“¡Desnudémonos!”: una pareja de policías ignoró un aviso de robo para practicar sexo en el coche patrulla

Los jefes de los agentes pusieron micrófonos ocultos en el vehículo ante las sospechas

Un coche de policía en Londres en una foto de archivo
Un coche de policía en Londres en una foto de archivoFrank Augstein

La sargento Molly Edwards y el oficial Richard Paton han sido acusados de mantener sexo dentro de su coche patrulla durante su jornada laboral ignorando una llamada por robo y otra para acudir a un hospital. Ambos agentes, unidos en matrimonio, dimitieron de sus puestos en la comisaría de Surrey el mes pasado después de que las sospechas de sus jefes se hicieran realidad. Al parecer, los superiores de la pareja habían colocado micrófonos en el interior del coche, lo que permitió descubrir la sorprendente relación de los policías.

Las grabaciones secretas captaron conversaciones íntimas de la pareja en las que se escucha a Richard Paton animando a su esposa con expresiones como “desnudémonos” minutos antes de que sonara la radio policial para atender la llamada por robo en una tienda en septiembre de 2019. La comisaría comprobó que la patrulla no acudió al lugar donde se estaba cometiendo un delito a pesar de estar relativamente cerca.

Esa misma noche, un rato después y ya de madrugada, decidieron pasar por alto una llamada para acudir a un hospital, a 15 minutos de distancia, con el fin de prestar auxilio a dos víctimas de una agresión grave en un bar nocturno. Según sus jefes, los dos agentes se encontraban manteniendo relaciones sexuales. La pareja, en cambio, ha negado que haber mantenido relaciones sexuales en el interior del vehículo policial mientras estaban de servicio.

En el informe del caso, el agente John Bassett afirmó que las grabaciones captaron “expresiones verbales de fantasías sexuales” y otras actividades sexuales que “claramente implicaba quitarse parte de la ropa, los besos y la exposición de los pechos [de Edwards]” y Paton dándole placer, según recoge el diario The Independent. La investigación concluyó que hubo cuatro acusaciones de mala conducta grave. Uno de los cargos acusa a los policías de no cumplir con sus deberes profesionales al no responder a las llamadas.