Asia

La Armada de China ya supera a la de EEUU con 360 buques de guerra operativos

En los últimos 25 años, Pekín ha modernizado sus arcaicas fuerzas armadas para poder competir con Estados Unidos en la región del Indo-Pacífico

Submarinos y buques de guerra chinos en un desfile naval
Submarinos y buques de guerra chinos en un desfile naval

China se halla inmersa en una profunda renovación de sus fuerzas armadas, el conocido Ejército Popular de Liberación, desde hace 25 años, un tiempo que le ha servido para mejorar y modernizar su armamento y aumentar significativamente su flota naval, con la construcción del que será su tercer portaaviones en uno de los astilleros más grandes y avanzados del mundo. Pekín, además, ha desarrollado temibles sistemas de defensa de misiles y cazas de última generación que aspiran a competir con los F-35 de EEUU. El objetivo es convertirse en la gran potencia militar en el año 2045.

Un informe reciente del Departamento de Defensa de EEUU señala que en el año 2000 las fuerzas armadas de China constituían “un ejército considerable pero en su mayoría arcaico”. Hoy las cosas han cambiado y China es un rival formidable para Washington. De hecho, ya ha superado al ejército estadounidense en algunos aspectos, como la construcción de barcos. Los expertos creen que Pekín posee actualmente la armada más grande del mundo, si bien la superioridad tecnológica de EEUU sigue siendo indiscutible a día de hoy.

El Índice Global Firepower realiza una clasificación de los ejércitos más poderosos del mundo. En su informe de 2021 señala que China posee 777 activos navales, incluyendo dos portaaviones, 79 submarinos, 50 destructores y 46 fragatas, frente a las 490 de EEUU, con 90 destructores, 68 submarinos y once portaaviones. En cuanto a buques de guerra operativos, China tendría 360, según datos de la Oficina de Inteligencia Naval de EEUU, mientras que la flota de la Armada estadounidense es de 297 naves.

Imagen del segundo portaaviones lanzado por China, el primero de fabricación nacional.
Imagen del segundo portaaviones lanzado por China, el primero de fabricación nacional.

Pero como dice el periodista Matthew Lee, de la agencia AP, el número de buques de guerra no es la mejor manera de comparar las capacidades militares de un país. De hecho, la Marina de EEUU tiene 11 portaaviones frente a los dos de Pekín ya citados. Otro aspecto importante es la falta de experiencia china en operaciones marítimas globales. La Armada del país comunista tiene poca o ninguna capacidad probada en operaciones aéreas de portaaviones, despliegue marítimo y reabastecimientos en curso, algo clave para que los chinos puedan proyectar su poder naval más allá de sus zonas costeras.

Pero en caso de un conflicto sobre Taiwán, el gigante asiático podría desplegar casi la totalidad de sus fuerzas navales en poco tiempo, pertrechadas por misiles antibuque terrestres, sostiene Henry Boyd, coautor del informe anual “Military Balance” de IISS. “El concepto de operaciones de China con respecto a Taiwán es que pueden retrasar la presencia de EEUU en caso de conflicto o limitar la presencia de barcos americanos, es decir, los chinos pueden vencer a los taiwaneses antes de que los estadounidenses se presenten con la fuerza suficiente para hacer algo al respecto“, dijo.

Buques de guerra del Ejército Popular de Liberación de China
Buques de guerra del Ejército Popular de Liberación de China FOTO: Li Gang

La propia estrategia de Taiwán consiste en frenar el avance de China el tiempo necesario para que Estados Unidos y sus aliados se presenten con recursos. Taipei posee notables fuerzas militares y la ventaja de luchar en casa. Un documento reciente señala que en caso de conflicto la isla debe adoptar medidas asimétricas, como ataques con misiles contra depósitos de munición en la China continental o contra depósitos de combustible.

Taiwán cree que China ya tiene la capacidad de cerrar los puertos marítimos y aeropuertos de la isla, pero actualmente carece del transporte y el apoyo logístico para operaciones de aterrizaje conjuntas a gran escala, aunque está mejorando día a día.

El secretario de Marina de los Estados Unidos, Carlos Del Toro, identificó a China la semana pasada como el desafío a largo plazo “más importante”. “Por primera vez en al menos una generación, tenemos un competidor estratégico que posee capacidades navales que rivalizan con las nuestras y que busca emplear agresivamente sus fuerzas para desafiar los principios, las alianzas y la prosperidad de Estados Unidos”, dijo el periódico.

China, durante su fin de semana del Día Nacional, envió una cifra récord de 149 aviones militares al suroeste de Taiwán en formaciones de grupos de ataque, en la zona de defensa aérea de Taiwán, que a su vez activó varios cazas para disuadir a Pekín. Este lunes, China anunció que había llevado a cabo simulacros de desembarco y asalto en la playa en la provincia continental directamente enfrente de Taiwán. Ma Xiaoguang, portavoz de la Oficina de Asuntos de Taiwán del gobierno, justificó las acciones como necesarias y dijo el miércoles que fueron provocadas por “fuerzas de independencia de Taiwán” en connivencia con “fuerzas externas”.

Soldados del Ejército Popular de Liberación de China en una exhibición militar en Hong Kong este año
Soldados del Ejército Popular de Liberación de China en una exhibición militar en Hong Kong este año FOTO: Kin Cheung AP

“Con cada paso, los chinos están tratando de cambiar el status quo y normalizar la situación”, dijo Hoo Tiang Boon, coordinador del programa de China en la Escuela de Estudios Internacionales S. Rajaratnam en Singapur. “Saben que Taiwán no puede hacer algo al respecto, y el peligro es que existe la posibilidad de errores de cálculo o contratiempos “.

Taiwán y China se dividieron en 1949 en medio de una guerra civil, con los nacionalistas de Chiang Kai-shek huyendo a la isla mientras los comunistas de Mao Zedong llegaban al poder. En un libro blanco de defensa de 2019, Pekín dijo que aboga por la “reunificación pacífica del país”, una frase que Xi repitió durante el fin de semana. “China debe reunirse y lo hará”, se lee en el periódico. “No prometemos renunciar al uso de la fuerza y nos reservamos la opción de tomar todas las medidas necesarias”.

Mientras tanto, la presidenta taiwanesa Tsai Ing-wen ha estado defendiendo un mayor apoyo global. Hace poco escribió en la revista Foreign Affairs que “si Taiwán cayera, las consecuencias serían catastróficas para la paz regional y el sistema de alianzas democráticas”. “No defender a Taiwán no solo sería catastrófico para los taiwaneses”, escribió. “Derrocaría una arquitectura de seguridad que ha permitido la paz y un desarrollo económico extraordinario en la región durante siete décadas”.

La ley de 1979 aprobada en EEUU plantea que Washington debe ayudar a Taiwán para mantener una capacidad defensiva. EEUU ha reconocido recientemente que las fuerzas especiales estadounidenses están en la isla desde hace un año para entrenar a soldados taiwaneses, y ha estado intensificando las maniobras multinacionales en la región como parte de un compromiso por un “Indo-Pacífico libre y abierto”. Estas maniobras incluyeron 17 barcos de seis armadas: Estados Unidos, Gran Bretaña, Japón, Países Bajos, Canadá y Nueva Zelanda frente a la isla japonesa de Okinawa a principios de este mes.

Washington también firmó un acuerdo el mes pasado junto con Reino Unido para proporcionar a Australia submarinos de propulsión nuclear, que China dijo que “dañaría gravemente la paz y la estabilidad regionales”. “Los estadounidenses están tratando de atraer a los aliados en un frente unido”, dijo Hoo. “Hay una creciente internacionalización del problema de Taiwán”.

Los expertos coinciden en que es poco probable una guerra directa en este momento, pero a medida que el futuro del Taiwán autónomo se convierte cada vez más en un polvorín, un fallo o un error de cálculo podrían llevar a una confrontación mientras las ambiciones chinas y estadounidenses están en desacuerdo. En este momento, las fuerzas armadas de ninguna de las partes se sienten completamente preparadas para un conflicto sobre Taiwán, pero al final puede que no sea su decisión, dijo Boyd. “No va a depender de los militares”, dijo. “Va a depender de los políticos”.

China busca recuperar el control de la isla de importancia estratégica y simbólica, y Estados Unidos ve a Taiwán en el contexto de desafíos más amplios de China. “Desde la perspectiva de Estados Unidos, el concepto de una rivalidad de gran potencia con China ha hecho que esto vuelva a ocupar un lugar destacado en la agenda”, dijo Henry Boyd, analista de defensa con sede en Gran Bretaña del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos.

China reclama a Taiwán como territorio propio y el control de la isla es un componente clave del pensamiento político y militar de Pekín. El líder Xi Jinping volvió a enfatizar el fin de semana que “la reunificación de la nación debe realizarse, y definitivamente se realizará”, un objetivo que se hizo más realista con mejoras masivas en las fuerzas armadas de China durante las últimas dos décadas.

En respuesta, EEUU ha aumentado su apoyo a Taiwán y, de manera más general, ha centrado su atención en la región del Indo-Pacífico. El portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Ned Price, enfatizó el martes que el apoyo estadounidense a Taiwán es “sólido como una roca” y dijo que “hemos sido muy claros en que estamos comprometidos en profundizar nuestros lazos con Taiwán”. La política de Washington ha sido brindar apoyo político y militar a Taiwán, sin prometer explícitamente defenderlo de un ataque chino.