Despedido el mago oficial de Nueva Zelanda tras 23 años de servicio: “Son un montón de burócratas sin imaginación”

La ciudad de Christchurch quiere ofrecer una imagen moderna que no encaja con la figura de Ian Brackenbury Channell

El mago oficial de Nueva Zelanda  Ian Brackenbury Channell
El mago oficial de Nueva Zelanda Ian Brackenbury Channell FOTO: La Razón La Razón

Ian Brackenbury Channell, de 88 años, con su larga barba de brujo antiguo y su sombrero medieval, ha sido hasta ahora el mago oficial de Nueva Zelanda, y lo que es más importante, el único mago del mundo designado por un gobierno y contratado por una institución pública para promover el turismo. El viejo hechicero Channel trabajaba en la ciudad de Christchurch, la tercera más grande del país, haciendo actos de hechicería, provocando a la gente y ejecutando trucos de magia. Tenía hasta su propia sueldo anual (cobraba 16.000 dólares al año). Pero su trabajo ya no interesa a las autoridades locales, que después de 23 años de servicio han decidido echarle a la calle.

“Son un montón de burócratas que no tienen imaginación“, reaccionó el mago, quien cree que “no están pensando en estrategias para promover Christchurch en el extranjero. Solo están proyectando una imagen de burócratas bebiendo café con leche en el bar”, lamentó el hechicero Channell.

El conocido como mago oficial de Nueva Zelanda nació en Inglaterra en 1932 y fue piloto de la Fuerza Aérea británica antes de licenciarse en Psicología y Sociología. En la década de los setenta se instaló en Nueva Zelanda después de un largo periplo conociendo otras culturas y aprendiendo el oficio de brujo. Sus actuaciones brillantes e inesperadas le convirtieron muy pronto en una atracción en el país de acogida, hasta el punto de que muchos pidieron que fuera declarado un bien de interés cultural. Y así fue. En 1990, el primer ministro Mike Moore, le pidió que se convirtiera en el mago oficial de Nueva Zelanda.

“Me preocupa que su magia no esté a disposición de toda la nación”, escribió Moore en su membrete oficial. “Sugiero que considere mi sugerencia de que se convierta en el Mago de Nueva Zelanda, la Antártida y las áreas costeras relevantes, sin duda habrá implicaciones en el área de hechizos, bendiciones, maldiciones y otros asuntos sobrenaturales que están más allá del competencia de meros primeros ministros“.

Desde entonces ha actuado en Christchurch, ha bailado bajo la lluvia en Nueva Zelanda y Australia durante las sequías, y fue galardonado con la Medalla al Servicio de la Reina en los Honores del Cumpleaños de la Reina de 2009. Pero tampoco se ha librado de las polémicas por sus comentarios subidos de tono sobre las mujeres, como aquella vez que afirmó que le gusta burlarse de las mujeres porque las considera “taimadas” y que “usan la astucia para conseguir hombres ricos”.

La portavoz del ayuntamiento Lynn McClelland afirmó que el despido del mago fue una decisión difícil, y que el hechicero “sería para siempre parte de la historia de Christchurch”.

La ciudad está ofreciendo una nueva imagen más moderna, vibrante y diversa y quizá ahí no tiene espacio la figura de un mago que representa el pasado y las tradiciones. “Implica que soy aburrido y viejo, pero no hay nadie más como yo en Christchurch”, dijo el mago, quien en los últimos años se había convertido en un personaje cada vez más invisible.

Channell tenía su propio libro autobiográfico, “Mi vida es un milagro”, y también había sido objeto de un documental. En 2003, sin embargo, la gran casa de madera del mago fue destruida por un incendio devastador en un incidente que pudo haber sido provocado. El brujo pudo escapar y salió con vida.