Europa

La investigación a Kurz por corrupción amenaza con tumbar al Gobierno

Los Verdes dudan de la continuidad de la coalición con los conservadores, mientras el Parlamento austriaco debatirá una moción de censura de la oposición el martes

Manifestantes protestan en Viena frente a la sede del Partido Popular de Austria (ÖVP), la formación de Sebastian Kurz
Manifestantes protestan en Viena frente a la sede del Partido Popular de Austria (ÖVP), la formación de Sebastian Kurz FOTO: CHRISTIAN BRUNA EFE

El ambiente políticos estos días en Austria se asemeja demasiado al de mayo de 2019, cuando en plena campaña de las elecciones europeas cayó el primer Gobierno del canciller Sebastian Kurz por el “Ibizagate”, que obligó a dimitir al entonces vicecanciller, el ultraderechista Hans Christian Strache. Dos años después, los actores cambian, pero las sospechas de corrupción se repiten.

El anuncio hecho público el miércoles por la Fiscalía Anticorrupción de que investiga a Kurz por malversación y soborno amenaza ahora con derribar el segundo Gobierno del canciller más joven de Austria. Este jueves, Los Verdes, socios de coalición de los conservadores desde enero de 2020, advertían de que el nuevo escándalo cuestiona la capacidad de Kurz para seguir en su puesto.

Tras una cauta reacción inicial, el vicecanciller y líder de Los Verdes, Werner Kogler, aseguraba este jueves a través de Twitter que la situación “ha alcanzado una nueva dimensión”. “La impresión es devastadora, los hechos deben ser totalmente esclarecidos”, reclamaba Kogler antes de señalar con el dedo acusador a Kurz: “No podemos volver a las andadas, la capacidad de actuación del canciller está en entredicho ante este panorama”.

Ante la crisis política desatada tras el registro de la sede del Partido Popular de Austria (ÖVP), la Cancillería y el Ministerio de Finanzas, el líder de Los Verdes ha iniciado una serie de contactos con el resto de líderes políticos, así como con el presidente de la Republica, Alexander van der Bellen, que este jueves ha recibido en el Palacio de Hofburg a Kurz, Kogle y la presidenta del Partido Socialdemócrata (SPÖ), Pamela Rendi-Wagner. El presidente federal continuará este viernes sus encuentros con los populistas de derechas (FPÖ) y liberales (NEOS).

“Tenemos que trabajar juntos para garantizar la estabilidad y una aclaración, es por eso por lo que me gustaría saber cómo proceder”, reclamó Kogler antes de instar a que los hechos se “aclaren por completo”. “Esto es lo que espera la gente en Austria”, zanjó en su mensaje.

Mientras, los conservadores cierran filas alrededor de su líder y advierten de que sus ministros abandonarán el Gobierno en caso de que Kurz deje ser el canciller. Este último insiste en su presunción de inocencia, al tiempo que descarta presentar su dimisión. Kurz pretende proseguir con la acción de Gobierno mientras cuente con el apoyo de Los Verdes. “Si los Verdes no quieren seguir con esta cooperación y quieren buscar otras mayorías en el Parlamento, hay que aceptarlo. Nosotros estamos dispuestos a seguir con esta cooperación”, insistía en declaraciones a la prensa en medio de los abucheos a su llegada a la Cancillería.

Kurz reitera que las acusaciones de que utilizó fondos públicos para publicar sondeos favorables a su partido en el diario sensacionalista “Österreich” entre 2016 y 2018 son falsas. “Al igual que antes, estas acusaciones se han urdido siguiendo el mismo sistema, unos pocos SMS parciales se sacan de contexto o se ponen en otro, creando acusaciones criminales. Estoy convencido de que estas acusaciones pronto se considerarán falsas”, asegura el líder del ÖVP.

La oposición se ha apresurado a convocar una reunión urgente del Parlamento el próximo martes en las que se debatirá una moción de censura contra el Gobierno. Socialdemócratas, populistas y liberales, sin embargo, no cuentan con los votos suficientes para volver a tumbar a Kurz y necesitarían de al menos siete diputados ecologistas.

Lo cierto es que a la oposición trata de nada entre dos aguas. Por un lado, aspira a hacer caer a Kurz en una moción de censura como en 2019, pero no desea un adelanto electoral en estos momentos, a la espera de que nuevas revelaciones de irregularidades pueden desgastar más a los conservadores. La opción de un Gobierno en minoría de socialdemócratas, el mayor partido de la oposición, verdes y liberales dependiente del apoyo parlamentario de la ultraderecha tampoco es un escenario al que aspire el SPÖ, que reclamaría la Cancillería como mayor el partido de la oposición. Por eso, a la espera de que fructifiquen los actuales contactos entre los partidos políticos, la pelota vuelve a estar en manos del presidente federal, que podría optar como hizo hace dos años por nombrar un Gobierno técnico con fecha de caducidad.

Una carrera meteórica

Nacido en un barrio obrero de Viena en 1986, Kurz se interesó desde muy joven por la política. Con 17 años se afilió a las juventudes conservadoras, de las que se convirtió en presidente a los 23. Su desembarco en el ÖVP coincidió con el Gobierno de coalición entre los populares y la extrema derecha, una alianza que le llevó al poder en diciembre de 2017.
Kurz inició su ascenso como secretario de Estado de Integración, un primer puesto en el Gobierno que lo catapultaría dos años más tarde a dirigir la diplomacia austriaca. Se hizo con las riendas del ÖVP en 2017 imponiéndose a la vieja guardia. Cambió los estatutos para decidir personalmente cargos, candidaturas y estrategias. Un lavado de imagen que no respetó ni el color de las siglas.