desplazarse a EEUU.

A pesar de esta relajación de las restricciones, todos los viajeros extranjeros deberán demostrar que han sido inmunizados o presentar un resultado negativo de la prueba PCR realizado 72 horas antes del vuelo.

Esta política severa por parte de Washington contrasta con la posición europea que, justo antes de las vacaciones de la época estival abrió sus puertas a los turistas estadounidenses incluso aunque no estuvieran vacunados, siempre y cuando cumplieran otras medidas como cuarentenas y test. A pesar de esto, el alto número de contagios en algunos países propició que los Veintisiete decidieran sacar de su lista de países seguros a varios países, entre ellos EEUU e Israel, debido al avance de la variante delta. Desde esta fecha, tan sólo han estado permitidos los desplazamientos considerados esenciales o los viajes de turistas que hubieran recibido las vacunas aprobadas por la UE o la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La UE actualiza esta lista cada 15 días y realiza cambios según los últimos registros en la tasa de incidencia de infecciones por cada 100.000 habitantes. Esta medida se trata de una mera recomendación, ya que cada país europeo conserva la soberanía en sus fronteras interiores y puede admitir a estos viajeros si así lo considera necesario. Bruselas ha sido mucho más benigna con EEUU que con otros países, ya que siempre ha supeditado la carta blanca para los viajes no esenciales con China a que Pekín actúe de manera recíproca, algo que no ha sucedido en estos meses

La noticia de Washington supone una victoria diplomática para la UE y Londres que han estado luchando estos meses para revertir la situación. Todo indica que la relajación de las restricciones en las viajes y la paulatina vuelta a la normalidad se imponen. Londres también anunció la semana pasada que a partir del día 4 de octubre ya no exigirá un test negativo de coronavirus a los viajeros inmunizados siempre y cuando provengan de países de bajo riesgo. El propósito es modificar de manera paulatina estos protocolos para que las PCR realizadas 48 horas antes de llegar al país pueden sustituirse por pruebas de antígenos más económicas.