Boris Johnson: de vacaciones de lujo en la Costa del Sol mientras su país sufre una crisis de suministros

Arrecian las críticas contra el primer ministro por marcharse en medio de la escasez de gasolina y los problemas en los supermercados

El primer ministro, Boris Johnson, besa a su mujer, Carrie tras pronunciar su discurso en la convención "tory"
El primer ministro, Boris Johnson, besa a su mujer, Carrie tras pronunciar su discurso en la convención "tory" FOTO: DPA vía Europa Press DPA vía Europa Press

El primer ministro británico, Boris Johnson, se encuentra de vacaciones en la Costa del Sol junto a su esposa Carrie y su hijo Wilfred, apodado “Wilf”, de 17 meses, a pesar de que sobre su país se cierne una tormenta perfecta con la crisis de combustible, la escasez en la cadena de suministro y el aumento de los precios de la energía.

El “premier” se encontraría en una villa de lujo entre las localidades de Marbella y Benahavís, aunque a penas ha trascendido detalles del lugar por motivos de seguridad. Es el primer viaje de la pareja desde que viajaran a la isla de Mustique en enero del año pasado. Pero las circunstancias esta vez son distintas. Los británicos llevan semanas sufriendo un desabastecimiento de gasolina por la falta de transportistas. El Gobierno “tory” se ha visto obligado a enviar al Ejército para garantizar el reparto del combustible. Un “parche” que no soluciona el problema de falta de transportistas que sufre el país desde la salida de la Unión Europea.

Johnson también se enfrenta a un creciente descontento ciudadano por el aumento del coste de vida provocado por la subida del precio del gas que está causando verdaderos estragos en los hogares. Mientras el primer ministro se va de vacaciones de lujo.

Los ministros británicos, a su vez, están preocupados porque un incremento de los salarios, que busca promover Johnson con sus políticas de desconexión de la UE, puede desencadenar un aumento de la inflación sin impulsar la productividad. En vez de reconocer una falta de planificación, el primer ministro británico ha echado la culpa a los empresarios “por emborracharse con la mano de obra barata de Europa”. También criticó a los ciudadanos por consumir demasiada gasolina. Con el país tan caldeado no parece que vayan a ser unas vacaciones muy tranquilas para el “premier” aunque haya querido poner tierra de por medio.