Nevada: esplendor y miserias del mayor campo de ensayos nucleares de EEUU

Hasta su cierre el 23 de septiembre de 1992, el Ejército norteamericano realizó más de 900 pruebas atómicas en unas instalaciones militares de Nevada, que fueron el símbolo de la seguridad nacional

En 1992 se cerró un capítulo crucial en el desarrollo de la tecnología nuclear para uso militar. El 23 de septiembre de ese años, las autoridades de EEUU decidieron cerrar el sitio de pruebas nucleares de Nevada con la detonación de la última bomba atómica Divider, de 5 kilotones (la de Hiroshima fue de 13 kilotones). Hasta ese momento, el Nevada Test Site había sido un lugar emblemático en el ámbito de la defensa norteamericana al acoger la mayoría de los ensayos que convirtieron a EEUU en la mayor potencia nuclear. El lugar encerraba una gran paradoja ya que fue el simbólico “campo de batalla” de la Guerra Fría en el que testaron las armas más destructivas y a la vez el sitio que permitió al Gobierno avanzar en su propia estrategia de seguridad nacional.

Tras la experiencia devastadora de Hiroshima y Nagasaki, EEUU siguió su hoja de ruta para asegurarse su supremacía militar en plena Guerra Fría. Fue así como realizó una primera explosión nuclear en el atolón de Bikini, en las Islas Marshall, con el objetivo de analizar los efectos de un arma nuclear contra una fuerza naval. Estados Unidos no se embarcó solo en este camino. La Unión Soviética, Reino Unido, Francia y China se convirtieron entre 1945 y 1964 en potencias nucleares después de realizar un gran número de ensayos, la mayoría en territorio estadounidense y ruso, en el contexto de la Guerra Fría.

Una nube de humo en abril de 1952 tras una detonación en Nevada
Una nube de humo en abril de 1952 tras una detonación en Nevada FOTO: Anonymous AP

En 1951 llevó a cabo la prueba de la primera bomba de hidrógeno en el atolón de Enewetak, de las Islas Marshall. Debido al aumento de pruebas militares y al alto coste de realizarlas en el Pacífico, se planteó la necesidad de abrir un laboratorio de experimentación más cercano y menos costoso. Fue así como los campos de ensayos fueron trasladados en 1955, bajo la administración de presidente Truman, al desierto de EEUU en un lugar bautizado como el Nevada Test Site. Allí se comenzaron a realizar ensayos atmosféricos que gradualmente se convirtieron exclusivamente en subterráneos. Esto fue así en gran medida gracias a la aprobación, en 1963, del Tratado de Prohibición Parcial de Ensayos Nucleares por el que se vetaron los ensayos en la atmósfera, en el espacio exterior y en el mar, con la excepción de los ensayos subterráneos.

El Nevada Test Site estaba operativo como campo de pruebas del Ejército de los Estados Unidos desde 1951. Estaba a poco más de cien kilómetros de Las Vegas y en su entorno proliferaron los cráteres provocados por las detonaciones del Ejército. Uno de los más significativos fue la explosión en 1962 de una bomba de 104 kilotones que desplazó 12 millones de toneladas de tierra y creó un cráter de 390 metros de diámetro y 100 metros de profundidad, apreciable desde el espacio.

La bautizada como "Apple-2 House"era una de las dos casas utilizadas para testar el impacto civil de un ataque nuclear en 1955 en las instalaciones del Departamento de Seguridad Nacional en Nevada, a 100 kilómetros de La Vegas, Nevada
La bautizada como "Apple-2 House"era una de las dos casas utilizadas para testar el impacto civil de un ataque nuclear en 1955 en las instalaciones del Departamento de Seguridad Nacional en Nevada, a 100 kilómetros de La Vegas, Nevada

Nevada se convirtió en un punto de peregrinación para los turistas que iban buscando contemplar estas explosiones atómicas después de que la televisión emitiera en 1952 una prueba con explosiones que fascinó a los estadounidenses. Durante años que estuvo operativo, el Ejército realizó 904 ensayos nucleares de un total de 1.032 ejecutados desde 1945. En diferentes momentos Nevada Test Site acogió a maniobras con soldados en operaciones experimentales. Una de ellas fue la llamada Desert Rock para entrenar tropas y comprobar cómo los soldados podrían reaccionar ante explosiones tan extremas en el campo de batalla. Una de las más controvertidas fue la operación Plumbbob (1957), una de las series de pruebas más largas y complejas, que liberó grandes cantidades de yodo radiactivo (I-131) a la atmósfera con 3.000 militares expuestos a altos niveles de radiación.

Obviamente, la exposición a la radioactividad emanada de las explosiones (aunque el 75% de ellas eran subterráneas) dejó una considerable herida en forma de enfermedades. Según un informe del Instituto Nacional del Cáncer, estas explosiones causaron entre 10.000 y 75.000 casos de cáncer de tiroides en la población de Nevada. Hasta ahora, se han pagado 2.000 millones de dólares a más de 32.000 demandantes.

Soldados americanos observan una nube en 192 en Nevada provocada por la detonación de una bomba nuclear
Soldados americanos observan una nube en 192 en Nevada provocada por la detonación de una bomba nuclear FOTO: anonymous AP

En 1996, cuatro años después de que el Pentágono detonara la última bomba nuclear, EEUU, China, Francia, Rusia y Reino Unido firmaron en la sede de la ONU en Nueva York un histórico tratado que prohibía para siempre las pruebas nucleares explosivas, une efeméride de la que hoy se cumplen 25 años.